René González, ¿quiebre o irregularidad en el sistema político cubano?


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(Foto: Facebook de Gerardo Hernández)

Las principales presiones políticas que debió haber recibido René González por oponerse a la decisión gubernamental de impedir que la periodista Karla Pérez regresara a Cuba, no fueron agresiones de carácter público.

Los ataques visibles se limitaron a los comentarios de los «cibercombatientes» contrarios al polémico post publicado por René en Facebook. Los también conocidos como «ciberclarias», decepcionados, llegaron incluso a «recordarle» al exmiembro de la Red Avispa que su título de Héroe de la República «se lo había entregado el pueblo».

Es sabido que la mayoría de estas personas no actúan por sí solas, refugiadas muchas veces en un perfil falso, sino que su accionar viene dado por orientaciones partidistas. Por otro lado, si bien sería patético asumir a todos los comentarios «resentidos» contra René como una orden superior, también sería ingenuo creer que el intento de linchamiento sufrido por el Héroe de la República fue por completo espontáneo.  

Atacar desde la oficialidad a René habría creado una situación más tensa que la generada por el post sobre Karla Pérez. No solo hubiera marcado un quiebre en el discurso político, sino que René recibiría otro título de héroe al ser castigado de manera pública por el gobierno cubano.

Sin embargo, el disenso de René no podía quedar impune. Para recordarle que existen límites aparecieron los «cibercombatientes». La dirección ideológica creaba así la imagen de que había sido «el pueblo» quien había rechazado el disenso del exagente. De ese modo, la burocracia se ahorraba un conflicto mayor generado por una decisión que seguramente unos cuantos de ellos entendieron errada o, al menos, políticamente costosa.

A propósito del último show anticubano, la respuesta del MINREX, y de una opinión que no me publicó Cubadebate….

Publicada por René González Sehwerert – Página Oficial en Sábado, 20 de marzo de 2021

De haberse permitido a la periodista cubana volar a La Habana, la entrada de Karla Pérez a Cuba hubiera pasado completamente inadvertida.

El mensaje que lanzó la burocracia a René quedó claro. Un disenso por parte de un militante, fuera de lo permitido u orientado, es quebrar la unidad y la disciplina del Partido.

En los comentarios críticos al polémico post existió un patrón: «esta no es la vía». La dirección política del país no logra entender que las redes sociales resultan para la sociedad civil cubana su principal espacio de expresión y sigue viendo estas plataformas como «arma de la subversión».

Acostumbrado el gobierno a proyectar un discurso único, el criterio de René fue entendido como una grave indisciplina política. El mantra repetido por los cibercombatientes de «no es la vía», le indicaba a René que su oposición a la medida gubernamental no debió haberse hecho pública, porque para eso están precisamente las «vías oficiales». En su caso, el Partido.

El silencio de Fernando

Entre las pocas personas que públicamente defendieron a René González estuvo el polémico periodista Pedro Jorge Velázquez. «Es una vergüenza total que algunos por aquí estén manifestando que la publicación de René incentiva al enemigo. Quienes incentivan al enemigo son los que no entienden la necesidad de la crítica revolucionaria», dijo.

Este joven no pasa de ser un «influencer oficialista» construido en la Universidad Central de Las Villas. Sus opiniones son una representación del discurso oficial. El haberse pronunciado a favor de René González arroja que existieron posturas encontradas ante las declaraciones del exespía. Otro detalle a no perder de vista en las palabras de Pedro Jorge Velázquez, es que reproduce la postura de quienes respaldarán a René. Defienden el derecho a ejercer la crítica, pero omitirán toda posición respecto a lo decidido con Karla Pérez.

Buena parte de las figuras públicas más vinculadas a René permanecieron en completo silencio. Ni siquiera la presidenta del Comité por la Liberación de los Cinco Héroes, la argentina radicada en Cuba Graciela Ramírez, emitió criterio. Mucho menos se refirió a Karla Pérez. La misma postura tuvieron Arleen Rodríguez Derivet y Randy Alonso Falcón, dos de los voceros más visibles en la campaña por el retorno de los Cinco. Por último, como era de esperar, Mariela Castro pasó al margen de la polémica.

Los Cinco (Foto: Cubadebate)

En contraste con el silencio de quienes una vez se dedicaron a luchar por la liberación de René González, Silvio Rodríguez fue la única personalidad influyente que se atrevió a compartir el polémico post en defensa de exagente.

Al día siguiente, el 22 de marzo, el trovador subiría de tono su discurso en Facebook: «Buenos días a todos, incluso a quienes no nos comprenden y discrepan de nosotros. Que podamos convivir bajo el mismo sol y respirar el mismo aire de esta isla maravillosa no nos debilita ni nos empequeñece; no nos hace malos sino buenos. Así pasa siempre que una Nación estira sus huesos y crece, haciendo lo que conviene a la mayoría de sus hijos pero escuchándolos a todos. Tarde o temprano ese va a ser el Socialismo que tendremos, porque la estrechez de pecho y de mirada sólo lleva al fracaso y la soledad. ¡A crecer!»

