Una perra y un asesino, la crónica roja del maltrato animal en Cuba


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(Ilustración de RobertikoRamos)

A finales de diciembre de 2018 un hombre mató a una cachorra de Staffordshire en La Habana Vieja. En Cuba sigue siendo posible lastimar e incluso asesinar a perros y gatos sin consecuencias legales.

Tremenda-Nota-TN-2018

Se conoce el lugar y la fecha exactos de su muerte, pero no se sabe dónde nació. La asesinaron a la edad de ocho o nueve meses, mientras recorría los jardines del Parque Aldama, en La Habana Vieja, el miércoles 26 de diciembre de 2018.

Era, como la primera ejemplar de su raza, una hembra. Mientras aquella había sido inscrita con el nombre de Wheeler’s Black Dinah, en Estados Unidos, en 1936, a esta la nombraron como una célebre artista colombiana, en Cuba, en 2017.  

Shakira, una cachorra de American Staffordshire terrier, blanca, llegó a las manos de Reinier Sierra Martínez con tres meses de nacida.

«Un amigo que iba a emigrar me la regaló. Creo que la compró en Obispo o en el Parque del Cristo. Era una perrita que se iba con cualquiera que la llamara sin hacerle daño a nadie», dice Reinier, de 28 años, conocido como «el iyabó de la calle Monte».

«Siempre pensé que le iba a pasar algo, que me la iban a llevar o que algún carro la iba a chocar. Pero era una perra muy noble, de otra manera nunca imaginé que fuera a sucederle nada».

«Mira lo que tengo aquí»

«Bajé de la casa, fui por la calle Monte hacia arriba buscando Águila con la perra detrás de mí, entré a uno de los locales donde trabajo y ella siguió como cualquier perro que está en la calle. No supe más hasta que la vi tirada en una acera, desangrándose», relata Reinier.

Mientras él caminaba de arriba abajo, vendiendo y comprando piezas de celulares, su perra había llegado hasta Águila, esquina a Estrella. Atraída por los gatos que frecuentan el Parque Aldama, intentó cruzar la cerca varias veces, hasta que logró entrar.

«Yo lo vi todo, desde que la perra venía caminando y captó al gato. Trató de entrar por una viga y no pudo, por otra y tampoco, se metió por la puerta del lado, se trabó, salió y luego viró», recuerda un vecino de la calle Estrella, pasillo No. 11, cuya fachada colinda con la puerta lateral del Parque Aldama.

Y recuerda también que uno de los custodios del parque había visto a la perra desde el momento en que apareció. Y había sacado un cuchillo. Y con el cuchillo había amenazado: «mira lo que tengo aquí».

La escena siguiente fue esta: la perra corriendo tras los gatos, el custodio persiguiéndola con un palo y un cuchillo en los jardines de un país sin leyes de protección animal.  

«No se sabe si él estaba borracho. Los compañeros que estaban con él aquí le dijeron que no hiciera nada y respondió que sí, que la iba a matar. Cogió un palo de trapear, sacó el cuchillo de la mochila y fue paʼallá. Le dio dos palos a la perra», dice el custodio de otro turno.

Dos palazos no le bastaron y apuñaló a la perra cuatro veces. Tres heridas en el lomo y una en el pecho enseguida pintaron de rojo el pelo de Shakira, que huyó adolorida hacia la calle Monte.

Reinier no iba a enterarse hasta más tarde.  

El vecino de enfrente no sabe lo que pasó después. Regla Yamila Madrazo, ama de casa, 20 años, dos niños y un perro criollo, tampoco. Salió a su portal un momento después de que todo pasara.

«Cuando salí la perra se había ido ya. Se había mandado a correr para la esquina. Después se la llevaron para la clínica veterinaria de Carlos III. Vi cuando vino la policía y oí que la gente le gritaba ¡asesino! al custodio».

(Ilustración de RobertikoRamos)

Escenas paralelas

En la calle Estrella la gente exigía a gritos que arrestaran al custodio. Alguien llamó a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y en pocos minutos llegó una patrulla. Esposaron y trasladaron al custodio a la estación de Cuba y Chacón. Entretanto, en la esquina de Carlos III y Aldama, la perra y su dueño esperaban, cuanto menos, la salvación.

