Una noticia nueva que se anuncia como vieja: Cambiar de nombre ahora sí es posible para las personas trans en Cuba


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Victoria Rodríguez Soroa (Fotos: Claudio Pélaez Sordo, Facebook)

La noticia no se ha dado oficialmente en ningún medio ni en el sitio web de ninguna institución estatal. Se conoció que algunas personas trans pudieron cambiar su nombre legal fundamentalmente a través de sus propias redes sociales.

Mujeres trans consultadas afirman haberse enterado de la posibilidad de cambiar sus documentos por Malú Cano, la coordinadora nacional de la Red Transcuba de Personas Trans, Parejas y Familiares, y por otras coordinadoras regionales, quienes lo divulgaron en conferencias, mensajería electrónica y encuentros recientes con activistas.

Al contactar a Malú Cano el pasado 5 de noviembre para que ampliara la noticia y ofreciera algunas declaraciones a Tremenda Nota, respondió que el trámite se hace desde hace tiempo sin problemas y agregó que era una noticia vieja, «pues todo el tiempo se hacen sin problemas», recalcó.

Jessica Casademunt, una mujer trans que forma parte de Transcuba en la provincia de Santiago de Cuba, comentó sobre esta afirmación de Cano: «Es cierto que ella dio la orientación, digamos que hace un año, pero por las medidas restrictivas del covid-19 cerraron las oficinas, fue imposible acceder a los documentos».

No obstante, lo que es noticia vieja es que en Cuba cualquier ciudadano, sin importar género o identidad de género, puede cambiar de nombre legalmente.

La resolución 249/2015 del Ministerio de Justicia, que es el Reglamento de la Ley del Registro del Estado Civil, estipula, entre otras cuestiones: «El cambio, adición, modificación o supresión de nombres y apellidos se podrá excepcionalmente una vez, y hasta dos veces en el caso de que el interesado sea mayor de edad, si la modificación anterior se hubiera efectuado estando bajo el régimen de la patria potestad».

Sin embargo, hasta hace muy poco, para las personas trans este proceso estaba lleno de obstáculos de carácter cisheterosexista, binario y excluyente. El derecho a cambiar de nombre estaba anclado al discurso biomédico con base en el determinismo biológico.

Salvo muy pocos casos, para que una persona trans pudiera realizar este trámite y tener un nombre de acuerdo a su identidad de género, tenía que someterse obligatoriamente a una cirugía genital y a un proceso judicial, lo cual obligaba a algunas a vivir bajo una identidad legal en discrepancia con su verdadera identidad de género, y dejaba en un limbo a personas trans que no desean este tipo de cirugías o que las tienen contraindicadas por problemas de salud. Por supuesto, quedaban excluidas las identidades trans no binarias.

Aaron Figueredo Armanteros

De lo contrario, por no perder toda la batalla, las personas debían conformarse con elegir un nombre neutro, que fuera interpretado socialmente como apropiado tanto para un hombre como para una mujer.

En 2013, por primera vez luego de 15 años, una mujer trans consiguió cambiar de manera legal su nombre y documentos sin someterse a una cirugía.

La vez anterior que algo similar ocurrió fue en 1997 cuando, tras acuerdos entre el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y los ministerios de Justicia y de Interior, 13 personas trans no operadas cambiaron su nombre, pero sin modificar otros documentos del registro civil.

En una entrevista con IPS Cuba, Manuel Vázquez Seijido, abogado y subdirector del Cenesex, refiriéndose al cambio de nombre de 2013, aseguró que «cualquier persona trans no operada está en libertad de iniciar este tipo de proceso y ganarlo gracias a este antecedente».

La realidad es que numerosas personas se han enfrentado a discursos jurídicos excluyentes, imbricados con el biomédico, que accionan como mecanismos de control de los cuerpos y las sexualidades. Se han enfrentado además a la tozudez, la incomprensión y el conservadurismo de algunos registradores, legisladores y juristas, y también a la débil voluntad política de algunas instituciones y ministerios.

