Ruhama: mujer negra, youtuber disidente


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Ruhama, youtuber cubana. Foto: Facebook.

Ruhama Fernández, 21 años, se graba con su celular mientras camina por Las Cuchillas, un poblado ubicado a 45 kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba, y donde lo único que abunda es la carencia.

Con una blusa blanca y las puntas de sus rizos teñidas de rojo, habla directo a la cámara. Lo hace con voz enérgica y suele abrir los ojos cuando quiere remarcar algo. A ratos cambia la cámara de su teléfono y muestra lo que ella está viendo: las condiciones de pobreza en la que vive una familia de cinco personas en un cuarto de madera.

Ella nació y vivió en Las Cuchillas —un pedazo de Santiago ignorado por Google Maps— hasta los siete años, cuando se mudó a Palma Soriano. Siempre ha vivido en el Oriente, la región más pobre y la más fiel al gobierno —dicen—, pero también la que tiene el movimiento opositor más conocido de Cuba. Palma Soriano, donde creció Ruhama y nació José Daniel Ferrer, es una de las sedes de la Unión Patriótica Nacional.

Ahora, después de 10 años, ha vuelto a Las Cuchillas ya convertida en una especie de celebridad en el sitio, por haber ganado un concurso de influencers.

A principios de año, el más exitoso de los youtubers cubanos, Alex Otaola, anunció en su programa un concurso, Red Cuban Power, para encontrar cinco jóvenes que quisieran ser influencers desde la Isla. Hasta ese momento, Ruhama nunca había pensado que podría hacerlo. «Seguía varias cuentas, las buscaba en el paquete y hasta pagaba la conexión para ver a Otaola. Quería hacer algo así pero no sabía si podía interesar mi opinión». 

Finalmente, se decidió y abrió su canal. Desde entonces ha subido un video cada semana, aproximadamente.

Ruhama Fernández, ganadora del concurso Red Cuban Power en la categoría "Sociedad Futura: Sueños para Cuba"

Posted by Red Cuban Power on Thursday, March 12, 2020

La idea de ser youtuber en Cuba llegó a los jóvenes antes que el acceso a YouTube. Unos cuatro años atrás, cuando los cubanos comenzaron a conectarse en los parques, aún sin posibilidad de datos móviles, unos chicos de la capital ya estaban haciendo pequeños videos que introducían en el paquete semanal, la web de los desconectados.  Palanganeando, junto a Dina Star y Comepizza Online fueron de los primeros en experimentar este formato.

Los temas de sus canales trataban, generalmente, de la moda, maquillaje, música, retos, videojuegos, series, humor: intereses típicos de youtubers. Otros comenzaron a interesarse por los videos para viajeros, al estilo de Alam por el mundo. Frank Camallerys es uno de los más exitosos haciendo esto, y logró monetizar su canal de 82 mil 300 suscriptores mediante un administrador para su página fuera de Cuba y así bordear los impedimentos del bloqueo.

El canal de Ruhama, con apenas 1300 seguidores (conseguidos desde enero), no encaja en esos temas. Su espacio es para hablar sobre el racismo, la discriminación ideológica o por género, las expectativas de los jóvenes cubanos… 

Por ahora no piensa en obtener ganancias de su canal y mucho menos vivir de ello.  Su meta actual —dice— es hablar de un país que se parezca al que vive, y ser honesta. 

Para solicitar la monetización, los canales de YouTube deben acumular al menos 4 mil horas de reproducciones en el último año y mil suscriptores como mínimo. En el caso de Cuba hay un requisito extra: la ubicación del canal no puede registrarse dentro de la Isla. Es necesario que un amigo o familiar ayude desde el extranjero.

Ruhama también utiliza su Fan Page en Facebook, la red más popular entre los cubanos, para denunciar lo que cree injusto, como el encarcelamiento de Luis Manuel Otero Alcántara o el silencio del gobierno alrededor de la muerte de  tres niñas, causada por el derrumbe de un balcón en La Habana Vieja. 

A diferencia de la mayoría de los youtubers de su generación que viven en el país, ella se declara abiertamente opositora y sintetiza su reclamo en una sola frase: «Solo pido libertad para Cuba. Ese es mi mensaje cuando hablo frente a una cámara». 

Ella considera que «durante mucho tiempo los cubanos apenas tuvimos acceso a la información libre, ni había manera de decir qué pasaba dentro de la Isla». Con el reciente acceso a Internet desde los móviles, en diciembre de 2018, piensa que existe una «oportunidad para contribuir a que eso cambie. Hoy el país comienza a ser otro y quiero contar eso, romper con el miedo».

Cuando habla de romper con el miedo, se refiere a las opiniones que expresa en su canal, la cuales, probablemente, no son bien recibidas por el gobierno cubano. Sabe que la libertad de expresión tiene algunos costos en su país. 

Su derecho de expresar públicamente sus criterios sobre el gobierno ha provocado que algunos de sus amigos se alejen de ella; personas cercanas intentan callarla una y otra vez «para que no se meta en problemas». 

Unas semanas antes de ganar el concurso Red Cuban Power, su mejor amiga le confesó que un hombre vestido de civil visitó a su madre para «alertarla» de que mejor se alejara de la youtuber. El motivo que esgrimió el desconocido: «Ruhama es contrarrevolucionaria». Hace apenas  unos 10 días, fue citada en medio de la pandemia del coronavirs por la Seguridad del Estado. El 9 de abril la joven no tuvo otra opción que exponerse y salir de su casa hasta la estación de policías. Allí fue interrogada y amenazada. Le dejaron claro que no podía grabarse diciendo lo que pensaba o quería y mucho menos subirlo a las redes, que no tenía esa  libertad en Cuba. Le aclararon también que de hacerlo habría consecuencias.

Acabo de recibir una citación oficial para las 2:00 pm en la policía. No sé preocupen todo estara bien. Pero es curioso…

Posted by Ruhama Fernández on Thursday, April 9, 2020

La respuesta de Ruhama ha sido no callarse

«Soy mujer, negra, oriental, disidente y fui cristiana. Si algo he vivido de demasiadas maneras es la discriminación» —confiesa Ruhama.

Usualmente graba los videos en su casa, durante la madrugada, para aprovechar el silencio. Lo hace con un celular prestado que a veces obtiene de su hermano mayor o de algún vecino. Como fondo escoge casi siempre una pared pintada de verde celeste, sobre la cual, en posproducción, superpone a veces imágenes de la isla de Cuba y de Martí. Coloca el teléfono de modo que la cámara filme horizontal, se ubica a medio metro y comienza hablar para los cubanos de dentro y fuera. 

***

Ruhama camina por el poblado hasta que se detiene para conversar con algunas chicas junto a las que creció. 

Las entrevistadas le cuentan toda su vida: cuánto ganan, que tienen varios hijos desde la adolescencia, que no continuaron sus estudios ni han salido del pueblo, y que trabajan mucho, también. 

Ese video, de unos cuatro minutos de duración, es el segundo más visto de su canal, con 1765 reproducciones, solo superado por aquel con el cual logró ganar el concurso de Otaola. 

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Claudia Padrón Cueto

Claudia Padrón Cueto

Nació en Pinar del Río en los años 90 pero ha eligido para vivir La Habana y su caos. Es incapaz de llegar a algún lugar sin perderse antes. Rompe con un par de estereotipos de lo que se espera de una persona cubana: nunca ha bebido café y no le gusta la salsa. Es periodista porque no ha sabido, ni querido, ser indiferente a las demás personas. Y porque cree que aún queda demasiado por mostrar. Tiene la romántica idea de quedarse para contar su país.

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