«¡No pensé que se fuera a morir! —dice Reinier con voz cortada—. Los que estaban ahí me apoyaron, un muchacho me dio dinero para que cogiera un carro hasta Carlos III».

En la clínica veterinaria de Carlos III, una de las pocas de su tipo en Cuba, los médicos revisaron atentamente a Shakira. «Tenía muchas puñalás, demasiadas —sigue Reinier—. Tres por el lomo y una por el pecho. La mano del cirujano que la estaba cosiendo le cabía completa, el puño completo en una de las heridas. Empezaron a coserla pero le dio un paro y ya…»

La perra había sido apuñalada un par de horas antes de su defunción, según consta en el acta firmada por el médico veterinario Bárbaro José Fabier, especialista en curaciones quirúrgicas encargado del caso.

«Era una perra Staffordshire (conocida en Cuba como “stanford”) blanca, cuidadita. Acabaron con ella. Llegó alrededor del mediodía, muy fuerte pero bien afectada, con grandes heridas», explica el médico.

Uno de los vecinos del Parque Aldama, Estrella 11, brazos cruzados, lejos del lenguaje técnico de la medicina, recuerda el momento en que empezó el calvario: «vimos a la perra con la parte del lomo rajá, la gente gritándole asesino al custodio».

El doctor Fabier lo confirma: «La apuñaló por toda la línea de la columna vertebral, puñaladas tan profundas que el animal murió por hemorragias internas, de forma abrupta. Luego fue tornándosele blanquecina la mucosa, como se refleja en casos de anemia, y fue haciendo hemorragias debido a la cantidad de puñaladas».

—¿Tenía signos de combate, de haber agredido a alguien?

—No, para nada. Si esa perra hubiera agredido al custodio, lo hubiera matado. Sin embargo, adoptó una posición de tranquilidad. Era una perra de las que suelen llamarse en Cuba «de pelea», pero muy linda, sin una herida. Cuando se han peleado, en cambio, tú les ves las marcas de las mordidas, los dientazos.

Aunque esta, la decimonovena raza de terriers aceptada por el club canino estadounidense American Kennel se incluye en el puesto ocho de razas caninas «potencialmente peligrosas», Reinier asegura que nunca tuvo intenciones de «echar a pelear a Shakira». Remarca como una ráfaga: «imposible que pensara en maltratarla».

Perra y gatos

El Parque Aldama, aunque aledaño al palacio homónimo, es un área independiente del edificio. Extenso hasta ocupar media manzana, pertenece a la Oficina del Historiador de la Ciudad. Entonces, ¿qué custodiaba el hombre que mató a Shakira? Varias vecinos creen que «estaba cuidando a los gatos». «El que adora a los gatos, no adora a los perros», dicen.

Regla amplía: «los perros ven a los gatos y les van paʼarriba». El vecino de Estrella 11, brazos cruzados, la secunda: «Así dice el dicho: fajados como perro y gato».

Él cree que la perra se metió en «el lugar equivocado, a la hora equivocada». No obstante, condena sin reparos la actitud del custodio, vuelve sobre la pista de Shakira y encuentra, en su memoria, el instante en que ella se fue caminando, herida de muerte, por la calle Estrella hasta Reina: «¡No sé si se salvó!»

Reinier ladea la cabeza: un gesto de inconformidad tras otro. A él solo le queda una certeza: «esa fue la única vez que ella entró ahí». Y sería la última. «Antes no había ido. Pero tú sabes que los perros siempre están detrás de los gatos, y todos los gatos que se pierden en La Habana van a parar al Parque Aldama».

Osmani, Jefe de Seguridad y Protección del área, no accedió a figurar en este reportaje, pero indicó que el custodio había solicitado la baja después de los hechos. Negó cualquier información basado en que Tremenda Nota «es un medio de prensa subversivo».

Sin embargo, una custodia del mismo parque contó que «eso nunca había sucedido» allí, que «era un caso excepcional». Su compañero de turno es más enfático: «Al final, el viejo metió las puñaladas porque quiso y, claro, le pusieron una multa y lo botaron. Pero fíjate si no está loco ni naʼ que cuando llegó la policía él dijo que el perro se le había tirado. Y la perra no se le tiró naʼ».

