Polémica: La violencia policial del 11 de julio en Cuba cómo la contó una revista oficial


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Alexander Hall y Leonardo Romero (Foto: Facebook)

Un reportaje de la revista Alma Mater sobre la violencia policial durante las manifestaciones del pasado 11 de julio fue acusado de privilegiar la opinión oficial, a pesar de entrevistar a estudiantes que denunciaron el trato arbitrario de las autoridades.

Alma Mater, que se define como «una publicación dirigida a la comunidad universitaria», ha sido el único medio oficial que conversó con varios estudiantes que participaron en las mayores protestas ocurridas desde el triunfo de la Revolución Cubana. El texto apareció este 7 de septiembre y fue respondido al día siguiente por los propios entrevistados.

«Se evidencian una serie de omisiones y perspectivas parcializadas», dijeron los estudiantes Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo en una extensa declaración publicada en Facebook.

En la presentación de su reportaje, Alma Mater advirtió que pretendía «contribuir a desentrañar los sucesos vividos por estos jóvenes aquel domingo», no «establecer verdades absolutas».

Lo que dijeron los estudiantes

Leonardo Romero Negrín, de 21 años, estudia Física en la Universidad de La Habana. Se le conoce por participar en una manifestación anterior, el 30 de abril de 2021, que fue convocada por la oposición política cubana en solidaridad con el artista Luis Manuel Otero Alcántara.

Leonardo llevaba un cartel inesperado: «Socialismo sí, represión no». El discurso de la disidencia tradicional ha sido anticomunista. El gesto del estudiante evidenció, más que nunca, la existencia en Cuba de izquierdas que rechazan el autoritarismo del Partido Comunista de Cuba. Que defendiera una opción socialista no evitó que terminara detenido y, aunque lo liberaron a los pocos días, amenazado con un proceso judicial.

El 11 de julio de 2021, Leonardo fue detenido otra vez. A la salida de la cárcel, denunció haber sufrido violencia mientras se hallaba bajo custodia de las autoridades.

«Me lanzan al piso de un estrellón y entre cuatro me empiezan a caer a patadas. Me cubro la cara y me golpean en las costillas y en el antebrazo, diciéndome mercenario y otras cosas», contó el estudiante a Alma Mater de su llegada a la unidad de policía de la calle Dragones, en La Habana Vieja.

«Entonces le grito: “¡Abusador!”, a un policía. Viene otro, con una cámara en una mano, que creo era la del periodista, y con una tabla blanca me cae a tablazos», siguió contando.

«Cuando nos van a trasladar, el oficial 09312 dice: “Aguántenmelo ahí”, y entre dos personas me agarran y él me da un cabezazo en la frente, que me deja mareado. Casi me caigo al suelo», añadió.

Otro de los entrevistados por la revista fue Jorge Alfonso Pita, un fotógrafo de la propia Alma Mater que fue detenido en circunstancias parecidas a las de Leonardo Romero Negrín.

Jorge se identificó como reportero de un medio oficial, pero eso no impidió que lo trataran violentamente.

«Me mandaron a que me agachara, pregunté por qué y solo me exigieron a gritos que obedeciera; me di cuenta de que cerca de mí también había otros detenidos agachados y los imité. Hasta hoy no sé si esto es parte del protocolo de detención realmente o una arbitrariedad», relató.

Poco después, un policía vestido de civil le exigió que desbloqueara el teléfono y le diera acceso al contenido. Jorge se negó y el oficial le dio «manotazos en el brazo». Ante su negativa, otro policía lo golpeó en el abdomen. También lo amenazaron con una tabla.

Cuando iban a trasladarlo a otra unidad, Jorge vio «un muchacho flaquísimo y de pelo largo». «No sabía qué le había pasado, pero lucía como mareado, trataban de levantarlo del piso y lo golpeaban. Después supe que era Leonardo Romero Negrín», confirmó a Alma Mater.

Alexander Hall Lujardo, el tercer entrevistado, dijo que no recibió golpes durante la detención porque tuvo «un comportamiento adecuado». La violencia, sin embargo, estaba por llegar.

«Nos sacaron del calabozo con las manos atrás, no esposados, pero inclinándonos hacia abajo. Nos llevaron así hasta el camión», refirió Alexander.

«Yo traía una cinta puesta en la cabeza y viene un tipo y me dice: “Suelta esa cinta de maricón”, y me da un gaznatón. Los policías me van empujando y me decían: “dale, para que te manifiestes ahora”», contó Leonardo Romero sobre su traslado a una prisión ubicada en el Cotorro, en las afueras de La Habana.

Acerca de las expresiones homofóbicas y transfóbicas de la policía, Leonardo refirió más detalles en una entrevista publicada por la revista independiente La Joven Cuba.

Alexander relató a Alma Mater que fueron desnudados cuando llegaron al Cotorro.

«Nos pidieron que nos quitáramos la ropa, todos al mismo tiempo, que hiciéramos tres cuclillas y nos dieron la ropa nueva, el uniforme de recluso, para que nos vistiéramos. Muchos nos pusimos el mismo calzoncillo que nos habíamos quitado. Nos quedamos, sí, con los mismos zapatos que traíamos», dijo.

Marcos Pérez Fernández, el estudiante que fue detenido con Leonardo Romero Negrín, conversó con Tremenda Nota (Video: Nelson Álvarez Mairata)

Lo que dijeron las autoridades

Alma Mater conversó con el fiscal militar Geiser Martínez Pérez, mayor a cargo de investigar las violencias relatadas por Leonardo y denunciadas el 16 de julio por su padre, Leandro Romero Gómez.

La revista tuvo acceso a la unidad de Dragones, el escenario de la mayor parte de las agresiones referidas por los estudiantes y pudo entrevistar a los policías aludidos en la denuncia. Los periodistas también visitaron la prisión del Cotorro.

