Puja y pare tú sola: los peligros de un país sin partos humanizados


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Del día de su parto hay una imagen que no logra olvidar: cuando por primera vez miró a su bebé y tenía el cuerpo grisáceo, como si yaciera inerte.

Poco después se enteró de que había nacido cianótico, casi muerto por la falta de oxígeno, tras un dilatado alumbramiento. El expediente médico del bebé describe que los médicos lo reanimaron, aún cubierto de sangre y fluidos, buscando un latido, recuerda la madre.

Durante los meses de gestación la madre había tenido un embarazo ideal supervisado por varios médicos. En 39 semanas no había presentado anomalía alguna en los ultrasonidos, tampoco diabetes gestacional o hipertensión.

El que la madre se haya sometido a un parto prolongado puede ser la causa más probable del tiempo que duró el feto con deficiencia de oxígeno al momento del alumbramiento.

Más aún, la madre, una estudiante de medicina de 22 años cuya identidad protegemos a solicitud suya, ingresó al bloque materno del hospital Abel Santamaría en Pinar del Río, al extremo occidental de Cuba, esperando dar a luz a un bebé sano.

Pero todo empezó a ir mal desde que la obligaron a entrar sola a la habitación de preparto sin que le permitieran la compañía de un familiar.

Era un cuarto chico, sin mucho espacio para caminar, con las camas de las pacientes muy próximas, a menos de un metro de distancia, de las de otras cinco pacientes, la mayoría incómodas por los dolores y la estrechez. Era un poco más grande que un dormitorio común, dijo la madre.

Durante las 21 horas siguientes estuvo intentando dar a luz sin que el cuello del útero se dilatara los diez centímetros necesarios para un alumbramiento natural, confirma el médico del consultorio que siguió su embarazo desde el inicio y cuya identidad reservamos porque el doctor no quiere arriesgar su trabajo y también teme represalias del gobierno.

En ese tiempo, los médicos a cargo no se valoraron la opción de una cesárea, a pesar de que la paciente la solicitó y de que los protocolos hospitalarios establecen una media de un centímetro de dilatación, por hora, en el parto natural de madres primerizas. Esta etapa debe concluir al término de doce horas.

La joven estudiante de medicina, adolorida y fatigada, no tuvo otra opción que esperar casi el doble del tiempo.

Cuenta que el ginecólogo que la asistía siempre daba la misma respuesta ante cada gesto de dolor: «Aguanta y puja, que no te lo voy a sacar. Tienes que parirlo».

La madre recuerda que se esforzó. Empapada de sudor, pujó y pujó hasta que sintió cómo el cuerpo dejó de responder.

Después de casi un día intentando un parto natural, los médicos encontraron signos de sufrimiento fetal. Entonces le hicieron una episiotomía que es un corte en el perineo ubicado entre la vagina y el ano para facilitar el parto. Pero ya era tarde.

«Yo siempre estuve consciente y desde el primer instante que vi a mi hijo supe que no estaba bien» ―dice la madre―. «Luego el neonatólogo que lo atendió me dijo que no había posibilidades de que sobreviviera, que moriría de un momento a otro por un paro cardiorrespiratorio».

Hasta 2017, Cuba mostró una tasa alta de cesáreas, según registra el anuario estadístico de salud del año siguiente. Alrededor del 30 por ciento de los partos finalizaban de esta manera.

Esto ocurría por varios motivos. Entre ellos que los ginecólogos tenían incentivos económicos para practicar este tipo de cirugía porque era común que cobraran a las madres por «debajo de la mesa».

Pero muchas cesáreas eran también la consecuencia de un sistema de salud que aún no ha introducido las prácticas de parto humanizado, comunes en otras naciones, y que facilitan el dar a luz de manera natural.

Entre esas medidas se encuentran el acompañamiento filial, el uso de analgésicos, espacio para caminar durante el trabajo de parto y que la madre tenga un rol activo en las decisiones que se toman sobre el alumbramiento.

Desde hace tres años, sin embargo, es más complicado que los médicos dispongan de las cesáreas porque las autoridades cubanas introdujeron el protocolo de Robson, un sistema de clasificación global estándar que busca reducir el número de cesáreas.

El objetivo era acercarse al ideal impulsado por la Organización Mundial de la Salud: que se intervenga quirúrgicamente solo entre un 10 y 15 por ciento de los partos.

«La cesárea es una operación y trae consigo posibilidades de hemorragia posparto, reacciones a la anestesia y fenómenos embólicos» ―explica Laura Tabares, ginecóloga del hospital Ramón González Coro en La Habana.

