Operación Pañal: ¿Realmente descansa una madre el Día de las Madres?


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(Foto: Hamed Tolero)

Es la quinta vez que pide teta. Son las 6:30 am y volverte a dormir ya no es una opción. Terminas la toma en la cama, y sigues hasta el baño para seguir con el «entrenamiento» de la Operación Pañal.

«Haz pipi, dale». No quiere, parece, y lo dejas así. «A nadie le gusta que le obliguen a hacer pipi», piensas. Le cambias de ropa y se acomodan en la silla de la sala frente al televisor para que desayune, otra vez.

Ya coló el café y mientras lo endulzas escuchas un «Mamá, pipi» que te lleva corriendo a la sala, pero no te da tiempo. Hay un charco debajo de la silla. Vuelven al baño, le desvistes, aseas y vistes de nuevo.

Regresan frente al televisor, le das al «play», le sirves un vaso de yogurt y limpias el charco. El café ya está frío, pero te lo tomas igual.

Son las 9 am, teta otra vez, pipi otra vez, caca, juego en el piso. Repasas en tu mente qué le darás de almuerzo/merienda/comida, tratando de no repetir porque dicen los expertos que debe tener un menú variado.

Repasas lo que queda por comprar y cuánto dinero queda para comprarlo, qué falta para tener listo el lunes, si queda algo pendiente del trabajo que te llevaste a casa, cómo vas a planificar la semana. Repasas todo porque sabes que, de no hacerlo, la casa se derrumba.

Son las 10:30 am, todavía duerme el padre porque los sábados se acuesta tarde.

Vuelves a sentarle en la silla, esta vez le pones bloques para que desarrolle «habilidades motoras». Lavas 3 veces las 3 latas de arroz que alcanzarán, luego, para la comida. Sal, aceite y en 15 minutos está listo.

Pones una lavadora porque mañana es lunes y luego se acumula. Recoges bloques del suelo, se los cambias por crayolas y folios en blanco.

Decides que, de almuerzo, será huevo porque por la noche no le sienta bien. Mientras se fríe, remueves el arroz. Le sirves la comida y se la pones delante. Cuando acaba, lloriqueando de sueño, le cantas y barres los granos que cayeron al suelo porque no sabe agarrar bien la cuchara.

Otra vez al baño. Le desvistes, le bañas, le vistes. Otra toma de teta y a dormir la siesta. Una hora y media, ¿para ¿ti?

Es domingo, el segundo de mayo, en Cuba.

El Día de las Madres para mí dejó de ser una fiesta cuando me convertí en protagonista. De todas maneras, ¿qué tengo que celebrar, ser madre? Eso lo «celebro» todos los días.

Quizás sea un poco aguafiestas, pero el discurso de que ser madre es lo mejor que a una le puede pasar, se queda muy por debajo de lo que he vivido yo. Ciertamente, serlo me ha cambiado la vida.

Siempre cuento cómo he podido conectar con esa niña interior de la que hablan, cómo tener hijos me ha hecho ver el mundo con otros ojos y lo mucho que he cambiado. Para bien, espero. Pero la maternidad no ha sido, ni por asomo, un camino de rosas y esto no se debe solo a la gestión de mis hijos.

No lo ha sido, principalmente, por la soledad familiar e institucional con la que he tenido que gestionar el embarazo, el parto, la lactancia, la crianza, los cuidados, las tareas domésticas y, sobre todo, la carga mental.

No tienes idea de qué es la carga mental hasta que te conviertes en la project manager de una casa en la que viven más adultos. Tienes que estar pendiente de todo, prever cada tarea habitual o imprevista en casa, mientras tu pareja vive en el cómodo lugar del «no me lo habías pedido».

Si le pides que ponga una lavadora, solo hace eso. Los pasos siguientes, que serían tender la ropa y, cuando esté seca, recogerla, doblarla y guardarla, tienes que recordárselos o hacerlo tú. Ejecutores de órdenes con cero iniciativas. Así con todo. Todo el año, menos el Día de las Madres. Ese día es nuestro, aparentemente.

Es muy bonito y «romántico» que se celebre el sacrificio y la abnegación de quienes han sido madres. Pero, ¿hasta cuándo el sacrificio y la abnegación serán solo de las madres? ¿Por qué esperamos solo un día al año para que mamá descanse? ¿Realmente descansa una madre el Dia de las Madres? ¿Y el resto del año qué? ¿Es el descanso un lujo para las madres? ¿Quién cuida a quienes cuidamos?

No, ni siquiera ese día descansa una madre. Alguien le hará la comida o la llevará a comer fuera. Recibirá regalos y, probablemente, también el «déjalo, yo lo hago», seguido de un «¿dónde está tal cosa?» Porque todos sabemos que mamá siempre sabe dónde se ubica cada objeto «perdido» en casa.

Todos sabemos que mamá controla. Y, las madres con hijos pequeños, tampoco descansarán. Entonces, sí. Descansar es un lujo para las madres y que nos cuiden, también.

Falta mucho para cambiar la visión de la madre omnipotente. Falta, porque no solo depende de que quienes conviven con madres se pongan las pilas y terminen comprendiendo qué quiere decir realmente aquello de que «el día que yo no esté, no sé qué va a pasar». También depende de que quienes llevamos la carga mental, soltemos, confiemos en el aprendizaje de la otra parte.

Debemos asumir que llevamos la carga mental como primer paso para luego ceder el protagonismo de la casa. Dejar de ser la madre de nuestra pareja también y cambiar las dinámicas donde una parte da las órdenes y la otra no se mueve porque ya está todo hecho. Es duro ceder ese control, pero está bien.

Terminas el día dejándolo todo listo para que el lunes no haya crisis matutinas. Son las 12 pm y te comes un pedazo de cake mientras, en la teta, tienes un bebé que no quiere dormir.

Comments (9)

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    Naty

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    Tu no te canses de contar… tu vivir es el de muchas aunque cada historia tenga detalles diferentes. Lxs insensibles, estupidxs y románticxs siempre estarán 😏.
    Te abrazo fuerte🥰

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    Madreprimeriza

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    Lamento tardío de quien decidió ser mamá… dejando en ridículo a todos los padres… haciendo suposiciones baratas…arrepentimiento???…entonces llegamos a la conclusión refranera…. Dios le dio barba a alguien que no la merecía…..

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      Fulana

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      Qué poca empatía. Querer un mundo más justo para las madres no significa no querer serlo. Abrazo, Lien, madraza.

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      Pigeon

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      Ah yo pensaba que era “Dios le da barba a quien no tiene quijá” :v

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    Yadira

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    Espectacular, como siempre. Me representa totalmente y compartimos la vivencia. Cuando se críe realmente en tribu, varias madres juntas o los compañeros haciendo su parte, será menos la carga y mejor repartida. Sigo con mi loca teoría de que maternar no puede seguir siendo un acto solitario

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    Lou Ovick

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    En el futuro… cuando el mundo se acabe, y el gobierno también… Las festividades deberían empezar a ser colectivas, en la calle, y llenas de amor.

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    Firulais

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    …q pereza, toda una utopía irrelevante de nosotros los humanos egoístas q nos traen al mundo para justificar lo q podemos mejorar o rectificar en ese camino q nos iluminó mamá.

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    Esperma man

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    🙄😒 muy muy bonito….

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    Fabio

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    Espectacular🥰

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