Rusia es el destino nada hospitalario de las mujeres trans cubanas: «Se puede hablar de un éxodo»


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(Ilustraciones: Polari)

La activista trans Kiriam Gutiérrez alertó esta semana, durante una transmisión en vivo por su cuenta de Facebook, sobre la migración a Rusia de numerosas mujeres trans cubanas, expuestas permanentemente a una vulnerabilidad económica que agrava ahora la epidemia de covid-19.

«La comunidad trans en Cuba está pasando por una grandísima crisis. La comunidad trans en Cuba está emigrando en masa, se están yendo muchas mujeres trans para Rusia, a exponerse a cruzar fronteras, porque el 90 por ciento son prostitutas y llevan un año de pandemia que no tienen trabajo», alertó Gutiérrez.

Rusia, según pudo confirmar Tremenda Nota en conversación con la activista y actriz, es el destino principal de las migrantes trans. Para viajar a Moscú no es necesario solicitar visa. Sin embargo, en los territorios de la antigua Unión Soviética no hay un clima favorable a la comunidad LGBTI+.  

La Federación Rusa está considerada por expertos como uno los países más transfóbicos y homofóbicos de Europa. No existen estadísticas oficiales de crímenes de odio contra la comunidad LGTBI+. Según una encuesta publicada en 2019, solo el 47% de los rusos cree que gays, lesbianas, bisexuales y trans deben tener los mismos derechos que el resto de la ciudadanía.

Desde 2013 está en vigor en Rusia una ley que impide difundir información acerca de la «homosexualidad», un término que engloba todas las identidades sexuales en el discurso oficial. Esa normativa fue aprobada por el parlamento bajo el nombre de «Ley para la protección de niños y niñas frente a la información que promueva la falta de valores familiares tradicionales».

La ley provocó una autocensura generalizada en los medios de información rusos. A partir de entonces, el desequilibrio respecto a temas LGBTI+ fue mayor. La televisión federal comenzó a emitir solo comentarios negativos.

La falta de protección legal es uno de los mayores problemas para los activistas y personas LGBTI+ en Rusia, donde la «homosexualidad» fue considerada delito hasta 1993 y trastorno de salud mental hasta 1999.

Resulta muy difícil juzgar los crímenes y agresiones como delitos de odio. Esa noción jurídica, adoptada cada vez por más países, no está contemplada en el código penal ruso. Por tanto, la mayoría de las agresiones contra gays, lesbianas, bisexuales y trans quedan escondidas bajo otras razones que no revelan relación con la orientación sexual o la identidad de género.

En los últimos años, las personas trans se han visto obligadas a navegar por un laberinto de políticas impredecibles. El Ministerio de Salud, por ejemplo, estableció un procedimiento para corregir documentos legales, pero no ha habido coherencia en cuanto al plazo legal que tienen las oficinas gubernamentales para responder las solicitudes.

Este contexto social y legal propicia el empobrecimiento de la comunidad trans. Los gastos que conlleva una cirugía genital son impagables. En muchas ocasiones, las personas trans tienen que viajar hasta Moscú, San Petersburgo u otras grandes ciudades en las que funcionan los juzgados que permiten la actualización de los documentos legales.

Mujeres trans cubanas entre la discriminación, la deportación y la muerte

«Se puede hablar de un éxodo de mujeres trans a Rusia», enfatizó Kiriam Gutiérrez a Tremenda Nota. La activista conoce a varias decenas de personas que están en ese país, impedidas de regresar por la epidemia, o que han pasado por Moscú en algún momento reciente.  

Según estadísticas de la Guardia Fronteriza rusa citadas por el periódico español El País, cada año cerca de 25 000 cubanos llegan como turistas. El acuerdo entre Moscú y La Habana permite que los cubanos entren sin visado y puedan permanecer hasta 90 días como turistas.

Sin embargo, algunos llegan para quedarse. Otros, a menudo estafados, pagan miles de dólares por los pasajes y supuestos documentos que les permitirán seguir hasta España o Italia. Algunos van pocos días para comprar mercancía y revenderla en La Habana.

Las personas trans pueden estar en cualquier categoría. La activista Kiriam Gutiérrez, que también viajó a Rusia en 2019, dijo a Tremenda Nota que abundan las historias de mujeres que han chocado de golpe con la realidad rusa. Hay quienes han sufrido en carne propia lo que significa ser LGBTI+ en ese país y no faltan quienes no pudieron sobrevivir a la experiencia.

En abril de 2020, El País publicaba la odisea de algunos cubanos varados en Moscú. Entre ellos estaba Yenifer León, una mujer trans que quedó atrapada en la capital rusa por culpa de la epidemia de covid-19. Un mes después, la cubana fue noticia nuevamente. Había muerto a la edad de 33 años, prácticamente sola, a más de diez mil kilómetros de su familia.

Según contó una amiga de Yenifer a la periodista Darcy Borrero, de Tremenda Nota, la mujer acudió a un médico ruso que no quiso darle atención por tener VIH.

Yenifer murió en mayo de 2020. Neumonía tuberculosa fue el diagnóstico que dieron en una clínica donde suelen atender a personas sin hogar. La unidad en la que estaba Yenifer se especializa en personas seropositivas. Aunque murió lejos de Cuba, su historia se ajusta a las estadísticas de la población trans latinoamericana, que tiene un promedio de vida de solo 35 años. A casi un año de su muerte, el cuerpo de Yenifer León no ha sido repatriado.

Esta es una entre tantas historias, la mayoría sin contar, sobre la comunidad LGBTI+ cubana impulsada a migrar, incluso en esta escapatoria desesperada que las conduce a la Rusia de Vladímir Putin.

El presidente ruso ha asegurado en varias ocasiones que mientras permanezca en el poder, la Federación Rusa nunca legalizará los matrimonios entre personas del mismo género. Sus declaraciones más recientes sobre el tema apenas datan de febrero de 2020.

Desde su toma de posesión hace 20 años, Putin ha apoyado la moral tradicional que promueve la Iglesia Ortodoxa Rusa y siempre se ha manifestado categóricamente en contra de la uniones legales de personas LGBTI+ argumentando que «no produce hijos».

Aunque la situación es problemática en todo el país, hay regiones donde los derechos LGBTI+ están más amenazados. Es el caso de Chechenia, uno de los territorios más herméticos de Rusia. La comunidad LGBTI+ desde hace años ha sido víctimas de una persecución a la que intentan dar voz, a duras penas, varias organizaciones defensoras de derechos humanos.

Una investigación del diario ruso Novaya Gazeta denunció en 2017 una purga contra homosexuales. Se saldó con tres asesinatos. Se reportó incluso de la existencia de campos de concentración.

Las autoridades rusas y chechenas desmintieron estas sospechas. No obstante, el líder político de esa región, Ramzán Kadírov, ha tratado a gays, lesbianas, bisexuales y trans como «demonios, no personas».

A pesar de esta situación, la migración trans cubana hacia Rusia continúa en ascenso. Las cifras exactas se desconocen, pero las alarmas saltan a menudo.

La activista Kiriam Gutiérrez se expresó con palabras contundentes sobre la situación de las personas trans migrantes, después de comentar un acto transfóbico reportado en el centro de Cuba: «(La comunidad trans) Se está muriendo de hambre en Cuba. Se han muerto en Rusia por la falta de atención médica. A quien no le guste, que lo arregle».

 

Alexis Jiménez Yang

Alexis Jiménez Yang

Periodista

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