Yutúberes cubanas: ¿Estás grabando? (+ video)


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Lo que comenzó como una distracción dicen las yutúberes ha terminado siendo una forma de vida. Sin embargo, en Cuba los videos no pagan el pan ni las cuentas.

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Ser yutúber en Cuba implica complicaciones técnicas obvias: el precio de la conexión, los avatares para «subir» un video cada semana o quincena a pesar de los descalabros técnicos de Etecsa, la única empresa proveedora de internet en la Isla.

Desde el seis de diciembre de 2019, cuando Etecsa inauguró la modalidad de conexión por datos, los usuarios cubanos de la red de redes también pueden acceder a internet desde sus propios teléfonos móviles. Sin embargo, los yutúberes de la Isla tienen que sortear más obstáculos que sus semejantes de otras latitudes: aquí la conexión es más cara y más lenta.

Con el salario medio de Cuba ―entre 15 y 20 USD― se torna muy complicado mantener un canal. «Mis gastos con las tarjetas, si subo un video semanal, sería de más o menos seis CUC mensuales (poco más de seis USD)», dice Eila Cruz, joven egresada de la Facultad de Contabilidad y Finanzas, administradora del canal Best Friend Forever.

A diferencia de los yutúberes extranjeros con más suscriptores, los cubanos no pueden «monetizar» debido al bloqueo o restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos a sus empresas. «Eso implica que Youtube no da la opción de cobrar desde Cuba», explica Max Barbosa Miranda, profesor de Periodismo Hipermedia de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Aun así, es posible burlar el bloqueo de los mecanismos de pago si los yutúberes declaran que residen en otros países y se valen del apoyo de familiares y amigos en otras latitudes, explica el profesor.

«No obstante, no creo que puedan vivir de lo que ganan. De hecho, muchas veces por lo complicado y caro de nuestra conexión, por la inversión que tienen que hacer en equipamiento para mejorar la calidad del contenido ―Youtube es cada vez más exigente― y por el tiempo que invierten en detrimento de su otro trabajo más allá de Youtube, es más fácil decepcionarse antes de empezar un canal», termina Max.

Las que persisten

Según un artículo del sitio web Semana, publicado en 2018 con el título «Youtubers cubanos, con poco internet pero con mucho para contar» son precisamente las muchachas de La Habana las que están abriendo el camino de Youtube en la Isla. De acuerdo con la lista de 250 canales cubanos en esa red social, elaborada por el sitio Socialblade.com, las yutúberes más seguidas rebasan los 10 000 suscriptores.

Moda y tendencias, maquillaje, música, retos, consejos para hacer más llevadera la vida cotidiana, series de televisión, son los temas que más tratan en sus videos.

Hay quienes son más osadas, como Dina Stars, que ha hablado sobre feminismo y orientación sexual a sus más de 20 000 seguidores. En su video «Intentaron violarme y la policía no hace nada/Lo cuento todo», por ejemplo, Dina narra cómo sorteó un intento de violación en La Habana, en 2018.

Hasta el 1 de marzo de 2019 ese material había generado más de 1 600 comentarios y numerosas reacciones de solidaridad. Sin embargo, videos con semejante contenido no son tendencia entre las yutúberes más seguidas, como EmmaStyle (14 000 suscriptores) o Anita con Swing (17 000).

La mayoría de los canales se mueven entre el entretenimiento y el didactismo. Muestran aspectos de Cuba poco conocidos o asuntos cotidianos (véase «Cómo te las arreglas en Cuba con solo dos dólares?? No te imaginas esto…», de Anita con Swing).

«Empecé con un canal donde cantaba, para que me vieran mis amigos y familia, pero ha ido evolucionando», dice Evelyn Bestard, 25 años, joven trabajadora de la Casa Editora Abril, presente en Youtube a través del canal Miradas Habaneras. «Luego decidí mostrar otras cosas, sobre todo relacionadas con cultura y música, que no tienen difusión suficiente en radio y televisión», agrega.

En su canal Evelyn intenta promocionar a jóvenes del mundo de la música y dar a conocer su obra a una audiencia general. Aunque desea extender su «aventura» a otras provincias, por el momento las limitaciones económicas la atan a La Habana como único escenario.