Con los brazos cruzados el vecino de Estrella 11 insiste en que «ese tipo (el custodio) es un hijueputa». Repite la historia: «el viejo (custodio) sacó el cuchillo desde mucho antes, él quería matar a la perra». Habla rápido, con el tono de quien conoce la historia como la palma de sus manos.

No revela su nombre. Tampoco dice cómo se llama el custodio.

César, el custodio

«Él fue jefe en esta empresa pero dejó el cargo y vino paʼacá como custodio. Nadie le conocía esa faceta. En sí, él era contratista de la empresa, lo que pasa es que por la edad ya no estaba apto para dirigir y lo pusieron de custodio», dicen sus excompañeros. «Se llama César», añaden.

Regla, la vecina, calcula que «era un viejo de unos 50 y pico, medio moro».   

«Por la noche pasó a recoger el bolso, que lo había dejado en la oficina. Fue como a las 12 y pico. Él vino personalmente, solo, no lo trajo la policía», recuerda.

Es de noche. Frente al Parque Aldama aparecen más de veinte gatos. Un hombre de la tercera edad, uniforme de Seguridad y Protección (Seprot), camina hasta la entrada del parque. Lo interrumpo:

—Buenas noches, ¿usted sabe qué ha sido del custodio que apuñaló a la perra?

—Leeeeee dieron la baja, leeeee metieron 500 pesos de multa —dice, arrastrando las vocales.

—Permiso —interrumpe una mujer que estaba en la garita de seguridad—. ¿Ella quién es? —pregunta.

—Soy periodista.

—Por eso mismo, Rolando, tú me disculpas (se dirige a mí), tú sabes que no puedes dar entrevistas (se dirige a Rolando).

Otros dos custodios confirman que «la policía soltó a César esa noche. Después, el director de la empresa le puso su medida, como merecía. Ya él no trabaja aquí».

Reinier, que a estas alturas dejó el caso atrás, dice que se tranquilizó y que no fue más «por ahí». «Al oír que el asesino estaba preso, me tranquilicé».   

El vecino de brazos cruzados lo remarca: «el dueño nunca apareció, por aquí no vino».  

No obstante, el doctor Fabier tuvo que persuadirlo para que no fuera a ajustar cuentas con el custodio. «Le dije que en esta fase lo que quedaba era salvar al animal».

Damián Casañas, activista, protector de animales y promotor de salud, considera que «si no hay una denuncia, lo que hace la policía es que por alteración del orden u otro delito que se ajuste, pone una multa». En este caso ―considera el entrevistado― la policía podía enjuiciar al custodio por tenencia ilegal de arma blanca.

«Aunque la denuncia no pueda ser por maltrato animal porque no está tipificado como delito en el Código Penal, tiene que haber una investigación. Si a este hombre lo dejan libre, mañana puede matar a una persona. El objetivo es cogerlo y rehabilitarlo. ¡Pero tiene que haber una denuncia!», especifica.

«Cuando hay una persona que maltrata a los animales, destruye los árboles, ensucia las playas, lo hace también con las personas», cree Damián.

Del bando piadoso al impío

«Me dolió tanto dejarla en un latón de basura en Carlos III… ¿Pero cómo la iba a traer en esas condiciones? ¿Dónde la iba a enterrar?, se pregunta Reinier con gestos de angustia.

En la clínica de Carlos III el doctor Fabier repite similares gestos. Y a su vez, estos gestos se replican en la manzana que ocupa el Parque Aldama,  en las calles contiguas. Como una meditación colectiva.

«Este hecho es abominable. Todas las personas que tengan un acto contra los animales deben ser altamente condenados. En Cuba se han formado muchos médicos y se ha educado a las personas en el respeto animal», advierte Fabier.

Pero Grettel Montes de Oca Valdés, bailarina de danza contemporánea y fundadora del grupo Cubanos en Defensa de los Animales (CEDA), una red que se extiende por varias ciudades del país desde 2016, no está de acuerdo con el médico veterinario.  

«En Cuba no hay cultura de protección animal y, en muchos años, tampoco se ha hecho un trabajo educativo al respecto», afirma.

«Hay muchos casos de maltratos graves, en especial a gatos: crucifixiones, envenenamientos masivos. En el país no hay una Ley de Protección Animal. Nosotros trabajamos con las contribuciones de miembros (voluntarios) que donan lo que pueden, sea comida, transporte, medicamentos. También buscamos hogar a los animales abandonados, que es lo más difícil de todo».