En cambio, el parto es un proceso fisiológico cuya recuperación es más rápida y segura. Según la especialista, con la cesárea además hay riesgo de «complicaciones inmediatas, mediatas o tardías, desde el sangrado (tres veces más que en un parto normal) o reacciones a la anestesia».

«Además, las mujeres presentan un evolución más tórpida (dificultosa) porque tienen que comer después de que van al baño, entonces necesitan una dieta líquida o semipastosa» ―dijo Tabares.

Tabares añade que las pacientes no pueden deambular bien, se les afecta la pared abdominal y pierden sensibilidad en la herida quirúrgica.

Pese a las ventajas del parto natural sobre las intervenciones quirúrgicas, en Cuba la introducción de esta política ha propiciado situaciones como la que vivió la estudiante de medicina: mujeres que necesitaban una cesárea que no la recibieron a tiempo y que sus hijos sufrieron las consecuencias de por vida.

En Cuba, entre 2017 y 2018, según las estadísticas oficiales, aumentó el número de niños que murieron por causas relacionadas con el parto. La tasa de mortalidad de menores de siete días fue 12.9, la peor desde 2009.

Pero las estadísticas de mortalidad no cuentan casos como el bebé de esta joven que nació cianótico. Aunque sobrevivió, el niño sufre de un tipo de parálisis cerebral irreversible.

No puede caminar, mover sus brazos, sostener la mirada ante objetos que llamen su atención. La posibilidad de una vida saludable le fue arrebatada al retrasar su nacimiento.

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Parto pactado

Durante mucho tiempo fue común que madres y médicos pactaran cesáreas. Para los ginecólogos era beneficioso: podían recibir dinero o regalos a cambio de comprometerse a practicar la cirugía.

Las tarifas oscilaban entre 50 y 150 CUC (equivalente al dólar estadounidense) aunque varían según la región del país, según las parejas consultadas.

Como el Ministerio de Salud Pública no especifica la moneda en que son contabilizados los salarios de los médicos, se presume que los salarios de los médicos especialistas en Cuba oscilan entre 1600 y 1800 pesos cubanos incluyendo las guardias médicas.

En La Habana, la capital, el precio suele ser más elevado que en otras ciudades de la isla.

Además, este pacto a espaldas de lo establecido permitía convertir el alumbramiento en un evento previsible y controlable, que podía suceder en un horario concreto. Para muchas mujeres esto era tranquilizador, sobre todo para aquellas que enfrentaban la posibilidad de alguna complicación al dar a luz.

Por eso, durante décadas el número de partos que terminó en cesáreas se multiplicó en Cuba. Entre 1970 y 2011 la tasa pasó de casi un 4 por ciento a algo más del 30 por ciento.

El incremento se aceleró de 2004 a 2011, con un uno por ciento de crecimiento anual, según el anuario de estadísticas de salud. En los siguientes años se mantuvo con cifras promedio de 30,5 por ciento.

A otra joven cubana que pidió reservar su identidad, también madre primeriza, le prometieron que su primer parto sería una cesárea. Ella, una microbióloga que vive en el municipio Consolación del Sur, viajaba los 25 kilómetros que la separan de la ciudad de Pinar del Río siempre con regalos en la bolsa como anticipo del negocio pactado.

«Durante todo el embarazo los obsequios eran constantes para el equipo gineco-obstétrico que me atendía» ―dice la madre de 29 años―. «A veces tarjetas de recargas para los celulares, perfumes, pedazos de carne, ropa. Mi esposo y yo no escatimamos porque se trataba de mi seguridad y la de nuestro hijo».

La preocupación de la pareja no era infundada, aunque su gestación no presentó alteraciones y su bebé era un niño sano, el especialista que le atendió en las sesiones de ultrasonido le aseguró que las dimensiones del feto excedían las posibilidades de un parto natural y que lo mejor era una intervención quirúrgica. Pero llegado el momento de dar a luz, en enero de 2018, las cosas no ocurrieron según lo previsto.

Para entonces, Cuba había cambiado radicalmente sus protocolos sobre cesáreas al introducir el sistema Robson. Así se pasó de un excesivo uso del procedimiento (30,5 % de los partos) a una tasa histórica de 18,3 %, cuando aplicaron criterios más estrictos con el propósito de reducir el número de intervenciones.

En el hospital donde fueron ingresadas ambas pacientes, la decisión final sobre hacer una cirugía no pertenece al ginecólogo que las asiste, sino al director de la sección materna.

La cesárea pactada entre la joven microbióloga y su médico nunca ocurrió pese a las dimensiones de su bebé.

Según la madre, el médico que recibió las dádivas nunca llegó al hospital como habían acordado. Tampoco contestó las llamadas telefónicas que le hicieron los familiares de la madre. Al parecer, sabía de antemano que no se podía hacer la cesárea.

