«Siempre en modo comando»: Activistas LGBTIQ+ en las protestas del 11 de julio en Santiago de Cuba


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Protestas en Santiago de Cuba (Foto: Cortesía de un colaborador de TN)

Las protestas del pasado 11 de julio, que comenzaron en San Antonio de los Baños y tuvieron su momento más crítico en La Habana, también alcanzaron el oriente del país.

«Eran cerca de las 11 de la mañana, cuando un post en Facebook me mostró lo que ocurría. Entre corriendo al cuarto y cambie mi ropa de andar por un pantalón grueso y los tenis de contienda. Del closet elegí un pullover rojo, en parte por ser el color patrio», dijo Walter Enrique Pérez Cordero, un activista LGBTIQ+, a Tremenda Nota.

«El resto de mi tarde de domingo fue siempre en modo comando», relató.

Pérez Cordero y otro activista gay, Leovanis Correa, se unieron a los manifestantes reunidos en la avenida Patricio Lumumba y el Paseo Martí, alrededor del mediodía.

Correa estuvo en la mañana en El Cobre, donde se encuentra la basílica dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre. Su excursión quedó interrumpida.

«La noticia de la suspensión del transporte hizo que mis planes cambiaran bruscamente, pensé que debía ir directamente hacia la iglesia y pedir en esta ocasión por la libertad de Cuba», dijo.

La primera ciudad del oriente cubano que reportó una manifestación, fue Palma Soriano, cercana a Santiago de Cuba. Fue poco antes de la primera manifestación en San Antonio de los Baños, próxima a La Habana.

«Cuando activo los datos móviles lo primero que me sale es una directa desde San Antonio de los Baños. Mi sorpresa fue tanta al ver que era real, que era en vivo, y, que el pueblo pacíficamente estaba en las calles», explicó Correa.

Pérez Cordero contó que, mientras terminaba de almorzar le iban llegando más noticias de lo que iba sucediendo en todo el país.

«Agarré agua y salí a la acción», contó. «Cuando finalmente llegué a Martí, quedaban unas 100 personas dispersas, alrededor de 20 efectivos policiales y también, en las cercanías de la estación de bomberos, oficiales y soldados del servicio militar».

«La policía amablemente fue acercándose a los que ahí estábamos», comentó con ironía Pérez Cordero. «El que me habló, dijo: “Ustedes son los que quieren coger coronavirus. Váyanse tranquilos, ya esos 4 gatos revoltosos se fueron. ¡Vamos! ¡Vamos!”».

A pesar de esa advertencia, la protesta no había terminado.

«Desde ahí, comencé a ver que los que quedaban iban subiendo Martí hacia la Carretera Central y decidí sumarme al camino. Ya en la carretera, empecé a ver más personas, todos iban hacia Garzón», relató Pérez Cordero.

«Escuché un grito de libertad que rápidamente se convirtió en consigna. Corrí tan rápido como pude y mirando atrás Llegué a la multitud que ya era de unas 500 o más personas y me metí hacia el centro», añadió.

Según el activista, las consignas usadas por los manifestantes en Santiago de Cuba fueron las mismas que en La Habana: «Libertad» y «Patria y Vida». Esta última popularizada por la canción de Descemer Bueno, Yotuel Romero, Maykel Osorbo, el Funky y Gente de Zona.  

Correa llegó en «una carrera demorada» hasta el Palacio de Justicia, donde se encontraba Pérez Cordero.

«Llegue justamente cuando arrestaban a algunos, indistintamente, al azar, y se formaba una turba de trabajadores sacados de su centro de trabajo con uniformes de gastronomía», detalló Correa. «Les entregaban banderas cubanas y del 26 de Julio, mientras otro animador gritaba sin mascarilla: “¡Viva Fidel!” Todo era muy confuso».

«Había aproximadamente 45 agentes de la seguridad que se mezclaba con la gente, también había funcionarios del gobierno y partidistas. Así que no me asombraba la rapidez con que llegaban cada vez más operativos policiales y formaban un cerco a las espaldas de los manifestantes. Alrededor de 100 estudiantes del Ministerio del Interior, varios carros patrullas, policía motorizada, hicieron que nos replegáramos entre ellos mismos, aunque ojos acusadores no se apartaban de nosotros tres», reveló Correa.

Pérez Cordero contó que se alejaron un poco del grupo «justo antes de comenzar la represión».

«La aglomeración superaba ya por mucho al grupo inicial, vi como una Diana (ómnibus de ensamblados en Cuba) parqueó cerca y de ella se bajaron muchos hombres y mujeres con banderas. En ese mismo momento una señora lanzó un golpe al hombre que tenía enfrente y todos los que vimos aquello nos lanzamos a salvar al hombre», refirió.

«En cuestión de minutos todo el lugar se cercó de efectivos y, poco a poco, se fue dispersando el grupo. Leo (Correa) me avisó que se estaba cerrando el cuadro de acción, había cada vez más represores y lentamente, justo entre ellos, nos replegamos hacía el Cuartel Moncada. En la calle que pasa entre el cuartel Moncada y el Palacio estaban parqueados unos 15 buses articulados», explicó.

«El lunes en la noche supe que la represión fue incluso peor de lo que habíamos visto», concluyó Pérez Cordero.

Tremenda Nota

Tremenda Nota

Una revista marginal

Comments (1)

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    Walter Cordero

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    Hago constar que fui lo más sincero posible en este relato. Trate de organizar mis recuerdos de ese momento glorioso, pero confuso. Gracias a Tremenda Nota por darme este espacio.
    Saludos!

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