Aaron Figueredo Armenteros, un hombre trans de 33 años, y su novia Liset Arce, contaron en entrevista con El Toque lo tedioso y extenuante del proceso de cambio de nombre.

Por un lado, debido a la crisis epidemiológica y a la consiguiente suspensión de este tipo de trámites, y, por otro, a causa del desconocimiento de leyes en algunas de las instituciones a las que acudieron.

El propio Seijido reconoció en el programa televisivo Mesa Redonda emitido el pasado 14 de mayo, que, aunque hay personas trans que han podido cambiar su nombre «la práctica no es uniforme».

«Evidentemente eso está en contradicción con los postulados constitucionales, a partir del principio de la no discriminación por orientación e identidad de género en el artículo 42», añadió el funcionario.

Uno de los casos más singulares es el de Yenny Yanes Romero, una mujer trans que durante 11 años fue la coordinadora de Transcuba en la provincia de Ciego de Ávila. Yenny es graduada de Ciencias Médicas y cuenta que nunca vivió discriminación por parte de profesores ni del reglamento universitario. Modificó su nombre en 2011 y asegura que eso fue una de las cosas que más la ayudó a terminar la carrera.

«Yo sabía que eso (cambio de nombre) era nadar sobre lo seco, pero con todo y eso yo tenía un nombre bastante femenino, y sabía que existía un proceso de subsanación de errores. Comencé y entré por ahí, por el proceso de subsanación de errores», explicó a Tremenda Nota.

Naomi Pérez Pumariega

«Presenté todo lo que ellos pidieron y me denegaron una primera vez. Había una registradora que era fatal»», relató.

«Fui una segunda vez aun sabiendo que no había ley para cambio de nombre y de identidad de género en Cuba y fui con nuevas pruebas, con más fuerza. Y fui aprobada, pero solamente porque entré por el proceso de subsanación de errores», concluyó la activista.

Además del disgusto social y el daño psicológico que implican, portar de manera legal un nombre y un género no deseados dificultan aun más el acceso de personas trans a la educación, al trabajo y a la salud.

Nos exponemos a diversas situaciones de discriminación y exclusión en tanto nuestra imagen, nombre elegido y género, no se corresponden con los señalados en los documentos legales.

Son frecuentes también el acoso policial, la exhibición morbosa del carnet en los interrogatorios policiales callejeros, la mirada inquisidora, intimidante, el trato burlón y discriminatorio.

En Cuba el reconocimiento jurídico de las identidades trans ha sido un proceso largo. Desde 2013 está permitido el cambio de fotos en el carnet según nuestra identidad de género, no así el del nombre y el sexo.

Desde hace unos meses se conoce que el cambio de nombre ya es, al parecer, una posibilidad sin las barreras cisheterosexistas, aun cuando no existe una ley de identidad de género.

Certificación de nacimiento, antecedentes penales, dos testigos, una declaración jurada en la notaría, 90 pesos cubanos, sacar la nueva certificación de nacimiento en el Registro Civil, entregar el carnet de identidad y solicitar el nuevo, son las principales barreras legales para realizar este cambio, las mismas que ahora compartimos con el resto de las personas que deseen cambiar de nombre, independientemente de su género.

Aunque todavía no es posible el cambio de sexo o de género en los documentos de identidad, muchas personas trans afirman que esto es un gran paso de avance en materia de reconocimiento y respeto.

Malú Cano en parte tiene razón. La noticia es vieja. En Cuba se puede cambiar de nombre desde hace tiempo. Cambiar de nombre era posible siempre que el nombre fuera acorde al género asignado al nacer o neutro.

La noticia nueva es que en Cuba cada vez hay menos trabas para que las personas trans obtengamos el reconocimiento legal de nuestra identidad de género. Ya podemos elegir el nombre que sentimos como propio, el que mejor nos representa, y no tenemos que estar haciendo malabares jurídicos para que nos lo acepten.

Lo próximo en este ámbito es la casilla del género o sexo. O la hackeamos o la eliminamos para siempre.

Mel Herrera

Mel Herrera

Escritora y activista

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