Supersticiones cubanas


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La sociedad cubana convive con decenas de leyendas y creencias sobre la buena y la mala suerte, los buenos y malos augurios.

Por decenas se cuentan las creencias que tiene la gente acerca de lo que trae buena o mala suerte, y qué se puede hacer para contrarrestarla. Sal por arriba del hombro cuando se rompe un espejo para evitar los siete años de mala suerte o cruces de guano detrás de la puerta o ponerse la ropa interior al revés, son solo algunas de las maneras de transformar la mala suerte en buena energía. En Cuba, “el que no tiene de congo, tiene de carabalí”: hay de todo. Muchos de los habitantes de la Isla, sobre todo los que peinan canas, son supersticiosos de alguna manera, a veces hasta inconscientemente.

“El lacito rojo en la mano izquierda para que te abra el camino, no sentarse arriba de la mesa porque rompes los planes, los vizcos y los gatos negros dan mala suerte, si te pica la mano te va a entrar dinero, y puedo seguir”, enumera Betty Hernández, que tiene 25 años y es graduada de Periodismo en La Habana.  También está el karma, personas que piensan que la vida les devolverá lo que hagan. “Yo me siento culpable cuando hago algo que afecta a los demás y siento que esas cosas negativas se me van acumulando”. De igual forma dice que se siente recompensada cuando hace cosas buenas, que pequeñas señales del destino le dan luz verde.

Cábalas

Hay quien cree también en el poder de los amuletos, ciertos objetos que sin ellos no tienen suerte y los llevan consigo en todo momento importante. “No me atrevo a ir a un examen, entrevista o algo en lo que tengo algo importante sin ´mis amuletos de la suerte ´. Y lo digo entre comillas porque a veces no funcionan”, comenta Heidy Contreras, graduada de Meteorología y que hoy se encuentra en Suiza cursando estudios de Máster en Ciencias.

Escéptica o creyente, aunque esté cercana a la ciencia o sea temerosa de las costumbres, mucha gente toca madera cuando habla de algo desagradable que no quiere que le pase, no cruza por debajo de escaleras o evita pasar por encima de cadenas y de carteles en la vía pública. Por las dudas. “Conozco científicos, doctores, que no cruzan bajo un cartel jamás por pura susperstición” agrega Heidy.

Varias de estas creencias tienen un trasfondo religioso “devenido de las culturas afrocubanas como la más común, que es la del lacito rojo en la mano, el auto, la computadora o algún objeto de valor”, explica Esteban Martínez Baniela,  que tiene 31 años y es webmaster en la revista Somos Jóvenes. Esto obedecería a que las deidades abrirían el camino a esa persona u objeto, para que no le suceda nada, lo que se relacionaría con Elegguá, deidad afrocubana conocida por ser “el que abre los caminos”.

El miedo al “mal de ojo” es otra de las supersticiones en las que creen los cubanos, no son pocos los que ponen una imagen de una lengua clavada con un puñal en la puerta o van a tirarse las cartas cuando presienten que alguien está planificando algo en su contra.

Pero “el cubano es supersticioso hasta el punto de llegar a ser ignorante” se enoja Betty Hernandez. Según ella una cosa es buscar alivio a los males en lo sobrenatural y  otra es tener esas creencias tan arraigadas que llevan al racismo o a discriminar a alguien por sus peculiaridades físicas o a maltratar animales. 

A veces, la gente se excede: el año pasado en el municipio de Diez de Octubre se mataron gatos por “mala suerte”. Los casos fueron denunciados en diversos perfiles de Facebook, como el de la organización de Protección de Animales Callejeros (PAC).

Leyendas por doquier

Cuba, a diferencia de otros países, no tiene el gran cúmulo de leyendas urbanas propias, más bien son adaptaciones criollas de mitos europeos y norteamericanos, generalmente usadas para atemorizar a los niños.  Como el Hombre del Saco, que se lleva en un morral a los niños que se portan mal o  el Candy Man u Hombre de las Golosinas, que les da caramelos para engatusarlos y luego hacerles daño a los infantes.

Por esta línea, sobre todo en las escuelas, una de las leyendas más difundidas es la de  Bloody Mary: “María la Sangrienta”. Consiste en encerrarse en un lugar oscuro, generalmente el baño y llamar a la mujer en cuestión, que aparecería encarnando una suerte de demonio fantasmagórico…el final del cuento suele ser que los otros niños entren y se asusten. 

Otras creencias se envuelven en el manto de lo sobrenatural: como el levantarse de un sillón y dejarlo balanceándose, lo que supone que atrae a los espíritus de los antiguos habitantes de la casa, o que los gatos y perros pueden “ver cosas”. “Yo tengo gatos y ellos a veces se quedan mirando el vacío. Eso me da mucho miedo” se ríe Betty Hernandez.

La ouija –Wikipedia dixit “un tablero dotado del alfabeto y de números con el que supuestamente se establecería contacto con espíritus”- aunque menos usada es otra de las fuentes de supersticiones. Talía recibió de unas amistades una ouija y se atrevió a desafiarla. Se “comunicó” con un espíritu que dio datos personales y otros muy verídicos acerca de las personas que vivían frente a su casa. “Para mí, mi cabeza me estaba jugando una mala pasada, pero luego comprobé aquello y para mi sorpresa era verdad” dice la joven aun confundida cuando cuenta lo que sintió cuando corroboró los datos que le había suministrado su “interlocutor”.

De ahí en adelante le pasaron cosas raras, sentía, por ejemplo, que le estiraban los pies en las noches: “tendían mi cama, cosa que agradecería de no haberme encontrado yo acostada, e incluso me han intentado jugar una broma pesada esos espíritus asfixiándome por unos segundos contra la almohada. Esta última experiencia no me dejo pegar ojo en semanas. No estaba dormida y me encontraba sobria”.

Sobre el tema de los sillones, dicen que si dejas uno moviéndose al pararte, muere la persona más joven de la casa, o el niño más pequeño. Otra leyenda similar versa sobre el balancín: si se mueve, es porque hay “visitas de muertos en el lugar”.

“Mi familia es muy supersticiosa y a mí me da mala sensación saber que tengo invitados en mi casa y no verlos”, dice Betty “en broma”. Luego aclara que en su casa no hay ni habrá sillones.

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Gabriel García Galano

Gabriel García Galano

Periodista amante de bolas strikes y goles, siempre trata de consolar el impasible calor de la isla con una cerveza fría. Tiene un blog al que atiende poco y solo su gusto por las mujeres y el rock and roll supera su amor por el sarcasmo. Gabo, para los amigos.

Comments (3)

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    Yosi Galano

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    Buena reflexión primo y él tema se puede ampliar aún más.

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    Yare

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    Muy bueno Gabo!!!!!…. Felicidades!!!…. sigue así!!!…. te admiro amigo!!!!…. Besotes grandotes para ti y tu hermosa familia!!!!….yare!!!…:-)

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    Talia Montes de Oca

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    😂

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