Nueva Zelanda: Superando las polémicas, Laurel Hubbard será la primera atleta trans en un equipo olímpico


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Laurel Hubbard (Foto: Flickr)

El deporte mundial ha encendido otra llama al hacerse oficial el comunicado del Comité Ejecutivo de Nueva Zelanda para los Juegos Olímpicos sobre la inclusión de Laurel Hubbard como miembro del Equipo Nacional Femenino de Levantamiento de Pesas en la categoría de 87 kg. Hubbard es trans.

La olimpiada de Tokio 2020, que finalmente se celebrará en el verano de 2021 después de ser postergada por la epidemia de covid-19, serán los primeros juegos de este rango en los que una atleta transgénero competirá con su equipo nacional. La neozelandesa, de 43 años, se convertirá, además, en la atleta más longeva en una competición olímpica de halterofilia. Hubbard tiene 43 años.

La decisión alimentó el debate sobre la inclusión y la equidad en el deporte. La elección de Hubbard ha disparado la discusión entre los que lo consideran este hecho como un gran paso para los atletas trans y los que insisten en que la neozelandesa es beneficiaria de una ventaja injusta.

Múltiples han sido las manifestaciones en contra de que Hubbard compita como mujer en el certamen pesístico. En un artículo del diario español La Razón, publicado este 9 de mayo, la organización feminista Alianza contra el Borrado de Mujeres, defendió los derechos de las mujeres basados en el sexo. Incluyeron a Hubbard en su catálogo de ejemplos de atletas transgéneros que actualmente compiten en categorías femeninas «robando éxitos» a mujeres biológicas.

Deportistas, ex deportistas y funcionarios del gremio han mostrado su rechazo y toman la decisión como errónea.

Sin embargo, las directrices del Comité Olímpico Internacional (Coi), publicadas en noviembre de 2015, indican que «los atletas que hayan hecho transición de hombre a mujer pueden competir en la categoría femenina sin necesidad de cirugía para extirpar sus testículos, siempre que su nivel total de testosterona en suero se mantenga por debajo de 10 nanomoles por litro durante al menos 12 meses. Además, la atleta debe haber declarado que su identidad de género es femenina y dicha declaración no puede ser modificada, a efectos deportivos, por un mínimo de cuatro años».

La Directora Ejecutiva del Comité Olímpico de Nueva Zelanda, Kereyn Smith manifestó que Hubbard cumple con los requisitos del COI y la Federación Internacional de Halterofilia. «Como equipo de Nueva Zelanda, tenemos una fuerte cultura de manaaki (hospitalidad) e inclusión y respeto por todos», dijo. Esta declaración ha sido respaldada por el gobierno neozelandés, que desestima todas las manifestaciones que organismos internacionales y deportistas han hecho en contra de la atleta.

Hubbard, antes de su transición, ya había establecido varios récords nacionales de halterofilia. A los 23 abandonó el deporte al no poder aguantar la presión de competir con el género masculino.

En 2013 decidió hacer una cirugía genital. Desde entonces ha ganado varios títulos importantes, entre los que se encuentran el de Campeona de Oceanía en 2017 y la plata en el Mundial de Anaheim, Estados Unidos, ese mismo año.

En el 2018 le prohibieron participar en la competición de la Commonwealth Games, pero terminó recibiendo el permiso de los organizadores. En ese evento se fracturó el brazo y los especialistas le informaron que su carrera deportiva había llegado a su fin. Logró reponerse y en el 2019 obtuvo la medalla de oro en los Pacific Games. En 2020 consiguió dos oros más en la Copa del Mundo de Roma.

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