La mujer soportó 22 horas de contracciones y dolores. En este tiempo, se detectaron indicios de sufrimiento fetal, pero los especialistas se resistieron a intervenir y optaron por seguir con el parto vaginal.

A la paciente, sin pedirle su consentimiento, le realizaron un corte en el perineo. Cuenta que la incisión llegó hasta el músculo y luego se suturó con al menos cinco puntos a nivel profundo y superficial.

En el momento puede parecer una intervención breve y sencilla, pero en los días posteriores al parto resulta dolorosa.

«La sutura es molesta en extremo cuando te sientas a lactar» ―dice la joven―. «Puede abrirse si haces esfuerzo físico o si vas al baño. Debes soportar el ardor o como pica al crecer los vellos en la zona íntima, sin poder tocarte por los puntos. Para los médicos parece ser un procedimiento de rutina, pero para las mujeres la episiotomía no acaba el día que damos a luz».

Después del corte en el perineo su bebé vino al mundo con una depresión severa y su madre recuerda que no lo escuchó llorar hasta pasados algunos minutos del alumbramiento.

A lo largo de sus primeros doce meses, las secuelas que produjo el parto dilatado han marcado la vida del niño y su familia. El pequeño no puede agarrar objetos, caminar, reír o intentar comunicarse de ninguna forma como sí lo hacen otros bebés con su edad.

En el Instituto de Neurología en La Habana fue diagnosticado con Síndrome de West, un padecimiento irreversible que causa convulsiones y graves retrasos en el desarrollo.

El médico de la familia que sigue el caso asegura que «el niño nunca podrá hablar ni caminar por las malas prácticas en su nacimiento».

De un extremo a otro

Reducir el número de cesáreas era un objetivo deseable, pero varios especialistas consultados coincidieron en que se ha pasado del extremo de permitir el acuerdo de hacer múltiples cesáreas a muy pocas o ninguna.

«Prácticamente no se nos permite hacer intervenciones quirúrgicas en las gestantes» ―dijo un ginecólogo que pidió anonimato por los riesgos que implica revelar esta información a la prensa independiente en Cuba―. «Somos amenazados con sanciones administrativas que ya han sido aplicadas a algunos colegas si nos arriesgamos a operar a las gestantes por juicio propio, sin autorización».

«Tenemos las manos atadas por los protocolos» ―agrega el especialista―. «Hemos pasado de hacer un sinfín de cesáreas a no poder hacer casi ninguna. Nosotros no estamos de acuerdo y la práctica nos está mostrando que este control tan minucioso no ha sido bueno para las pacientes, pero ir contra esta norma es arriesgarte a perder tu trabajo».

Los motivos para aplicar tanta rigidez en la medida, según una colega del mismo hospital al occidente del país, radican en dos factores fundamentalmente: frenar el pago clandestino de intervenciones, en algunos casos innecesarias, y abaratar costos en medio de una economía depauperada. Un parto natural es mucho más barato que una operación.

Según los datos del Ministerio de Salud Pública, en 2015 cada cesárea le costaba casi cuatro veces más que un parto fisiológico. «Mantener tantas cesáreas gratis en un sistema de salud público era, hasta cierto punto, insostenible» ―dice la médica del hospital Abel Santamaría.

En un contexto como el cubano, en el que aún no se cumplen las prácticas de parto humanizado que facilitan dar a luz de manera natural, esta reducción drástica en el número de cesáreas está también produciendo efectos negativos imprevistos.

Varios especialistas consultados coinciden en que la reducción forzada de las intervenciones puede poner en riesgo la salud de gestantes y criaturas neonatas, como está sucediendo.

«A raíz de que se aplicaran estas medidas ha aumentado en los bebés el nivel de asfixia, las parálisis cerebrales infantiles, hipoxia fetal y a veces la muerte» ―dice una ginecóloga del extremo occidental del país que prefiere que su identidad quede en el anonimato.

Las estadísticas oficiales respaldan esta teoría. Entre 2017 y 2018, varios de los principales indicadores relacionados con la salud materno infantil empeoraron, según la información publicada en el Anuario Estadístico de Salud de 2018.

Más madres murieron por problemas relacionados con el parto o el puerperio (el tiempo que sigue al parto). En un solo año, la tasa pasó de 45 fallecidas por cada 100.000 nacimientos, a 52, un incremento del 15 por ciento.

También más niños fallecieron en el período. Esta tendencia al aumento en la mortalidad infantil continuó en 2019. El año cerró con un aumento de más de un 26 por ciento respecto al 2018 cuando la tasa fue de 3,963.

