¿Por qué se vota al Presidente de Cuba, pero a casi nadie interesa?


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Miguel Díaz-Canel, presidente anunciado de Cuba.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el presidente anunciado. (Foto: Tomada de kremlin.ru)

Este 10 de octubre hay elecciones para los cargos más altos del Estado. Los diputados solo cuentan con una lista de candidatos.

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Este 10 de octubre Cuba vota su presidente como a escondidas. Será en el Parlamento aunque los propios diputados no conocen la lista que les preparó la Comisión Nacional de Candidatura para refrendar a quienes han sido designados para los cargos principales. 

Hoy los diputados dotarán al país de su Ejecutivo: un presidente, un vicepresidente y un secretario. Como no se esperan sorpresas, nadie está hablando en la Isla de la sesión extraordinaria que convocó hace poco más de una semana el Consejo de Estado.  

Miguel Díaz-Canel, a quien el propio Raúl Castro describió como el único sobreviviente de una docena de políticos que fueron preparados para suceder a los fundadores de la Revolución Cubana, será confirmado este jueves en la presidencia del país, aunque no tendrá exactamente el mismo cargo. 

Ahora será Presidente de la República. 

La Constitución aprobada por el Parlamento a fines de 2018 y refrendada por la mayoría de los ciudadanos en febrero pasado, recuperó ese cargo y prevé próximamente el nombramiento de un Primer Ministro. 

La era del mando único, al menos en lo formal, terminó con Raúl Castro y su generación. Con esta operación aparentemente fragmentadora del poder, la clase dirigente dice, en primer lugar, que Cuba será gobernada con más eficiencia. La alta burocracia se especializa: habrá quien presida, quien gobierne, y habrá alguien para mirar desde arriba y evitar al Ejecutivo cualquier error político. 

Raúl Castro estará ahí por ahora. Y ha dicho, sin rodeos, que este esquema durará. 

«Cuando él cumpla sus dos mandatos, si trabaja bien, y así lo aprueban el Comité Central de nuestro Partido y el órgano supremo del poder del Estado, que es esta Asamblea de la que formamos parte, él debe mantenerse. Lo mismo que estamos haciendo ahora, él tiene que mantenerlo con su sustituto. Terminando sus diez años de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres que le quedan, hasta el Congreso, se queda como Primer Secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto», dijo el exgobernante ante el Parlamento. 

Donde hubo un solo hombre que nadie vigilaba, Fidel Castro, habrá varios que serán vigilados. Este círculo, al parecer, se renovará, siempre bajo el control último del Partido Comunista de Cuba y sus reducidos círculos de poder. 

Además de engrasar la maquinaria del Estado para que ruede mejor, estos cambios también quieren sugerir legitimidad. Donde ya no hay líder confiado al carisma ni méritos históricos, es más creíble que sean varios funcionarios quienes intenten ocupar el sitio vacío. Es una manera de repartir el error y de eliminar a alguno si fuera necesario sin estremecer al sistema.

Es el sistema político justamente lo que permanecerá intocado. 

Más interesante que la votación de este 10 de octubre será, quizás, la próxima designación del Consejo de Ministros, en particular del Primer Ministro. El cargo reaparecerá después de más de cuatro décadas y es probable, por su carácter resolutivo, que sea ocupado por algún político de la generación que encabeza Díaz-Canel. 

Apenas en septiembre pasado, Jorge Luis Tapia Fonseca, un economista que estuvo al frente del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Camagüey durante más de una década, sustituyó a Ulises Rosales del Toro como vicepresidente del Consejo de Ministros.

Esta transferencia, por reciente, señala el tono generacional del gabinete que Raúl Castro y Díaz-Canel ya están diseñando. 

El próximo nombramiento del Primer Ministro, menos disimulado en su carácter de designación que la denominada «elección» del presidente, se anuncia con más expectativas que el evento de este jueves. La tercera posición del Ejecutivo es una incógnita. Con las dos primeras no hay ninguna duda. Raúl piensa quedarse a la cabeza del PCC hasta el 2021 y el presidente votado hoy tiene la promesa de sucederlo.

 

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Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista y activista LGBTI. Tuvo un blog mientras se lo permitieron y se llamaba El Nictálope, porque siempre ha presumido de ver bien, como algún animal de la noche. Echa de menos la radio y el insomnio que le favorecía antes para escribir. Ahora escribe cuando puede, donde puede colaborando con varios medios cubanos y extranjeros.

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