Raúl Castro habla de los derechos LGBTI+, la violencia de género y el racismo, en el 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba


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8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba (Foto: Granma)

Raúl Castro se refirió a los derechos de las personas LGBTI+, a la violencia de género y a la discriminación por color de la piel, en su informe al 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) que comenzó el pasado viernes y será clausurado este 19 de abril en La Habana.

«Continúa el apoyo a la labor de la Federación de Mujeres Cubanas y a otras instituciones en la defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de la violencia de género. Se profundizará el enfrentamiento a prejuicios asociados a la orientación sexual e identidad de género», dijo el líder cubano.

También mencionó el proceso de redacción y discusión del Código de las Familias, la ley que debe resolver finalmente si las parejas LGBTI+ tendrán derecho al matrimonio.

«En cumplimiento del mandato constitucional el Consejo de Estado aprobó la comisión que redactará el anteproyecto del Código de las Familias para su análisis en el Parlamento y posterior discusión con la población, actividad en la cual ya se trabaja», dijo.

El pasado 23 de marzo, el Consejo de Estado nombró una comisión que debe presentar el proyecto legislativo en un plazo que no fue especificado. El activismo ha reclamado que se haga pública la identidad de quienes integran esa comisión. Hasta el momento, esta solicitud sigue sin respuesta. Los activistas LGBTI+ se dividen hoy entre quienes apoyan el debate público y la realización de un referendo para adoptar o no el Código de las Familias y quienes rechazan que los derechos de un grupo sean sometidos a la mayoría.

La respuesta de las autoridades para resolver la discriminación de los afrodescendientes también fue comentada por Raúl Castro.

«La creación del programa de Gobierno y de la comisión encabezada por el Presidente de la República, Díaz-Canel, para atender la temática de la discriminación racial propiciará un más efectivo enfrentamiento a estos rezagos del pasado y mayor coherencia en la exposición y conducción del debate público acerca de los mismos», dijo.

El líder político declaró más adelante que las agendas de los grupos LGBTI+, antirracistas, feministas y defensores de animales, son un objetivo de la política estadounidense con el propósito de conseguir «el resquebrajamiento de la unidad nacional».

«Se da prioridad [por el gobierno de Estados Unidos] a las acciones dirigidas a los jóvenes, mujeres y académicos, al sector artístico e intelectual, los periodistas, deportistas, personas de la diversidad sexual y las religiones. Se manipulan asuntos de interés para grupos específicos vinculados con la protección de animales, el medio ambiente, o manifestaciones artísticas y culturales, todo ello dirigido a desconocer a las instituciones existentes», manifestó.

Estas son las críticas que comúnmente hacen las autoridades a los activismos independientes que emergen en Cuba: tener respaldo estadounidense para construir espacios de participación paralelos a las organizaciones y entidades subordinadas al Estado. Sin embargo, varios grupos, entre ellos los que gestionan los artistas, los defensores de animales y la comunidad LGBTI+ han declarado expresamente su deseo de dialogar con las instituciones y han enfatizado además en su autonomía con respecto a la política norteamericana.

Raúl Castro llamó la atención sobre «las bondades y de los peligros que conlleva la utilización de Internet y las redes sociales» diciendo que «pueden utilizarse para los mejores y también los peores propósitos».

Declaró que en Internet «se conforma y se divulga a los cuatro vientos una imagen virtual de Cuba como una sociedad moribunda y sin futuro, a punto de colapsar y dar paso al tan anhelado estallido social».

Sobre la oposición política, dijo que «carece de base social, liderazgo y capacidad movilizativa, continúa decreciendo en la cantidad de sus miembros y el número de acciones de impacto social, concentrando su activismo en las redes sociales e Internet».

El informe no habló explícitamente de la prensa no estatal en su diversidad de agendas, pero sí criticó a los medios oficiales por sus «enfoques incorrectos» acerca de la medida de establecer tiendas para la venta de artículos de primera necesidad en dólares estadounidenses.

Raúl Castro ha sido un gran crítico de los medios oficiales controlados precisamente por el PCC. En el informe señaló «su apego a la verdad y el rechazo a la mentira» para lamentar después las «manifestaciones de triunfalismo, estridencia y superficialidad en la manera en que abordan la realidad del país».

«En ocasiones se presentan trabajos periodísticos que, en lugar de esclarecer, tienden a confundir. Estos enfoques dañan la credibilidad de la política informativa y de comunicación social aprobada. La inmediatez en el abordaje del quehacer nacional no debe estar reñida con la objetividad, la profesionalidad y, sobre todo, la intencionalidad política», expresó.

Buena parte del informe se refiere a la actual crisis económica que afecta Cuba y a su relación con las sanciones estadounidenses.

«A veces no se comprenden lo suficiente o no se valoran con detenimiento los datos objetivos sobre el daño que Estados Unidos ha causado a la economía cubana y el impacto objetivo de las más de 240 medidas coercitivas adoptadas desde 2017. Debe entenderse que no se trata de simples acciones de incremento del bloqueo, sino de nuevos métodos, algunos sin precedentes, que llevaron la magnitud de la guerra económica a un escalón cualitativamente más agresivo, que se refleja en las carencias materiales que acompañan la vida cotidiana de cada cubano», comentó Raúl Castro.

Más adelante, aprovechó para manifestar «la voluntad de desarrollar un diálogo respetuoso y edificar un nuevo tipo de relaciones con los Estados Unidos, sin que se pretenda que para lograrlo Cuba renuncie a los principios de la Revolución y el Socialismo».

Después de referirse a la situación económica de Cuba, a sus relaciones internacionales y al estado de las instituciones dedicadas a la defensa, el líder político de 89 años comunicó que dejaba el cargo de primer secretario del Comité Central del PCC. Casi al final del informe había dado su respaldo a la gestión del actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

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