De hecho, la falta de dinero no solo afecta la cantidad de horas y la calidad de la conexión a internet; también obliga a usar los medios (teléfonos celulares, tabletas, cámaras) que estén al alcance, y no los ideales para grabar un video con adecuada resolución.

Evelyn graba sus videos con un celular LG de 2014 cuya cámara «no sirve para eso». «Ahora que trabajo, quiero comprarme una cámara go-pro, quizás otro celular para mejorar la calidad de los videos», dice, y un rictus de duda le atraviesa la cara.

Sin embargo, Paola Martín Marrón, estudiante de segundo año en el Instituto Superior de Arte, dice que la precariedad de los medios para grabar no la afecta. Ella «trabaja por el placer de hacer las cosas lo mejor posible con lo que tiene. Los yutúberes están adaptados a las limitaciones tecnológicas, como no tener cámaras, micrófonos, luces, etc».

«También llega el momento en que quieres dejar tu huella, y aunque no tengas las condiciones ideales, te esfuerzas el doble», agrega.

¿Acosada yo?

Muchas usuarias de internet tienen que soportar el acoso cibernético y otras formas de violencia digital, en una videosfera dominada, todavía, por los hombres.

Las yutúberes cubanas han creado una comunidad de suscriptores que siguen cada uno de sus pasos en las redes sociales. Muchos de los comentarios que reciben de su audiencia son positivos, pero también surgen críticas y opiniones que intentan desacreditarlas, de acuerdo con varias entrevistadas.

«No he tenido problemas con ningún usuario, más allá de lo normal. A algunos no les ha gustado un video mío, o algo que dije, y lo manifiestan poniendo “no me gusta”», dice Eila Cruz, de Best Friend Forever.

Eila conoce a otras yutúberes que han recibido críticas por su vestimenta o por el maquillaje que usan. «Hay a quien le han llegado a comentar en sus videos que parece una prostituta, pero no es en la mayoría de los casos y cuando pasa se prefiere pensar que son personas que lo hacen por trolear».

Evelyn, Paola y Eila descartan que las hayan acosado alguna vez en las redes sociales. «Hay usuarios un poco más intensos que siempre te comentan cosas como “qué lindo el video” y están arriba de una siguiendo su trabajo constantemente. Si se pasan de la raya, bueno, se les denuncia o bloquea, pero no me ha pasado», asegura Evelyn.

«En Youtube sí le han dado dislikes a mis videos», cuenta Paola. «Hay que acostumbrarse a que cuando se trabaja haciendo videos públicos, unos te van a seguir más que otros».

Aunque el gobierno declaró a la Unión Internacional de las Telecomunicaciones que casi la mitad de la población cubana se conecta a la red de redes, en realidad internet sigue estando fuera del alcance de la mayoría de los cubanos. De hecho, algunos reportes aseguran que solo alrededor de un tercio de la población accede regularmente a internet.

En este conexto, las jóvenes yutúberes asumen que la mayor parte de su audiencia procede de otros países. La Isla entraña una singularidad que no tienen otras regiones: los yutúberes (hombres o mujeres) son más propensos a generar contenidos considerados polémicos, imposibles de desligar del contexto político cubano.

Sin embargo, ninguna de las yutúberes entrevistadas por Tremenda Nota parece preocupada por generar materiales provocadores o polémicos que puedan convertirse, a su vez, en motivo de acoso. Hasta ahora las amenazas, discusiones o disensos son escasos, refieren.

No obstante, en la medida que internet vaya adentrándose más en Cuba y rebase las reacciones iniciales de sorpresa y estupefacción, las yutúberes podrían encontrarse en un nuevo escenario. Si hasta ahora el acoso digital parece un asunto de sociedades mejor conectadas a internet, en algún momento las cubanas llegarán a ser más seguidas, más conocidas, más «miradas» en su propia tierra.

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Gabriel García Galano

Gabriel García Galano

Periodista amante de bolas strikes y goles, siempre trata de consolar el impasible calor de la isla con una cerveza fría. Tiene un blog al que atiende poco y solo su gusto por las mujeres y el rock and roll supera su amor por el sarcasmo. Gabo, para los amigos.

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