—La poca cultura de cuidado animal, ¿está directamente asociada a las carencias?

—Hay una parte que responde a la escasez, la gente no tiene comida para sí, mucho menos para los animales. Pero hay otra parte muy fuerte: el Estado no ha hecho nada al respecto en 60 años. En los años 50 existía un hogar, el Bando de Piedad, que era un refugio creado por la americana Jeannette Ryder. Allí protegían a niños huérfanos y animales abandonados. Al desaparecer (luego de 1959) se perdió todo el trabajo educativo sobre ese tema.

«Ahora hay de todo ―prosigue Grettel―. Cuba es en nuestro continente el país más atrasado en cuanto a bienestar y maltrato animal. Los estados de América Latina y el Caribe cuentan con leyes de protección animal y Cuba no», dice.

(Ilustración de RobertikoRamos)

Matar no es ilegal

Otro iyabó que repara celulares, al tanto de la «masacre» de Shakira, asegura que «las acciones positivas contra los animales se ven poco. Los que están en la calle tirados nadie los recoge, pasa el carro de Zoonosis y se los lleva, dicen que para sacrificarlos pero se los echan a los leones del zoológico».

En cambio, Jorge Rodríguez, un habanero de 50 años, administrador de un establecimiento gastronómico estatal en la calle Águila, cree que el asesinato de Shakira no debía generar escándalo.

«Aquí los carros matan animales, las peleas de perros y de gallos son toleradas… ¿y ahora la van a coger con el hombre que mató al perro? Él puede decir que el perro lo iba a morder. ¿Existe una ley para proteger al animal? ¿Cómo condenas a ese hombre? ¿Por asesinato?»

En la nueva Constitución de la República de Cuba, que será sometida a referéndum el 24 de febrero de 2019, no existe una sola línea dedicada a la protección animal. En el documento apenas aparece el término «fauna», una vez, en el artículo 90: Es deber de los ciudadanos «proteger los recursos naturales, la flora y la fauna».

Sin embargo, la palabra «fauna», tal como ha sido enunciada en las normas jurídicas cubanas, parece sinónimo de «especies protegidas», «aves endémicas» o «moluscos exóticos». No perros callejeros, no gatos abandonados, no caballos azotados.

Paradójicamente, en el Código Penal cubano se protege al ganado vacuno y se imponen sanciones de hasta 30 años por su sacrificio. El mismo Código prevé en su artículo 314 que «el que mate a otro (ser humano), incurre en sanción de privación de libertad de siete a quince años». ¿Los perros y demás animales son menos importantes que las vacas? ¿Las vacas son más importantes que las personas?

En el Código Penal vigente desde 1978, la palabra «animales» se usa casi siempre como sinónimo de «reses». No obstante, el artículo 261 expresa que «incurre en sanción de privación de libertad de cinco a sesenta días o multa hasta sesenta cuotas el que: deje sueltos o en posibilidad de causar daño, animales feroces o dañinos que posea o de los que sea el dueño».  

Reinier reconoce que su cachorra estaba desorientada, «perdida por la calle». Le pregunto si no le preocupó que pudiera pasarle algo.

Responde con varias ideas que parecen confesiones: «Yo al principio la amarraba. Salía con ella amarrada, paseábamos. Nunca la entrené para peleas. Si tú la acostumbras a pelear, ahí es cuando pueden atacar a las personas».

Miro el ibdé rojo y blanco en el brazo de Reinier y la paloma que acaricia mientras sube la calle Monte y le digo: en Cuba hay muchas personas que demandan una Ley de Protección Animal, con el foco hacia los animales afectivos. En la santería muchas veces hay que sacrificar animales, ¿tú qué haces?

—Yo soy religioso, hace 14 años tengo santo hecho. Pero no me gusta que sacrifiquen animales en mi presencia.

Da lo mismo: santero o cristiano, yoruba o palero, ateo o agnóstico, en Cuba podría sacrificar animales afectivos sin consecuencias legales.

«No sabemos cuál es la causa de que no haya una ley», dice tajante Grettel. «Hicimos una campaña súper fuerte para que se añadiera un artículo sobre la necesidad de protección animal en la Constitución y ni siquiera se incluyó eso. ¿Cuánto hay que esperar?»

