Paro Internacional de Mujeres: el mundo sí, Cuba no


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La activista argentina Florencia Guimaraes García, en medio de una marcha por los derechos de las mujeres y las personas LGBTI+. (Foto: Cortesía de Florencia)

Por tercera vez consecutiva desde 2017 numerosos países se suman el 8 de marzo a un paro o huelga internacional de mujeres. ¿Deberían las cubanas unirse a la huelga? Tremenda Nota extiende la pregunta a dos feministas de la Isla.

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Este 8 de marzo hay Huelga Internacional de Mujeres. Desde 2017 la Red Federal del Colectivo #NiUnaMenos convoca a participar de un paro y movilización internacional contra al acoso sexual y laboral, las violaciones grupales, los feminicidios, transfeminicidios y todas las formas de explotación y de violencia ejercidas sobre las mujeres, lesbianas, travestis y trans.

En opinión de la activista travesti argentina Florencia Guimaraes García, las mujeres, ya sean heterosexuales, lesbianas o trans, «tienen múltiples motivos e históricas demandas para parar el 8 de marzo».

Según la activista, el paro internacional visibiliza «la feminización de la pobreza, la brecha salarial entre hombres y mujeres, el derecho al aborto seguro, legal y gratuito, el trabajo no remunerado que llevan adelante millones de mujeres bajo el nombre de trabajo doméstico».

A pesar del impulso dado a la huelga por las mujeres de todo el mundo, las mujeres cubanas prácticamente no participaron en las dos primeras ediciones del paro. Voces individuales fijaron su postura, pero no con el alcance que amerita la reivindicación de demandas históricamente negadas/postergadas por el patriarcado y el sistema capitalista mundial.

Ante la tercera edición de la huelga, dos reconocidas feministas cubanas conversaron con Tremenda Nota.

Marta María Ramírez, activista, comunicadora y licenciada en Periodismo; y Ailynn Torres Santana, investigadora, licenciada en Psicología y doctora en Ciencias Sociales, opinan sobre el feminismo en la Isla en tiempos del paro internacional.

Marta María Ramírez, activista y comunicadora cubana. (Foto: Tomada de Facebook)

«Cuba ni siquiera aparece en la lista de países que participaron en las ediciones anteriores», advierte Marta. «En este minuto, hasta donde yo conozco, creo que la única que paró fui yo. Desde Cuba, obviamente. En el mejor de los escenarios nuestra escasa participación no cuenta para acreditar como país. En el peor, paré yo sola. Y esa fue la sensación que tuve durante estas dos ediciones».

Ailynn coincide en que la participación de Cuba en 2017 fue prácticamente nula. En su opinión «no hubo mención a la huelga que estaba sacudiendo el mundo» y el #8M «se celebró con las mismas flores y postales de siempre». No obstante, precisa que «en 2018 algunas voces fueron audibles, aunque aún de forma muy, muy limitada».

Este año, sin embargo, existe «más movimiento, sobre todo en las redes sociales, pero también en otros espacios. O, al menos, se evidencian otras formas de vivir la fecha. El festival Siete Palabras No a la Violencia contra la mujer es uno de esos gestos, las publicaciones de SemLac, OnCuba, etc., son botones de muestra de dinámicas cambiantes», considera Ailynn.

En su muro de Facebook Marta publicó sus 42 razones para ir a la Huelga Internacional de Mujeres. Ahora enfatiza que «el listado podría ser infinito, pero incluye que los derechos humanos y los derechos de las mujeres no se plebiscitan, como va a pasar con el Código de Familia en Cuba, en los próximos dos años».

«Si no paramos, si no hacemos notar que las mujeres somos una fuerza importante, vital en la Cuba de hoy, tendremos un Código de Familia –y no de Familias, en plural– envejecido y conservador como es la sociedad cubana en este minuto», advierte la comunicadora y activista.

Marta siente la obligación de aclarar que «el 8 de marzo y el paro mundial de mujeres no está relacionado únicamente con el feminismo, sino con el hecho de ser mujeres más allá de la ideología suscrita o el espacio de militancia».

La investigadora Ailynn Torres Santana no duda que las feministas cubanas deben sumarse a la huelga internacional de mujeres. Alega que «cada vez son más evidentes las conexiones entre la situación de las mujeres en Cuba y las de otras geografías. Eso no desdice las especificidades del contexto cubano, no desestima la institucionalización de la interrupción voluntaria del embarazo en el país, ni el alto número de mujeres en el Parlamento. Sin embargo, existen conexiones claras y manifiestas».

Entre los objetivos de la huelga, Ailynn destaca «la visibilización del trabajo doméstico no remunerado mayormente realizado por mujeres, la lucha contra la violencia de género en todas sus manifestaciones, la invitación a reflexionar sobre la relación entre trabajo remunerado y no remunerado y cómo ello contribuye a la reproducción de nuestras sociedades».

A su parecer «todos esos son, también, problemas cubanos. Las cifras disponibles así lo evidencian y la vida cotidiana también. ¿Por qué no hacerlos audibles y procesarlos políticamente en alianza con los movimientos democratizadores feministas de todo el mundo?», se cuestiona.

Ailynn Torres Santana, investigadora cubana. (Foto: Tomada de Facebook)

Hay muchos modos de unirse al paro. «La huelga puede llevarse a cabo en los espacios domésticos, laborales, comunitarios y en espacios públicos», considera Ailynn. «Se puede parar en la casa, en el propio puesto de trabajo, por media jornada, etc. Lo importante sería poder vincularse de alguna forma y hacerlo visible en algún ámbito».

La investigadora tiene claro que «en Cuba no se hará ninguna marcha ni manifestación pública». Sostiene que será así «por los controles políticos sobre el espacio público y, también, porque no existe un movimiento feminista organizado».

Marta también cree que no existe un movimiento feminista cubano, aunque reconoce que «hay militancias aisladas e intentos de unión».

Para Ailynn, la articulación de las feministas cubanas con movimientos latinoamericanos aún resulta «muy débil».

Finalmente, Marta María cree que resulta indispensable la visibilización «desde un espacio que no sea solo el de las redes sociales».

«Hoy tenemos que sentarnos, quizás como se hizo con #AcciónLGBTIQba, desde diversas tendencias, con diferentes puntos de vista, a una misma mesa. Ese espacio no existe hoy. No lo hemos peleado lo suficiente».

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