De esa manera, aunque sin mencionar directamente la polémica suscitada por el post de René sobre Karla Pérez, las palabras de Silvio cerraban filas con el derecho a ejercer la libre opinión.

Por su parte, Gerardo Hernández Nordelo, con la autoridad de haber sido el líder de la Red Avispa, fue el único de los Cinco en dar su apoyo a René González. Sin emitir criterio alguno sobre la decisión tomada por la cancillería, ni mencionar las polémicas declaraciones de su «hermano René», Gerardo publicó un post «casual» en Facebook. Aparecen ambos en una foto dándose un abrazo. Siendo más exactos, la imagen retrata al jefe, risueño, pasándole el brazo por el hombro a su antiguo subordinado, diciéndole algo, mientras René no le mira a los ojos, sino que sonríe, como si aceptara el regaño. 

El post de Gerardo era una hábil declaración de principios políticos, mediante que se despejaba cualquier duda sobre un posible «debilitamiento ideológico» de René González.

«Revolucionario de los buenos, de palabras y de acción, de boca y de corazón, de los que empujan y se dan golpes, de los que aplican el concepto de Fidel, de los ‘necios’ que mueren como vivieron. Así es mi hermano René!», escribió Gerardo.

Revolucionario de los buenos, de palabras y de acción, de boca y de corazón, de los que empujan y se dan golpes, de los…

Publicada por Gerardo Hernández Nordelo en Domingo, 21 de marzo de 2021

Dos de los otros miembros de la Red Avispa, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, se limitaron a seguir la línea del jefe del equipo como soldados al fin, pero mucho más discretos. Solamente compartieron la publicación de Gerardo, sin decir una palabra más.

Pero, en medio de la «disciplina rota» por René, al interior del equipo de exespías hubo quien quebró la fraternidad de los Cinco. Fernando González no compartió la publicación de su antiguo jefe, no emitió criterio alguno sobre el derecho a expresarse de René, y, claro está, tampoco aludió a Karla Pérez.

Fernando, el cuarto Beatle de los Cinco Héroes, siempre fue el menos mediático del grupo. No tuvo la suerte en ser el primero en regresar, como René, ni de estar entre los que volvieron el 17 de diciembre de 2014. Simplemente cumplió su condena y llegó de segundo. A su retorno no demoró en ocupar un cargo político. Cuando recientemente Gerardo González fue nombrado presidente de los Comité de Defensa de la Revolución, ya hacía más de un año que Fernando González ocupaba la presidencia del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una institución que funciona como la cancillería de los movimientos de solidaridad con Cuba.

(Foto: Cubadebate)

Del consenso a la lucha de posiciones

Cabe preguntarse si las declaraciones de René fueron únicamente su opinión o si, de cierta manera, representan una de las facciones enfrentadas en la dirigencia del país.

Es obvio que la unanimidad en el gobierno y el Comité Central, falsa o no, comenzó a desaparecer con la salida de Fidel del poder. Sin embargo, hoy no solo presenciamos una nomenklatura con multiplicidad de criterios, sino que, al interior de la dirección del Partido, se ha pasado del consenso a la lucha de posiciones. Algo que ha cobrado mucha más fuerza con el debilitamiento de Raúl y la descentralización de poderes nacida con la nueva Constitución.

Los nuevos tecnócratas que detentan los ministerios solo se deben a sus intereses y a los del grupo en torno al que orbitan. Y, sobre todo, al dirigente que los protegió y decidió su ascenso. Este grupo tecnócrata tiende a no emitir más criterio que las consignas de turno orientadas por el Partido, manteniéndose al margen de toda crisis política ubicada fuera de su ámbito.

Por el contrario, el sector atrincherado en el Departamento Ideológico del Comité Central representa una tendencia apegada a los principios fidelistas. René González debiera ubicarse en este grupo, pero esta facción es la que estimula la censura y las campañas de difamación contra todo disenso posible.

A todas luces existe un tercer grupo, pragmático como los tecnócratas, pero interesado en hacer política y que entiende como necesaria una apertura en los derechos civiles. En esta tendencia, nada homogénea pero con la idea de construir una Cuba socialista y plural, conviven prochinos y fidelistas, futuros negociadores con Biden y dirigentes propietarios de negocios privados. Y, no lo olvidemos, fuera del poder, pero con autoridad y voz: los Silvios y los Renés.

Olimpo Fonseca

Olimpo Fonseca

Un comunista

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