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El parto humanizado (que no sucede)

Cuba tiene menores tasa de mortalidad materno infantil que la mayoría de sus países vecinos. La isla, de hecho, tiene indicadores de salud similares a los europeos. Pero a diferencia de otros países, que llevan años mejorando la atención del parto enfocándose en el bienestar de las mujeres y facilitando que den a luz de manera natural, el servicio cubano de salud aún presenta rezagos en este campo.

Un estudio de la Revista Cubana de Salud Pública muestra que los problemas estructurales de las instalaciones hospitalarias cubanas impiden la atención humanizada para asistir un nacimiento.

Pero los rezagos de la atención al parto humanizado no son solo consecuencias de las dificultades económicas del país que impiden disponer de privacidad en los salones, equipos para medir constantemente la frecuencia cardiaca del bebé o acceso a medicamentos.

A esto también se suma la falta de formación del personal de salud en torno a estos procedimientos. Varios de los ginecólogos entrevistados para este reportaje, algunos recién graduados, ni siquiera conocen este concepto, pues no estuvo incorporado en su plan de estudio de la especialidad. Como resultado, la violencia obstétrica está naturalizada, sistematizada e invisibilizada.

En junio de 2019, este tipo de violencia de género fue reconocida como una problemática en el país durante el XVII Congreso de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología. En este evento también se reconoció que las salas de parto cubanas no cumplen con varias prácticas del parto humanizado.

Thais Brandao, psicóloga de origen brasileño e investigadora de violencia obstétrica, aclara que este es un concepto muy amplio y reconocido en algunos observatorios internacionales como la violencia más invisible contra la mujer.

«Es violencia obstétrica no permitir el acompañamiento, el cual es un derecho de la mujer que la OMS reconoce» ―dice Brandao―. «Es violencia no dejar que las embarazadas caminen o tengan libre posición para su parto».

La especialista añade que también es parte de este concepto el uso de fórceps, la maniobra de Kristeller (ejercer presión sobre el abdomen), la episiotomía como rutina y que te nieguen una cesárea, cuando la necesitas.

En Cuba, además, las mujeres deben enfrentar solas toda la labor de parto y compartir un espacio reducido con otras pacientes, donde sufren tactos reiterados por más de una persona, sin privacidad.

 

Ellas no deciden casi nada en el proceso, muchas veces ni se les informa o se les pide consentimiento antes de la utilización de fórceps, por ejemplo. El curetaje uterino después del alumbramiento es sin anestesia.

«El parto humanizado nosotros no lo tenemos protocolizado» ―dice la doctora Laura Tabares―. «No lo hacemos por un tema de infraestructura y falta de recursos».

A las madres en Cuba no se les ayuda a disminuir esta agonía física que representa el alumbramiento. Durante el parto no suelen aplicarse alternativas analgésicas no farmacológicas como el masaje, el uso de pelotas kinésicas y técnicas de respiración o relajación o la anestesia epidural continua.

Este medicamento está reservado solo para casos «selectos». Cuatro de los médicos consultados dijeron que el acceso a este producto es sumamente restringido y suele aplicarse únicamente a pacientes con vínculos a directivos del hospital o a funcionarios del gobierno.

Verónica Márquez, también madre primeriza, no tuvo la suerte de ser uno de esos «casos selectos». La paciente de 27 años ingresó con poco más de 40 semanas y sin síntomas por lo que tuvieron que inducir el parto con un suero de oxitocina. 

«Me metieron en el salón de preparto con otras pacientes que llevaban muchas horas allí con dolores» ―dice―. «Te sientes mucho más nerviosa y sugestionada cuando estás rodeada de mujeres desconocidas que están gritando porque no logran dar a luz. Solo podía pensar que me iba a suceder lo mismo».

Márquez recuerda que luego de la inducción comenzó a tener contracciones muy fuertes y continuas. «Sentía que me estaba rompiendo por dentro» ―dice―. «El dolor era tanto que vomité siete veces».

Durante este tiempo, a pesar de que el cuarto estaba lleno de personal sanitario asegura que nadie se le acercó.

«Yo misma me mordía la mano porque no sabía cómo lidiar con el sufrimiento» ―rememora la joven madre―. «Los médicos solo se burlaban de mi comportamiento y no hacían nada para ayudarme».

Una vez en el salón de parto, Verónica estaba acompañada por dos médicos en la habitación. Ellos le picaron el perineo con un corte amplio.

«Me dijeron puja ahora» ―dice―. «Y entonces cada uno casi se subió sobre mis costados y me presionaron el abdomen por las costillas. Sacaron a mi niña a las 6:15 p.m., halada por fórceps, mientras empujaban mi barriga. Sé que los fórceps pueden ser peligrosos y no me advirtieron nada antes de usarlos, ni me dijeron que me iban a cortar».

