«Solo arreglamos a chicas»: Discriminación a mujeres trans en un salón de belleza habanero


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Valeria Hernández (Foto: Facebook)

Valeria Hernández, una muchacha trans, denunció en su cuenta de Facebook este 8 de abril haber sido discriminada por el salón de belleza «Divas Lashes», ubicado en Nuevo Vedado, al que pretendía acudir por segunda vez.

Anteriormente había ido, por recomendación, a ponerse unas pestañas y a arreglarse las cejas. Aseguró haber quedado satisfecha con el servicio. En ningún momento fue maltratada ni se sintió discriminada.

«Hasta me dijeron que dentro de quince o veinte días sacara turno de nuevo», comentó a Tremenda Nota.

El incidente ocurrió justo cuando, cumplido ese tiempo, contactó al salón nuevamente por WhatsApp para reservar una cita y retocar sus pestañas. Se le comunicó que no podían volver a atenderla por motivos religiosos.

«En el salón somos Testigos de Jehová», le informó quien respondió a su mensaje. Hasta este momento no hemos podido precisar si se trató de la dueña o de alguna empleada.

La persona que respondió a la solicitud de Valeria, acto seguido explicaba que tenían «principios bíblicos en cuanto a la moralidad», puesto que, según argumentó, la Biblia enseña que Dios creó el matrimonio para un hombre y una mujer.

«Con esto quiero que sepas que solo arreglamos a chicas», precisó.

Le explicó, además, que la vez anterior había sido atendida porque ya estaba allí y porque le habían dado el turno «sin saber» que era una mujer trans.

«Pero no podemos permitirnos volverlo a hacer pues nuestros principios son claros en cuanto a lo moral», continuó el mensaje, y pidió comprensión para ella y para su compañera de trabajo, quienes, según expresó, no tienen nada en contra de su persona, solo que no aceptan esa «práctica». Se disculpó si de algún modo la había hecho sentir mal y le aclaró que no había sido su intención.

Valeria se sintió muy humillada: «Me sentía fatal. Estaba en el trabajo en ese momento, y hasta lloré».

Valeria trabaja como dependiente en el restaurante Grados, conocido por las políticas inclusivas de su dueño, Raulito Bazuk, quien ha implementado en su negocio una especie de cupo laboral trans.

Casi al final del post donde denunció el incidente, Valeria acusó al salón de falta de ética profesional y de discriminación hacia ella por ser trans.

Algunos usuarios de las redes sociales comentaron que el local podía reservarse el derecho de admisión y que «es un negocio privado, y como negocio privado tiene derecho a aceptar solo a quienes quieran». También hubo quien resaltó la sinceridad de la persona del salón que escribió el mensaje. Sin embargo, la mayoría reaccionó indignada.

Una promoción del salón de belleza que rechazó a Valeria (Foto: Facebook)

«Una falta de respeto a la dignidad humana la de estas personas. Tú continúa tu camino tan orgullosa como siempre», expresó Raulito Bazuk, su jefe en Grados.

«Espero que no hayan Testigos de Jehová ni médicos ni bomberos como los de este salón», escribió el usuario Alexis Domínguez Figueredo.

El activista LGBTIQ+ y pastor bautista Adiel González Maimó recomendó a Valeria que denunciara al salón por discriminación.

«Eso es inconstitucional. Ya ha pasado con otros negocios y han tenido que retractarse», observó. Más adelante, en otro comentario, le facilitó los artículos y leyes que podría invocar para realizar una denuncia legal.

Por su parte, un buen número de usuarios optó por otras estrategias colectivas de justicia y reparación alejadas de las leyes, la policía y el Estado, tales como exponer al negocio públicamente, dejar malas opiniones en sus páginas y no recomendarlo.

En su cuenta de Twitter, la activista LGBTIQ+ y psicóloga Dachelys Valdés Moreno se preguntó qué tenía que ver el matrimonio que «creó Dios» con las pestañas, y resumió: «Este salón en Nuevo Vedado discrimina».

«Diva Lashes» brinda servicios de extensiones de pestañas, maquillaje, depilación y tinte de cejas, lifting y laminado de cejas, entre otros tratamientos cosméticos. En Instagram alrededor de 400 seguidores y más de 3.000 en facebook.

Publican regularmente contenido didáctico sobre tratamientos de belleza y los servicios que ofrecen. En sus redes sociales no aparecen contenidos de matiz fundamentalista o religioso siquiera.

El salón fue contactado para pedir declaraciones sobre el incidente y hasta el momento no ha habido respuesta.

El «derecho de admisión» no es un argumento para discriminar

El derecho de admisión que cada local o negocio se reserva implica que los dueños, empleados y la administración pueden decidir, según algunos criterios, a quiénes se les permite entrar al local o disfrutar de los servicios. En ningún caso debe ser usado para discriminar por razones de género, raza, orientación sexual, nacionalidad, religión, entre otras.

Sin embargo, no es la primera vez que emprendedores, negocios privados, e incluso personal administrativo de instalaciones estatales, lo utilizan para excluir, discriminar o negar servicios a personas LGBTIQ+.

Jóvenez en Pazillo, un bar considerado inclusivo que ha discriminado a personas trans recientemente (Foto: María Lucía Expósito)

En 2015 un grupo de activistas LGBTI organizó una besada en el KingBar con el objetivo de llamar la atención sobre sus políticas de acceso discriminatorias.

Pocos años después, en 2018, una pareja gay fue expulsada de Efe Bar por tomarse una selfie mientras se besaban. El agente de seguridad que los expulsó les dijo que no les interesaba ese tipo de público. «No queremos ganarnos esa fama», aseveró.

Recientemente Tremenda Nota ha recibido denuncias por políticas de acceso discriminatorias en algunos bares habaneros como Pazillo, Efe, KingBar, entre otros, cuya investigación está en desarrollo.

En 2021 fueron denunciados algunos negocios de renta de habitaciones que no admitían parejas del mismo género. También el año pasado se supo que un taxista bajó de su carro a un muchacho por ser gay y mostrar visiblemente sus «plumas».

En 2019 numerosos activistas y mujeres trans denunciaron que el hotel Pernik, de la ciudad de Holguín, a través de un manual de normas organizativas, no permitía el acceso de personas trans a su sala de fiestas porque «no coinciden en su apariencia con los documentos legales por lo que ocultan su verdadera identidad».

En aquel entonces, una declaración del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) advirtió a los funcionarios del hotel Pernik que estaban violando los artículos de la Carta Magna que prohibían la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Sin embargo numerosos juristas y activistas han afirmado que estas garantías no son suficientes ni eficaces. Paralelamente, algunos activismos se resisten a buscar justicia ante estos episodios de discriminación a través de los mecanismos estatales que también producen discriminación y exclusión.

Humillada por el incidente de transfobia, Valeria dejó un comentario en la página de «Diva Lashes», el cual fue respondido por la usuaria Elianny Arturo, quien al parecer es empleada del salón y aseguró que allí no discriminaban a nadie por su sexualidad.

«En el salón Diva Lashes solo arreglamos mujeres», insistió. «No arreglamos a hombres, mi cielo».

Mel Herrera

Mel Herrera

Escritora y activista

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