El fiscal Geiser Martínez dijo a Alma Mater que Leonardo reconoció haberse resistido a la detención. «La investigación no descarta que durante la detención y conducción pudieron producirse algunas de las lesiones sufridas por Leonardo, aún y cuando él no lo reconoce así», declaró.

El policía que amenazó y agredió a los detenidos con una tabla fue uno de los entrevistados por Alma Mater. Los autores del reportaje omitieron su nombre y no entrecomillaron sus declaraciones. No obstante, revelaron que el oficial «reconoció que ante la magnitud de la situación decidió guardar su arma reglamentaria y tomar una tabla de las utilizadas en las labores constructivas del lugar, para proteger su integridad física».

Alma Mater asegura que «varios testigos entrevistados por la Fiscalía coincidieron en que Leonardo arribó a la unidad visiblemente alterado» y que «aunque en testimonios iniciales el joven alegó recibir varios tablazos, en sus declaraciones a Fiscalía afirmó que se trató de un único golpe».

El policía responsable de la agresión, a pesar de haberlo confesado según Alma Mater, no cometió un delito a juicio de la fiscalía.

«El actuar del agente no tipificó como un delito de lesiones, pero sí como contravención administrativa. La Fiscalía Militar comunicó estos resultados a la jefatura del Minint (Ministerio del Interior) y de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) para la adopción de las medidas administrativas correspondientes con el oficial», dijo a la revista el fiscal Geiser Martínez.

«El resto de los hechos que según Leonardo ocurrieron en la estación de Dragones no quedaron demostrados. No existe indicio de que fuera lanzado al suelo, ni golpeado a patadas», añadió el fiscal.

En el propio reportaje, esta parte del relato fue confirmada por el fotógrafo Jorge Alfonso Pita.

El Instituto de Medicina Legal consideró que las lesiones de Leonardo no eran graves ni requerían asistencia médica.

Un oficial instructor de la prisión del Cotorro también enfrentará una sanción administrativa por no atender la denuncia que intentó hacer el estudiante mientras se encontraba bajo custodia.

La fiscalía militar, con estas disposiciones, cerró el caso.

Leonardo Romero (izq.) junto a la periodista Lisbeth Moya y el anarquista Hamed Toledo (Foto: María Lucía Expósito)

La polémica

Leonardo y Alexander, después de leer el reportaje de Alma Mater, consideraron que la investigación de la revista mostró «apego a los informes de Fiscalía Militar, proporcionándole un criterio de autoridad incuestionable».

En su extensa declaración, los estudiantes aclararon que Leonardo no agredió a ningún policía y que su resistencia a la detención se justifica porque los agentes estaban «vestidos de civil».

«No obstante, la resistencia al arresto que refieren Fiscalía y “Alma Mater” se resume a una persona siendo inmovilizada por el cuello», dijeron en la nota.

Después de exponer varias irregularidades de la investigación fiscal, Leonardo y Alexander denunciaron que el reportaje de Alma Mater usó «frases descontextualizadas que pudieran generar confusión y polémica».

Los estudiantes criticaron además el trato «sexista, machista e irrespetuoso» con la periodista Lisbeth Moya González, que aparece citada en el reportaje como «la novia» de Leonardo Romero.

Leonardo y Alexander aprovecharon para denunciar las violaciones de derechos humanos que han sufrido miembros de organizaciones no estatales como el Movimiento San Isidro (MSI) y el 27N.

«Rechazamos cualquier alusión que se haga a nuestra plena conformidad con los resultados de la investigación, pues Fiscalía tomó nota de su insatisfacción, tras notificar a Leonardo, hecho que no fue reflejado en el trabajo periodístico», dijeron los estudiantes.

También señalaron «la revictimización de las personas involucradas en las protestas del 11-J sin prestar atención a sus demandas políticas».

Pidieron además «respeto a las múltiples tendencias de izquierda, debido a la extensión de discursos de odio tanto anticomunistas, como neo-estalinistas que ganan fuerza en el seno de la sociedad cubana actual».

Periodistas cubanos reconocidos echaron en cara a Alma Mater la misma parcialidad a favor de las autoridades que señalaron Leonardo Romero y Alexander Hall.

Elaine Díaz, directora de Periodismo de Barrio, se refirió en Facebook a «las debilidades de esta investigación. En un extenso post detalló las evidencias de sesgo.

«Los periodistas hacen una relatoría de lo que dice la investigación oficial pero jamás llegan ni cerca de ninguna de las fuentes primarias. Nunca vieron las grabaciones del Saratoga para verificar que la Fiscalía estaba diciendo la verdad», observó.

Sobre uno de los pasajes del texto, dijo que «es un lavado de imagen vergonzoso».

El periodista Carlos Manuel Álvarez, director de El Estornudo, calificó el texto de «aparatosamente cínico». «Es un texto escrito por la policía», dijo en Facebook.

Alma Mater, por su parte, incluyó una justificación al final del reportaje: «Dirán los críticos de oficio que presentamos la versión oficialista del testimonio de Leonardo y que nunca se hallarán más culpables. Dirán los más conservadores que una revista como Alma Mater no debió jamás darle voz a los manifestantes. No escribimos para quedar bien y mucho menos con quienes intentan validar un discurso centrista. Salimos tras la verdad y acá exponemos lo que encontramos».

Para Carlos Manuel Álvarez, Alma Mater publicó «una pieza que revictimiza al muchacho que aparentemente va a escuchar, una pieza que le dice novia a una chica que no es novia, que ni siquiera eso averigua, una pieza que lo que hace es acentuar los golpes que la policía le repartió a Leonardo».

Tremenda Nota

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Una revista marginal

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