Nueve frases polémicas de Mariela Castro


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Mariela Castro Espín habla durante una conferencia de prensa en el Centro de Prensa Internacional de La Habana, el 3 de mayo de 2017. (Foto: Michael K. Lavers / Washington Blade)

En los últimos años Mariela Castro Espín ha pronunciado frases que parecen inconcebibles para una funcionaria y activista por los derechos de las mujeres y las personas LGBTI+.

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Mariela Castro Espín pasó la mayor parte de su vida a la sombra, como la mayoría de los hijos de Fidel y Raúl Castro Ruz. Sin embargo, cuando fue nombrada directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), hace 17 años, saltó al escenario público y mediático. 

Al frente del Cenesex Mariela ha intentado empoderar a las personas LGBTI+, uno de los grupos más discriminados a inicios de la misma Revolución que lideraron su tío y su padre.

En la década del 60 del siglo pasado, los homosexuales no solo fueron marginados por el entorno social, sino que, como parte de una política de Estado, fueron confinados a campos de trabajo forzado, las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). 

El propio Fidel Castro, en un discurso del 13 de marzo de 1963, aseguraba: «nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones». 

Las UMAP siguen siendo una de las manchas negras de la Revolución que Mariela ha intentado borrar con su activismo pro LGBTI+. En ese camino, quizás su máximo logro haya sido convencer al Estado de costear las operaciones de reasignación sexual, aunque sea desde una perspectiva criticada por patologizante. 

Mariela también impulsó un nuevo Código de Trabajo que proscribía la discriminación por orientación sexual en las áreas laborales, y luego fue la única diputada que votó en contra de esa ley porque no reconocía la identidad de género como causa de discriminación. Inicialmente Mariela abogó por que la nueva Carta Magna cubana asegurara la aprobación del matrimonio igualitario, sin embargo, luego aceptó someter los derechos humanos de las personas homosexuales a una consulta y referendo populares. 

En los últimos años Mariela Castro Espín ha pronunciado frases que parecen inconcebibles para una funcionaria y activista por los derechos de las mujeres y las personas LGBTI+. Según el historiador y ensayista cubano Abel Sierra Madero, Premio Casa de las Américas en 2006, el propio Cenesex dirigido por Castro Espín es excluyente y «está articulado dentro de la estrategia de tratar de invisibilizar manchas imborrables como la UMAP».

Mariela Castro Espín participa en una marcha el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, en Matanzas, el 17 de mayo de 2017. (Foto: Michael K. Lavers / Washington Blade)

1-«Fidel ni siquiera estaba al tanto de las UMAP». Aunque en octubre de 2010 Fidel Castro declaró al diario mexicano La Jornada que había sido responsable de la creación de los campos de trabajo forzado para homosexuales y otros grupos de la sociedad que no se ajustaban al canon del «hombre nuevo», apenas dos meses después Mariela Castro dijo a la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude): «Siento decir que no estoy de acuerdo con Fidel (…) Fidel ni siquiera estaba al tanto de las UMAP. Vivía concentrado en la supervivencia de la revolución y en los cambios que se estaban haciendo en la política, las leyes en favor de los derechos del pueblo, dentro de complejas y tensas relaciones internacionales». 

 

2-«Sería muy saludable hablar sobre lo ocurrido [las UMAP], analizarlo, no solo en el plano personal sino también socio-histórico». En la misma entrevista concedida a Cosude, Castro Espín prometió «hablar» sobre las UMAP y «analizar» su repercusión en la vida cubana. Sin embargo, hasta hoy el Cenesex ha mantenido silencio total sobre ese episodio histórico: la institución no ha publicado o editado ninguna reconstrucción histórica de los hechos, ni ha impulsado el debate social sobre el tema, muy por el contrario, ha intentado mitigar su relevancia en todos los espacios y foros.      

 

3-«Nosotros no tenemos, por ejemplo, femicidios». En noviembre de 2015 Mariela Castro Espín declaró al diario Tiempo Argentino que en la Isla no ocurrían femicidios. «Porque Cuba no es un país violento, y eso sí es un efecto de la revolución», añadió. Al contrario, cada vez más los medios de comunicación no estatales reportan casos de femicidios o feminicidios. Apenas en junio de 2019, el Estado reconoció en un informe oficial que la tasa de feminicidios en Cuba en 2016 había sido de 0,99 fallecidas por cada 100 000 habitantes de género femenino, aproximadamente 50 mujeres.