Su parto fue definido en su historial médico como «traumático, forzado e instrumentado». Durante los cuatro meses posteriores debió ir a la consulta de patología de cuello por los desgarramientos que sufrió su útero durante la intervención.

«Sentí que estaba en una carnicería. Después de esa experiencia no me siento capaz de tener otro hijo si tengo que revivir toda esa violencia» ―dice Márquez.

 «En Cuba hay un modelo aún muy patriarcal y machista, que no es exclusivo de la isla, en las instituciones de salud» ―dice Brandao―. «Las relaciones que se dan entre el personal de salud y el cuerpo de la mujer son de objetificación».

Para la especialista es esencial apuntar que no se trata sólo de capacitar al personal en términos médicos, sino también en cuanto a violencia de género y parto humanizado. 

Muchas mujeres cubanas rememoran sus partos y especialmente el primero, como un evento traumático, del que apenas disponían información y sobre el que nunca tuvieron control.

Así también lo recuerda la estudiante de medicina, cuyo hijo ha sido diagnosticado con un tipo de parálisis cerebral irreversible y vive en estado casi vegetativo.

«Desde que nació mi niño» ―dice― «no he dejado de pensar que mi realidad sería otra si hubiera recibido un trato diferente en el momento del parto. Nos quitaron el derecho a una vida normal». 

La joven es madre soltera porque su novio los abandonó cuando conoció la condición del niño. Gracias a la ayuda de su familia ha podido continuar con sus estudios de medicina. El doctor que le gritó que no le haría una cesárea es ahora su profesor y enseña a los estudiantes cómo llevar a término un parto.

Nota del editor

Con este reportaje colaboró el reportero Maykel González González y otra periodista que, a petición suya, no quiere ser citada por razones de seguridad.

 

Este trabajo es el resultado de un taller en periodismo a profundidad realizado por el Institute for War and Peace Reporting (IWPR), una organización que tiene por objetivo coadyuvar a la creación de condiciones propicias para la instauración de la paz y la democracia mediante una prensa libre. En colaboración con medios de información locales de países donde la libertad de prensa es incipiente, IWPR imparte formación práctica a periodistas.

 

Claudia Padrón Cueto

Claudia Padrón Cueto

Nació en Pinar del Río en los años 90 pero ha eligido para vivir La Habana y su caos. Es incapaz de llegar a algún lugar sin perderse antes. Rompe con un par de estereotipos de lo que se espera de una persona cubana: nunca ha bebido café y no le gusta la salsa. Es periodista porque no ha sabido, ni querido, ser indiferente a las demás personas. Y porque cree que aún queda demasiado por mostrar. Tiene la romántica idea de quedarse para contar su país.

Comments (21)

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    Elizabeth

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    Ahora que leo este artículo soy más conciente de lo bondadoso que ha sido Dios conmigo al poder gozar de mi bebé totalmente sano y le estoy infinitamente agradecida. Mi parto también fue muy traumático, madre primeriza, 46 horas con la bolsa rota sin dilatar y todos los médicos afirmaban que ese era el protocolo a seguir. Ya a punto de decidir por la cesárea me hicieron pujar a mi bebé, por supuesto, terminé con una herida de muchos puntos, no les puedo decir cuántos. Mi bebé estuvo ingresado, lejos de mí, con antibióticos y al salir del hospital tuvimos que regresar nuevamente pues no aumentaba de peso y no orinaba bien y estuvo ingresado una semana más en el hospital pediátrico con antibióticos nuevamente. Por lo prolongado del parto mi bebé contrajo una bacteria en los riñones: Klebsiella pneumoniae, una bacteria que es, tengo entendido, un 99% intrahospitalaria. De allí en más, mi niño estuvo por un año entero asistiendo a consultas de alto riesgo y a neurodesarrollo. Me entristece mucho esta situación pues el dar a luz debería ser gratificante, los nuevos nacimientos son los que garantizan la continuidad de la sociedad. Para una madre, para una familia, para el sistema de salud, para el gobierno y para la sociedad en general lo más importante debería ser tener bebés saludables y madres que en este proceso tan doloroso sean tratadas con respeto y humanamente. Espero que cuando me decida a tener un segundo hijo, estás prácticas estén cambiando en Cuba.

