Santa Bárbara es Changó: la diversidad tiene su patrona en Cuba


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Santa Bárbara es Changó. Sincrético.
Sincrético. Ilustración: Wimar Verdecia. 

Es 4 de diciembre. En Párraga, uno de esos barrios cubanos que solo cuentan con su fe, la gente sabe que este es el día. Es su día. El momento de celebrar a Santa Bárbara, la única gloria única de este poblado que no tiene muchas cosas más y que por fatalismo geográfico milagroso se convirtió en la morada habanera de esta santa.

Hasta aquí llegan personas de todas partes de la capital, de provincias, y hasta del extranjero. Algunos por fe, otros por turismo religioso o por turismo a secas. Entre los fieles que asisten a esta procesión, como quienes acuden a tantas otras, hay personas LGBTI+. Acaso porque es la Santa Bárbara, relacionada en el mundo africocubano con el orisha Changó, la santa con la que pueden identificarse mejor.

El catolicismo se metió en los cuerpos de esta isla, pero no tanto en las mentes. Los creyentes van a la procesión de cristiana de Santa Bárbara, pero luego ponen velas y ofrecen plátanos, uvas, vino a Changó. Así ha sido desde que los negros fueron traídos a Cuba por la fuerza, esclavizados y obligados a adoptar la religión hegemónica. En los festines del Corpus Christi salían en cuerpo a adorar a Santa Bárbara, pero en sus mentes, en lo más íntimo, veneraban a Changó.

Cuenta el mito expresada en los patakíes que ese orisha, en uno de sus apuros, se travistió para escapar de sus captores. Por eso es la divinidad del panteón yoruba con una historia más cercana a las personas LGBTI+.

El hombre, vestido con ropas de mujer, salió al mundo. Y eso fue lo que lo/la salvó.

Los sacerdotes afrocubanos suelen recitar ese patakí a sus ahijados cuando resultan, luego de las preguntas litúrgicas de rigor, hijos de Changó. Si Changó es tu padre, tu ángel de la guarda, escucharás alguna vez esta historia de travestismo. Quienes te reconozcan como hijo de Changó se encargarán de recordártelo y hasta pueden asumir que eres bisexual o que en algún momento de tu vida vas a tener o has tenido conflictos por causa de tu género y orientación sexual.

La sonrisa pícara de quienes escuchan «soy hija/o de Changó» es una alerta. «Imagínate, era un hombre tan lindo que pasó por mujer», explica una devota a la salida de la iglesia de Párraga.

El cura Ramón, de la iglesia de Calabazar, vino miércoles a Párraga para servir de apoyo a sus colegas. Dice que si quiero saber de verdad sobre estos asuntos de fe, vaya a su iglesia. 

Aunque la fe católica es menos excluyente con las personas LGBTI que la mayoría de las denominaciones protestantes, habría que ver qué pasa por la cabeza de un cura cuando un gay quiere hacer la comunión.

Aquí, aparentemente, hay espacio para todes. Todes, por cierto, dejan donaciones al Santuario Nacional de Santa Bárbara como para que sobreviva el año completo. Misteriosamente, las velas se agotaron temprano, no hay flores a la venta dentro de la iglesia, pero hay calendarios, libros de mandamientos, llaveros, rosarios, estampitas.

Es fiesta de la Santa Bárbara y todes son bienvenidos. La procesión fue coronada con el canto del himno de Bayamo y la alusión a la cercanía entre iglesia y libertadores en los inicios de las guerras patrias. Ondearon dos banderas: la cubana y la de la Santa Sede.

No ondeó la bandera LGBTI+. Pero en estas lides, ya se sabe, los cuerpos adoptan la representación que prefieren con permiso de Changó. 

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