Parque de la Fraternidad: Las citas de pandemia ocurren donde siempre en La Habana


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(Fotos: María Lucía Expósito)

El Parque de la Fraternidad es la coordenada cliché, el obligado ritual de encuentro para los contrastes sociales. De esta vieja plaza, ubicada junto al Capitolio, una de las principales sedes del poder en Cuba, salen taxis y ómnibus en todas las direcciones. Y, al ritmo de este corazón de la ciudad, vuelan las plumas.  

Pájaros, trans, lesbianas, chulos y pingueros, conviven con los guapos del barrio de Colón o del Cerro, amistosos entre ellos y con los habaneros que viven más lejos, los que andan de paso, esperando la oportunidad de montar un P11 para volver a las cajas de hormigón de Alamar, un inmenso dormitorio soviético frente al golfo de México.

Por una de las arterias en el centro del parque, desfila la escena polimorfa. «Mañana temprano voy a salvarte con una jugada», dice uno que camina por el parque.  
Las restricciones impuestas por la epidemia de covid-19, el cierre de bares y discotecas, el ocio en los hoteles y casas de alquiler, han frenado la postal nocturna que era el parque. Sin embargo, la capital de la prostitución, el punto de partida y retorno de las putas regias, no está vacía.  
Ahora, con menos frecuencia y llevando tapabocas, vuelven las pájaras bajo el sol de la tarde, para respetar el toque de queda que empieza a las 9 pm, a gozar los decibeles del trap. Las guaridas tienen olor a guardado.
La mortandad de las esquinas habaneras en pandemia, le ponen al parque un punto y seguido, aunque de todos modos no callará hasta las nueve menos diez de la noche, cuando la policía llega a despejarlo de la fraternidad que le queda. Lo mismo que pasaba antes, solo que con justificaciones epidemiológicas donde siempre las hubo «morales».
El argumento para vaciar un parque siempre ha sido «la higiene pública», da lo mismo si se habla de una gripe o del cuerpo que afea el ornato binario. Este nunca se queda vacío. Todo entra y sale.
María Lucía Expósito

María Lucía Expósito

Fotorreportera

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