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    Alexander Cubelo Alemán

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    Cuando nació mi hijo en el Aballi, el médico que recibió a mi esposa le dijo ” …tu no me vas a hacerte picar por un simple juguetico de ferretería, los pelícanos, se paren” al final hubo que hacer cesárea y nació meconio, todas estas complicaciones por no querer hacer una cesárea que el médico de cabecera que nos atendió nos dijo que era lo que se iba a hacer

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    Isabel

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    Muy buen árticulo despues de la terrible experiencia que fue traer mi hija al mundo me quedé traumatizada al punto q no se siquera si pueda enfrentar ser madre de nuevo pues aun tengo pesadillas con los torniquetes y el maldito reloj decía q ya tocaba el CTG q es algo doloroso al extremo q no se puede describir. Mi parto para nada fue normal, mi hija peso 9 libras, después de haberme inducido con oxitoxina durante 21 horas y hacerme torniquetes cada 2, romperme la fuente.. En fin no se ni como estoy escribiendo aquí, El personal médico es genial, llenos de amor y paciencia.
    Hoy les puedo garantizar que estoy convencída q yo no era parto normal, pues jamás dilate, perdí la cuenta luego del parto a las 4 menos 10 AM cuando iban por 50 puntos por dentro más los de afuera por la episiotomia.
    Luego de parir y por mi trauma investigue y eso es Violencia ginecostetrica. Q horror ojalá y algún día en Cuba haya parto humanizado, con todo lo q se necesita para q la mujer q está enfrentando algo tan bello pero a la vez difícil y sobretodo las primerizas no tengamos este trauma, realmente doy a Dios las gloria pues mi hija esta muy bien.. Y gracias a esos médicos q con tan poco hacen mucho.

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    Niurvis

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    Hace 19 años pase por la experiencia más traumática de mi vida , nunca lo olvidare,,todo el sufrimiento y agonía para dar vida a mi hijo , nos tratan como vacas, son veterinarios

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    Lili

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    Era el 6 de diciembre del 2019 acudo a mi consulta para ingresar al Hospital Materno Maternidad Obrera de La Habana, 40.6 semanas, me practican un ultrasonido y resulta que no tenia Liquido Amniotico, LA DOCTORA QUE ME LO REALIZA NO ME DA NINGUNA EXPLICACION SOLO QUE DEBO IR DE INMEDIATO A LA CONSULTA, soy estomatologa y enseguida me di cuenta que algo estaba mal. Espero cerca de 30 minutos por la Doctora que no aparecia, la doctora comienza a llenar papeles y grita CODIGO ROJO, TENGO UN CODIGO ROJO AQUI. Nadie me explica nada, asi k pregunto, y me dice que no tengo LA, mi liquido estaba en 0. Me suben a preparto para comenzar, aquello era un show que nunca lograre olvidar. A Las 3 horas de estar Alli con suero me reconocen, la doctora me dice que mis posibilidades de parto eran escasas, mi utero es posterior, lateralizado, y no recuerdo cuantas cosas mas, tampoco estaba permeable para inducir. Estuve 18 horas y nunca tuve una contraccion, ni dilate nada. Mis monitoreos fetales estaban de libro segun me dijeron y como no aparecio nunca una complicacion pues nunca me hicieron cesarea en ese tiempo, y sabian que no iba a parir nunca. Fui la primera cesarea practicada El 7 de diciembre luego de ver otro espectaculo porque Alli el cuerpo medico decia que ninguno de los salones estaba esteril, no se ni como no se me infesto la herida. Si yo hubiese pagado mi cesarea, todo hubiese sido diferente, hubiese sido una cesarea desde El primer momento. Estuve sin acompañamiento desde las 9 hasta Las 4 de la tarde pork mi madre no sabia k podia estar. Gracias a Dios mi niño nacio sano, pero ese recuerdo jamas lo olvidare. Ojala muchas madres cuenten su historia. Gracias

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    Ricardo Pinareño

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    MI COMENTARIO LO HAN QUITADO, CREO QUE NO OFENDO A NADIE Y LO REPITO DE NUEVO….. Un solo hombre ha comentado y por ser del género masculino ha sido atacado, pero bueno no me voy a limitar en mi comentario, porque a la vez coincido en varios aspectos escritos por Gustavo….. Es un artículo que coincido está lleno de crítica hacia un sistema de salud que ha demostrado eficiencia y profesionalidad ganándose un puesto entre los países desarrollados del mundo, que hayan deficiencias y malos procederes médicos es real, porque los médicos son seres humanos que se equivocan, pero no es la regla más bien es la excepción y por supuesto nadie quiere que ocurra con uno….. Otra cosa todas las personas entrevistadas son de casos anónimos, entonces me pregunto serán casos reales o una historia muy bien elaborada llena de sentimientos y que llegue al corazón de todas esas madres, hasta donde se manipulará la realidad para seguir manchando nuestro sistema de salud y por encima de todo nuestro sistema social…… solo algunas reflexiones de las que me hago…..

