Editorial: Tremenda Nota, otra revista que no puede leerse en Cuba


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Acoso a la prensa independiente cubana
Ilustración: Wimar Verdecia

El gobierno de Cuba bloqueó el sitio web de la revista en febrero de 2019 y hasta ahora ha provocado el exilio temporal o definitivo de una parte de sus reporteros.

A poco más de un año de su fundación, en diciembre de 2017, Tremenda Nota fue censurada en Cuba. El sitio web de la revista fue bloqueado en febrero, poco antes del referéndum constitucional que concluyó con la proclamación de una nueva Carta Magna.

Esta censura, que dura hasta hoy, coincidió con la publicación de un artículo que revelaba una encuesta oficial cuyos resultados contradecían las razones presentadas por el Parlamento cubano para postergar la aprobación del matrimonio igualitario.   

Tremenda Nota es la primera revista digital cubana que cubre exclusivamente historias de mujeres, comunidad LGBTI+, afrodescendientes, migrantes y discriminación. El acoso contra periodistas de nuestro medio también significa silenciar a estos grupos.

Desde su fundación, periodistas, editores y colaboradores han sufrido el hostigamiento de la Seguridad del Estado cubano. Miembros del equipo han sido arrestados, interrogados y amenazados. En algunos casos, oficiales de la policía han destruido los materiales obtenidos durante el reporteo y han decomisado sus equipos de trabajo. 

Este acoso se incrementó después de la marcha LGBTI+ independiente realizada en La Habana el 11 de mayo de 2019, cubierta in situ por un equipo de la revista. 

El aumento de estos ataques desde mediados del año pasado provocó que al menos siete reporteros de Tremenda Nota salieran de la Isla y se reubicaran temporal o definitivamente en el extranjero. 

Uno de ellos, Yariel Valdés González, se mantiene detenido en Estados Unidos desde marzo de 2019 por solicitar asilo político a las autoridades migratorias de ese país.

El fotorreportero, que también ha colaborado con el periódico Washington Blade, el medio colega de Tremenda Nota en Estados Unidos, fue citado y amenazado por la Seguridad del Estado cubana al menos en tres ocasiones durante su último semestre en Cuba. 

A Valdés González también se le prohibió la salida del país. Solo consiguió dejar la Isla después de garantizar a dos oficiales de la Seguridad del Estado que no regresaría. 

Aunque posee evidencias de la persecución sufrida en Cuba, las autoridades migratorias norteamericanas han prolongado sin justificación el proceso de asilo de Yariel Valdés González, que debe comparecer por tercera vez ante un juez el 18 de septiembre. 

A Tremenda Nota le preocupa profundamente que un reportero procedente de Cuba y colaborador habitual de publicaciones LGBTI+ haya permanecido hasta ahora por cinco meses sin libertad por solicitar protección a causa del acoso recibido en el ejercicio de su trabajo. 

 

El acoso contra periodistas de nuestro medio también implica silenciar a mujeres, personas LGBTI+, migrantes y afrodescendientes.

 

Al menos dos periodistas y un editor relacionados con Tremenda Nota han necesitado tratamiento psicológico desde 2018 por sufrir estrés postraumático a causa de los arrestos, los interrogatorios y la vigilancia que han enfrentado. 

La mayoría de estos hechos no se han hecho públicos a petición de los propios afectados, sobre todo aquellos que permanecen en la Isla y están expuestos a la presión contra el periodismo independiente. 

El miércoles 11 de septiembre el periodista Roberto de Jesús Quiñones Haces, reportero de Cubanet, fue conducido a una prisión de Guantánamo y se convirtió así en el primer periodista procesado en Cuba durante los últimos años. 

Sin garantías de imparcialidad, Quiñones resultó condenado a un año de prisión y «trabajo correccional» por el delito de «desacato», una figura penal usada a menudo contra activistas civiles y opositores políticos. 

Este encarcelamiento parece anunciar un punto de giro en la actitud del gobierno hacia el periodismo independiente. Desde la Primavera Negra en en la Isla solo se habían reportado detenciones arbitrarias de periodistas independientes durante cortos o medianos períodos de duración. 

El proceso contra Quiñones, junto a las advertencias oficiales hechas a otros colegas para que dejen de trabajar, acentúa el peligro de reportear en Cuba para cualquier periodista que asuma el oficio con perspectiva independiente. 

El acoso contra Tremenda Nota parece, por su duración y alcance, una estrategia integral para provocar la desaparición de la revista. Semejantes ataques sistemáticos sufren otras publicaciones de la prensa cubana que el gobierno no puede controlar. 

En el caso de una revista de mujeres, afrodescendientes y personas LGBTI+, la estrategia del gobierno supone aumentar la desventaja de estos grupos marginalizados, a los que se niega la libertad de expresión y el acceso a la información. 

Esta política contradice el discurso oficial sobre la construcción de un país incluyente. Saca del debate a algunas voces que el propio gobierno se ha comprometido a respaldar solo porque hablan desde una plataforma fuera del control de las autoridades. 

Las acciones del gobierno contra Tremenda Nota se conecta, inevitablemente, con la homofobia, la transfobia y el tono patriarcal de la Revolución Cubana. 

Aun cuando no exista ninguna garantía para el ejercicio del periodismo independiente en Cuba, Tremenda Nota va a seguir escribiendo y filmando historias de mujeres, personas LGBTI+, migrantes, afrodescendientes y otros grupos marginalizados por el discurso, la historia o el poder.

 

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Tremenda Nota, yet another publication you can’t read in Cuba

 

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