 

4- «Las mujeres [en Cuba] estamos organizadas y eso da mucha fuerza». En la misma entrevista concedida a Tiempo Argentino, Mariela aludió a la labor de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la única organización que aglutina a las mujeres en la Isla, y a la que se accede por ser de género femenino y no por activismo feminista. Hasta ahora, la FMC no ha reconocido los feminicidios que ocurren en la Isla. Tampoco abogó públicamente por el reconocimiento del matrimonio igualitario ni se ha movilizado para que las parejas de mujeres lesbianas puedan acceder a la reproducción asistida. En enero de 2019, la secretaria general de la Federación, Teresa Amarelle Boué, enumeró los temas esenciales a discutir en el X Congreso de la organización, entre ellos: el papel de la FMC en el contexto económico de la Isla y la juventud como garantía de continuidad de la organización. 

 

5-«En Cuba (…) hay gente que dice necesito arreglar el baño y no tengo dinero, entonces le da el servicio sexual al albañil hasta que le termine el baño». En 2011, entre risas, Mariela Castro reconoció que en Cuba, si había prostitución, era de una manera muy diferente a la del Barrio Rojo de Ámsterdam. Enseguida la frase pronunciada por la directora del Cenesex en una entrevista concedida a Radio Netherlands, en Holanda, fue entendida como una burla reduccionista sobre la prostitución en la Isla. Mariela no se detuvo a explicar cuál era el contexto económico que, supuestamente, impulsaría a las cubanas a ofrecer servicios sexuales a cambio de obras de albañilería. 

 

6-«Admiro y respeto el modo en que han encontrado una manera digna de hacer su trabajo». Así se expresó Mariela sobre las prostitutas del Barrio Rojo en Ámsterdam, en la misma visita de noviembre de 2011 a Holanda. Mariela, frente a la encargada del Centro de Información en Prostitución y de trabajadoras sociales del área, elogió la organización y «la existencia saludable y digna de quienes optan por ese camino». Sin embargo, al regresar a la Isla, Castro afirmó en otra entrevista publicada en Youtube: «Me resultó triste ver a estas personas (prostitutas) en situación de explotación». 

 

7-«A nosotros los cubanos no nos gusta imitar fórmulas de otros lugares (…) nosotros no hacemos marcha por el orgullo gay». En una entrevista concedida a la BBC de Londres Mariela negó la posibilidad de que las personas LGBTI+ celebraran el Orgullo Gay en Cuba. En otra entrevista con la agencia EFE, en 2017, dijo también que Cuba no había adoptado una ley a favor del matrimonio homosexual porque no se podía repetir lo que hacían otros países (capitalistas). Además, el matrimonio igualitario no aseguraba el fin de los crímenes de odio hacia las personas LGBTI+, aseguró la diputada cubana. 

 

8-El Partido Comunista de Cuba «controla que las decisiones que se tomen no violen los derechos de la población». Con esas palabras definió Mariela Castro el papel del PCC, en medio de una entrevista concedida al periódico vasco Noticias de Gipuzkoa en diciembre de 2018. Las declaraciones tuvieron lugar después de que el Parlamento cubano y el propio PCC ―fuerza rectora de la sociedad― aceptaran cambiar el artículo 68 del Anteproyecto de Carta Magna, donde se aseguraba el derecho al matrimonio igualitario, por otro ―el 82― que sometía el derecho a contraer matrimonio de las personas LGBTI+ a la voluntad del resto de la población.

 

9-La marcha LGBTI+ independiente del 11 de mayo fue «un show convocado desde Miami y Matanzas», según declaró Mariela Castro en Facebook. De esa forma la directora del Cenesex intentó descalificar a cerca de 200 activistas y personas LGBTI+ que marcharon desde el Parque Central hasta el malecón habanero para reclamar los derechos de su comunidad. Hasta hoy, ni Mariela Castro ni el Cenesex han mostrado pruebas sobre la supuesta vinculación de las ciudades de Miami y Matanzas con la marcha LGBTI+ del 11 de mayo. 

 

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