«No nos ataquen»: La historia de Mila y Sirya, una pareja que vive bajo fuego cruzado en Cuba


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(Fotos: María Lucía Expósito)

La cosa fue musical en sus primeros compases. Ayris (también le gusta que le digan Sirya) conoció a Mila en una fiesta. No pudo parar de mirarla, cuenta. Mila trabajaba como dj de electrojazz. Ayris tuvo que escribirle. Aquello tenía punto y seguido.

Así empezó una relación en la que ambas han decidido vivir juntas en estos últimos meses de pandemia. 

Mientras que Mila descubrió su sexualidad a los 17 años, Ayris, actriz y fotógrafa, tiene por primera vez una pareja lesbiana, después de años en una relación hetero.

 «Nunca antes había estado con una mujer, terminé con una relación hetero anterior de seis años. Con mis padres no tuve problemas. Mis amigos todos también me apoyaron, aunque en general me parece un tema extremadamente normal y si para los otros no lo es será un problema ajeno a mí, porque simplemente es otra relación, que sea una mujer no hace la diferencia. Ahora mi madre reacciona ante los comentarios homofóbicos, los entiende más. Han aceptado a Mila sin ningún problema», dice Ayris.

Mila se percibió como queer desde que estaba en la escuela. Siempre lo ha defendido sin tapujos y ha sido acosada por su apariencia desde que tiene memoria. «Fue complicado, mi mamá no lo aceptó, pero yo sí pasé por cosas, sigo pasando por cosas feas en la calle, soy para ellos como un alien, como un bicho», relata.

«Yo fui rebelde, exigí ser aceptada. Así defendí también mis parejas. Ellas existen y esta es mi vida, debe ser respetada. Uno de mis hermanos también tuvo sus discordancias, pero lo aceptó. El resto de mi familia me respeta mucho, excepto mi abuela que aún no lo sabe, ella es de otra generación», continúa contando Mila.

«Muchas veces me confunden con un hombre por mi físico. ¿Por qué tengo que ser la típica mujer de pelo largo? Yo soy así, luzco así, eso no tiene nada que ver con mi sexualidad. Desde que tengo uso de razón a mí me dicen marimacha. Al principio me molestó mucho pero luego hasta lo apropié. Sin embargo, como imagen, en lo que tiene que ver con el arte, no ha habido complicaciones», dice.

Esto no quiere decir, de todos modos, que siempre le haya ido bien en todos los sitios a los que ha llegado. «Intenté trabajar en bares y de diez casos pude entrar a uno, por el mismo hecho de no ser una mujer convencional. Fui aceptada entonces por mis habilidades como bartender. Como dj he tenido problemas. Los hombres se han adueñado de eso. Si haces un buen trabajo esa noche te dicen: “Dios, mezclas como un hombre”».

A Mila no solo la han molestado por su apariencia alejada de cualquier estética binaria. También ha sido acosada por ser mujer, y encima por ser lesbiana. Vive bajo muchos fuegos.  

«Hace unos días estábamos tomando helado y un señor mayor dice algo y yo respondo y me dice “ven y chúpamelo”. O pasa que estamos esperando un taxi y acosan a mi novia delante de mí. Una vez estaba vestida extremadamente masculina, parece que me confundieron con un hombre y esa noche no se metieron con mi pareja», recuerda.

«Hay muchísimo complejo con el tema. Está el tabú este en hombres heterosexuales de que los dejan por una mujer, tampoco es que sean todos los hombres. Me han dicho que soy lesbiana porque no he probado un buen pene. Vamos juntas por la calle y se meten asquerosamente con nosotras. O nos proponen tríos. A mí, por ser así, o les doy asco o les gusto demasiado. También pasa que me marginan. Es horrible», añade.

Para Ayris, el acoso se ha centrado en su feminidad. «Yo sí he sufrido mucho el acoso por ser mujer. La cultura es muy escasa en esos temas y a veces la mayoría no lo entiende. Tengo un trauma con ser violada u observada. Me estuvieron acosando por el móvil por un tiempo. Lo denuncié en Etecsa (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba), llevé mis pruebas y la respuesta fue que yo no tenía suficientes elementos para esa acusación», dice.

Mila y Ayris coinciden en que se necesita más fuerza para denunciar la marginación hacia la comunidad lesbiana y trans.

«Desde que se pronunció el tema del matrimonio igualitario, hubo tanta polémica que se ha reconocido desde el discurso oficial. La demora con el Código (de las Familias) ha sido también evidente. Queremos tener el derecho a casarnos, aunque no sea mañana. Tener la posibilidad de hacerlo legalmente, porque nos amamos», enfatiza Ayris.

Mila tuvo la última palabra: «Si no te gusta como soy no te detengas en mí. Soy un ser humano. Somos seres humanos. No nos violenten. No nos ataquen».

María Lucía Expósito

María Lucía Expósito

Fotorreportera

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