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    Ricardo Pinareño

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    Un solo hombre ha comentado y por ser del género masculino ha sido atacado, pero bueno no me voy a limitar en mi comentario, porque a la vez coincido en varios aspectos escritos por Gustavo….. Es un artículo que coincido está lleno de crítica hacia un sistema de salud que ha demostrado eficiencia y profesionalidad ganándose un puesto entre los países desarrollados del mundo, que hayan deficiencias y malos procederes médicos es real, porque los médicos son seres humanos que se equivocan, pero no es la regla más bien es la excepción y por supuesto nadie quiere que ocurra con uno….. Otra cosa todas las personas entrevistadas son de casos anónimos, entonces me pregunto serán casos reales o una historia muy bien elaborada llena de sentimientos y que llegue al corazón de todas esas madres, hasta donde se manipulará la realidad para seguir manchando nuestro sistema de salud y por encima de todo nuestro sistema social…… solo algunas reflexiones de las que me hago…..

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      lainez

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      Como el único hombre comentando, el que no ha llevado a termino un embarazo y por ende dado a luz, usted deberia callarse y abstenerse de comentar en algo de lo que vemos no sabe, ni tiene experiencia. Su único objetivo es defender el país antes que nada. La salud en Cuba deja mucho que desear, y esta es solo una parte de la inifeciencia, abandono, falta de humanidad y muchos otros adjetivos negativos que se pueden usar. Usted como buen cubano sabe que el que habla o critica algo referente a Cuba es hecho polvo. El día que para cuentenos su experiencia

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    Dayami

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    Excelente artículo y una realidad que vive nuestro país y que tiene que hacerse cambiar yo sufrí también las consecuencias de todo ese procedimiento durante mi parto gracias que las consecuencias no fueron para mi bebé pero si para mí 😭😢 que se quedan en la memoria y nos hacen cuestionarnos si vovelemos a someternos otra vez a tener otro hijo aunque esto sea lo más lindo del mundo

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    María E Alvarez

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    Como ese caso durante años han estado sucediendo conozco muchas historias reales que ahí están los jóvenes y niños padeciendo de incapacidad neurológica por este motivo sin contar los que han fallecido.

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    N

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    Que triste realidad tenemos que vivir muchas mujeres a la hora de traer al mundo las tan preciadas vidas. Afortunadamente, gracias a Dios, el final de mi historia fue distinto pero sufrí mucho por 36 horas, y hasta hoy temo volver a parir, por no pasar por lo mismo. Es una pena que hayan personas que intenten tapar el Sol con un dedo y crean que detrás de cada denuncia hay un móvil politico. Admito que ni siquiera sabía de la “violencia obstétrica” como concepto, pero se de innumerables historias que validan que existe. Solo quien lo sufre sabe cuanto duele, y sus concecuencias son tan graves para la familia como para la sociedad y para el sistema de salud. Gracias por ser la voz de quienes a veces temen hablar.

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    Olivia

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    Yo como estudiante de medicina no he visto en carne propia este tipo despresio hacia la madre q esta dando a luz. Pero si sé por otros compañeros q existen médicos q hacen comentarios ofensivos hacia las embarazadas o q simplemente no acompañan adecuadamente la labor del parto. Si he visto en las guardias q he hecho en mi rotación por obstetricia como la decisión de una cesaría es dilatada en el tiempo mientras se deja a la embarazada sufriendo los dolores de un parto q no logrará concretar de manera natural. Por eso creo q es de gran importancia q el obstetra este presente durante toda la labor de parto y tomar las decisiones a tiempo para evitar el sufrimiento de la madre y del bebé q viene en camino.

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    Lilianne

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    Pase x cosas muy similares, x suerte mi bebé es un niño sano y no tuvo problema alguno. Yo ingrese a Maternidad Obrera y reventé fuente esa misma madrugada el 6 de junio a las 3:30 am, estuve todo el día 6 en preparto, donde sufrí una dicriminacion muy grande x parte de una doctora debido a mi obesidad. Al no tener una evolución el día 7 de junio a las 8:00 am comienzan a inducirme el parto, poniéndome oxitocina en vena x 24 horas. Los dolores son negros, no creo q haya algo peor q eso, las contracciones se aceleraron a tal grado q era insoportable, si debo decir q en este hospital permiten un acompañante y mi esposo estuvo conmigo. Durante el proceso sufrí mucho me sentía violada, usaron instrumentos para poder reventar la fuente del todo, me practicaron la famosa maniobra de precionar el abdomen dos hombres uno por cada costado, y los torniquetes no faltaron con más de una mano y tanto introdujeron x la vagina como x el año. Después de la maniobra mi cuerpo se paralizó, sentía q se me habían reventado los órganos x dentro, no podía estar sentada, ni acostada solo podía caminar (algo q sé menos permitió en todo momento). Finalmente a las 6:00 am del 8 de junio autorizan la cesárea. Mi niño nace el día 8 de junio a las 9:45 am después de más de 53 horas de trabajo de parto con oxitocina x más de 24 horas. La cesárea fue un éxito y más q eso una clase magistral (ya que soy una mujer obesa) hecha x uno de los mejores médicos del hospital, me recupere sin ningún problema y mi bebé tampoco presentó síntoma alguno debido al parto tan prolongado.
    Salvo la doctora q me discriminó en preparto todos me trataron lo mejor q pudieron con los pocos recursos q tenían, no creo q la culpa sea de los médicos, sino del sistema de salud que como describe el artículo no toma conciencia sobre los partos humanizados.

