¿Por qué un activista LGBTI+ terminó agrediéndose durante un interrogatorio policial en Cuba?


1,787 Vistas
Raúl Soublett y Héctor Luis Valdés (Foto: María Lucía Expósito)

A Raúl lo citó la Seguridad del Estado para la mañana de este jueves. Regresó con la cabeza rota. Hay que decir que los oficiales no lo tocaron. Él mismo se hirió porque no pudo soportar la presión del interrogatorio y perdió el control. Tenía una copa a mano. La rompió en su propia cabeza.

Raúl Soublett López es un maestro de primaria. En su tiempo libre, quedándose sin tiempo para nada, coordina el trabajo de una organización «afro LGBTIQ» que se llama Alianza Afro-Cubana. También contribuye con otro grupo, la Plataforma 11M, un proyecto fundado después de la marcha independiente del 11 de mayo de 2019, que fue disuelta por la policía.

Estos proyectos, naturalmente, son ilegales. En Cuba no existe el derecho de asociación. Los activistas, no obstante, insisten en llevarlos adelante. Acaban pagándolo con citaciones para comparecer ante las autoridades y hasta con arrestos, si se atreven a salir en una manifestación pacífica.

Alrededor de las 11 am del 25 de febrero de 2021, Héctor Luis Valdés Cocho posteó en su perfil de Facebook que se estaba impacientando porque su novio había salido temprano para «una entrevista» con «el agente de la Seguridad del Estado ‘Maykel’».

«Quería esperar un poco más de tiempo para realizar la denuncia, tenía la esperanza de que solo fuera su teléfono que se encontraba en algún lugar donde había mala cobertura o algo parecido», escribió Héctor.

Un par de horas después, el propio Raúl agradeció en Facebook a quienes se habían preocupado por su paradero: «Familia, estoy bien, camino para la casa». Luego no volvió a postear. Llegó a su casa con una herida en la frente y la ropa manchada de sangre. Después que se limpió, sin decir nada en las redes, fue a la cama. Dice Héctor que a darle vueltas a todo lo que pasó. Poco a poco fue contándole.

«Raúl hoy fue interrogado por más de 4 horas, según me describe las cuatro horas más horribles de su vida, en la cual usaron los más bajos recursos de intimidación, chantaje, coacción y sobre todo mucha violencia tanto psicológica como verbal», explicó Héctor en Facebook.

Este jueves, en coincidencia con «la entrevista» que Raúl le narró a Héctor Luis, se cumplían 4 meses desde los dos activistas se conocieron y decidieron vivir juntos. Héctor ha estado muy cerca del Movimiento San Isidro, aunque ahora trabaja como comunicador para medios no estatales.

Dice Héctor que el oficial Maykel amenazó a Raúl «con romper el vínculo que existe entre su mamá y él, con botarlo de la universidad, incriminarlo con supuestas pruebas que poseen de ser financiado por la NED (National Endowment for Democracy, una organización estadounidense) para crear proyectos subversivos acá en Cuba».

«Estaba en contra de su voluntad en ese lugar, violaron todo tipo de leyes, que incluso están en el código penal vigente, no fueron capaces ni tan siquiera impedir que se dañara y para colmo de los males no lo trasladan a una institución de salud para que fuera atendido, sino en ese mismo lugar lo mal atienden», denunció Héctor.

En enero, el mismo día que celebraban el cumpleaños de Héctor Luis, los activistas tuvieron que dejar la casa que alquilaban. Los dueños les dieron un día de plazo para salir.

«Tengo que abandonar mi renta, nuevamente por ser quien soy, un periodista que no permite la censura, que no permite que lo manipulen y por ser obviamente miembro del Movimiento San Isidro», dijo Héctor en Facebook.

Raúl sigue callado en la sala del apartamento que rentan ahora, a pesar de que llegaron varios amigos a apoyarlo. Uno de ellos es Elier Crespo, otro activista.

«Lo triste y penoso es que, como forma de salir de semejante interrogatorio, como si fueras un vulgar delincuente, asesino, terrorista, o cualquier delito, que no cometiste, te autoflagelaste como forma de salir», escribió Elier en Facebook cuando dejó a Raúl y a Héctor para llegar a su casa antes del toque de queda.

Decenas de activistas LGBTI+ se solidarizan con Raúl en las redes sociales. Para compensarlo por la violencia de hoy, elogian su trabajo. Él asiente nada más. No puede hablar mucho. Dice, escueto, que tanta presión lo dejó mirando fijo a los oficiales y luego a la copa. Las palabras de ellos le llovían encima. La copa iba desbordada y él se sirvió.

Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista.

Comments (2)

Haz un comentario