Reinier, ajeno, regresa a su perra apuñalada en el Parque Aldama, varios meses antes de cumpliera el primero de sus doce años de esperanza de vida. Nada cambia los hechos: «a Shakira la asesinaron a sangre fría».

«Él (el custodio) no tenía que haberla azorado. Creo que ninguna persona puede estar maltratando a un animal aunque no haya leyes en Cuba. Si la perra lo hubiera mordido, el custodio podía defenderse, pero la perra ni lo mordió, ni lo arañó, ni le ladró. ¡Nada!»

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Comments (6)

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    Mairelys

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    Q triste historia acabo de leer,tan temprano en la mañana. Cada día q pasa se le suma una gota más a la copa Mi Cuba Bella””” pero una gota del peor lastre q pueda existir. Es horroroso lo q pasa con esta situación día a día,q hijos de puta como este custodio asesinen perros y luego no pasa nada,q maltraten caballos sometiendolos a altas temperaturas bajo sol o les peguen en medio de la calle y no pase nada…es interminable la lista de atropellos q se cometen y q no exista una ley de protección animal.Ahhh pero la carne de res es prohibida en Cuba,por matar una vaca para comer carne hay miles de convictos y exconvictos q pagan altísimas sanciones,en ocasiones hasta más q por asesinato,robo, violencia doméstica. La verdad yo no sé para qué ésta constitución de mierda q próximamente sometida a referéndum popular dejará mucho q desear….una vez más sin expectativas,ni ley de protección animal ni futuro…. q es ésto???? Hasta cuándo????

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    M.Soliva

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    Esto es Cuba, hechos similares y peores ocurren con enorme frecuencia. El gobierno sigue dando la espalda a esta situación. Se maltratan a los animales y no pasa nada…. Después se muestran como ángeles salvadores de una de las mejores y justas sociedades del mundo. Se sacrifican animales, se permiten las peleas de gallos, las peleas de perros, el abuso al ganado…. Es de horror y espanto!

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    Isa

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    Un dia de diciembre cogi el P14 con mi pareja y vi un circulo de personas indignadas en la esquina, cuando me fije bien estaban alrededor de un perro ¨de pelea¨ ensangrentado y pense : Que odio, como pueden echar a pelear a un animalito tan incente y dejarlo tirado para q muera asi! , y me eche a llorar desconsoladamente.Como mismo estoy ahora q leo el articulo y me doy cuenta q es la misma perra.Q rabia me da, q no tengamos como proteger a esos animalitos indefensos, ni leyes ni nada.

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      Darcy

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      Muy lamentable, Isa, en ese estado en que la dejaron la perrita solo pudo resistir hasta el hospital. Como sociedad nos toca exigir por vías cívicas la protección animal. Gracias por contarnos su relación con el hecho, que es la de un ser humano sensible.

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    Milagros Almaguet

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    Lo ocurrido con esa pobre perrita es un dolor sin límites para mí. Esa persona merece ser castigada. El maltrato ANIMAL en Cuba es algo cotidiano. La mayor parte de las personas mantienen atados a sus perros y son utilizados para proteger patios en muy precarias condiciones, bajo lluvia, frío ó un sol intenso de verano . Su cuidado higiénico, atención veterinaria y alimentación, son cosas desconocidas para los infelices perros y gatos. Los caballos son golpeados y utilizados como instrumento de trabajo sin un ápice de compasión. Sufro inmensamente a causa de eso. He rescatado y recogido de la calle varios perros y gatos, esterilizado, alimentado y curado animales de vecinos al verles sufrir un descuido continuado por parte de sus dueños sin ningún asomo de piedad. Pido de todo corazón, que sean creadas e incluidas leyes que frenen ese maltrato en nuestra Constitución. Ojalá que en un futuro cercano exista un castigo severo para esas personas que usan y aplican la Ley del Más Fuerte contra los que no tienen voz.

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    Francine Belanger

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    Soy de Canadá y eso no sé puede hacer. El gobierno de Cuba debe otra vez hacer leyes para proteger los animales. Aquí en Canadá los perritos o gatos u otros animales son tratado como niños. Eso podría ser la misma cosa a Cuba, depende de su gobierno. Y después el gobierno podrá hacer dinero con la gente que maltrata los animales.

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