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    Rossana

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    Muy buen reportaje. Es triste tener tan buenos programas de formación profesional y que en el momento de poder ejercer lo aprendido no podamos hacer ciencia por miedo a las medidas represivas. Los protocolos en salud sirven mucho para salvar responsabilidad y para médicos que no son competentes pero nunca he estado de acuerdo con ellos. Siempre he pensado que el tratamiento médico es personalizado pues somos individuos a pesar de ser semejantes totalmente diferentes los unos de los otros y por tanto no responderemos igual a las mismas terapéuticas. El momento del parto es uno de los que encierran demasiadas emociones tan congruente y contradictorias al mismo tiempo y como diría mi abuela las mujeres tienen un pie aquí y otro en el cementerio y mientras lo más importante sea exhibir estadísticas al costo de lo que sea va a continuar siendo un verdadero calvario para las mujeres que nos enfrentamos a él.

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    Gustavo

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    Si la ¨historia¨ no huviese estado tan ¨adornada¨ y cargada de odio y tergiversacion de la realidad de un pais que todo el mundo conoce que en su Sistema sanitario es prioridad el ¨Programa materno infantil¨, cuyos resultados permiten mostar con evidencias una de las tasa mas bajas de mortalidad infantil y materna en las Americas y entre los mejores del mundo, claro que como en cualquier otro lugar, sin ser perfecta… habria sido motivo de sensibilidad y solidaridad por lo lamentable del resultado; cosa que tambien sucede en los servicios obstetricos de todas las latitudes, donde la hipoxia del periparto marca algunas personas y falilias, de la cual Cuba no es una excepcion, pero con la carga de maldad e insinuacion abierta, con el proposito de despretigiar y desacreditar, mas que denunciar un hecho fortuito, contra el sistema de salud de la isla, cuyo prestigio nacional e internacional no es fruto de prensa barata alguna y mucho menos mercenaria, como la que le imponen los ¨colaboradores redactores¨ al articulo . Es una pena Claudia

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      Claudia

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      Hombre tenía que ser! Que sabra usted de un dolor de parto por horas o por un día! Y no es un “hecho fortuito” si pasa y bastante en los hospitales!

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      Maray

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      Que curioso, el único hombre que ha comentado y dice esto….no le sorprende.
      Claudia tiene toda la razón cuando habla de un sistema de salud machista y patriarcal

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      Mayguen

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      Claro y tenía q ser un Gustavo el q comentara algo como esto! Sin haber pasado por una experiencia como esta es muy fácil hablar, me recuerda al médico varón masculino q practico mi parto inducido d 22hrs, “tú no sabes lo q es el dolor d parto” , Pena da usted , señor Gustavo !

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      Iliana Padierna

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      He leído con atención este excelente y necesario reportaje y revisando los comentarios no es casual que el primero que encuentre intentando tapar el Sol con un Dedo , sea el de un Hombre, que obviamente no se ha sometido a un salón de parto en Cuba . Gustavo , si usted nació en Cuba después de 1959 , le animo a que le pregunte a su Señora madre los detalles de su llegada a este mundo . Quiera usted o no y para desgracia de muchas , estos casos aquí contados NO son casos aislados ni fortuitos , son una Práctica común y creciente en los Hospitales Maternos de un país que se desvanece todos los días un poco más , llevándose consigo los sueños , las esperanzas , los derechos y la Vida de mucha gente . Si usted duerme tranquilo quedándose en silencio e intentando justificar la injusticia , examine su conciencia , pida perdón y respete las verdades de muchos que no quieren ni pueden quedarse en silencio.

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    Mily

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    Hola esta es una realidad, muy común en nuestros días, pertenesco a grupos sociales en facebook como ” Madres cubanas por un mundo mejor” y otros donde debatimos estos temas y contamos nuestras anecdotadas, algunas muy tristes por malas prácticas y otras con finales felices.

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    Laura

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    Excelente artículo. Gracias. Tengo escrito otro similar. Podría mandárselo a la editorial? Saludos cordiales.

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