«Nadie decide sobre mi cuerpo, decido yo»: Una historia de gordofobia superada


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Sergio Ochoa (Foto: Nelson Julio Álvarez Mairata)

«Dentro de la comunidad LGBTI+ tengo más problemas que con la gente de fuera, porque no les interesa. Tengo la mala suerte que no se me ha dado el amor. Una de las razones es mi peso».

Sergio Ochoa tiene 24 años. Es chelista de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana y también canta. Tiene su propia banda, que se llama Bumerang. Hace unos días, publicó unas fotos desnudo en Facebook. No lo hizo para promocionarse. Solo quería mostrarse a la gente y darles una lección de estética.

«Esperaba tanto comentarios buenos como feos. Esperaba comentarios de gente que dijera para estar más saludable tienes que bajar de peso», comenta, sentado en un balcón de su edificio, repasando las fotos en el teléfono.

«Mi hermana, que es fotógrafa, hace rato quería hacer un desnudo. Pero no el típico desnudo de la muchacha perfecta, el muchacho perfecto. Me dijo que quería hacerme un desnudo a mí. Le dije que sí, porque me gustaría demostrar que estoy orgulloso de mi cuerpo y que no me interesan los estándares de belleza», dice Sergio.

«A los ocho años empecé a subir de peso. Antes de eso estuve en boxeo, pelota, era un niño bastante activo deportivamente. Pero cuando me dediqué a la escuela de arte no tenía tiempo para eso. Tenía estrés y ansiedad por las asignaturas y lo calmaba comiendo. Y cuando tenía 12 o 13 años ya estaba bastante obeso. También es mi metabolismo. Mi mamá y mi papá son gorditos», cuenta.

A Sergio lo molestaban en la secundaria. No solo por estar más gordo que los demás, también por ser gay. Hizo todo para distanciarse y reconstruir el amor propio. Le llevó tiempo, pero lo logró.

«Lo hice con ayuda mía, propia. Decirme “esas son boberías que te dice la gente, eres una persona igual”. Y ayuda también de los demás, de mis amigos y mi familia. Y hoy tengo millones de inseguridades, pero me veo y no me doy pena. Ya no intento ocultar que soy así. Que peso cien quilos, ya no lo oculto. Peso cien quilos a mucha honra. Nadie decide sobre mi cuerpo, decido yo», dice.

Sergio asegura que entre las personas LGBTI+ hay más discriminación para quienes tienen una apariencia que no se ajusta a la norma predominante.

«Dentro de la comunidad tengo más problemas que con la gente de fuera, porque no les interesa. Tengo la mala suerte que no se me ha dado el amor. Una de las razones es mi peso. Los hombres en la comunidad son muy artificiales. Me han dicho comentarios que me ha llevado a momentos que viví en mi adolescencia. Me han dolido y ha habido días que me ha dolido mucho», comenta.

(Video: Nelson Julio Álvarez Mairata)

Sergio reflexiona sobre los estereotipos que cargamos en la espalda, como un peso inútil. La mayoría ha aprendido que debe desear «lo que hoy en día se le llama bonito, saludable y sexy» y solo se expresa en esta fórmula: «un hombre sexy es delgado, mide 1.90, tiene cuadritos».

«Eso se lo culpo a los estereotipos. A las series, las películas, las revistas, a las campañas. Que es verdad poco a poco han ido incluyendo un gordito por aquí, un gordito por allá, una persona enana. Pero son uno o dos, y la gente sigue guiándose por los estereotipos. Lo que es “bonito”, dentro del estigma de lo que “es bonito”», dice.

Las personas que no se ajustan a la norma, han intentado reconocerse, agruparse. Sergio se unió a un grupo de Telegram para «osos», hombres LGBTI+ que tienen sobrepeso y se han organizado para tener una sociedad confortable.

«Teníamos un grupo en Messenger y después lo pasamos a Telegram que entraba todo el que se sintiera un oso, o que fuera simpatizante con el grupo. Y teníamos encuentros mensuales de amigos», cuenta. La epidemia de covid-19 acabó con esas citas.

Fuera del grupo, Sergio ha vivido encuentros que han puesto a prueba su autoestima.

«Iba a tener una cita con un muchacho y cuando llegó me miró desde arriba hasta abajo, me dijo “no” y se fue. La otra historia, el muchacho me citó en Obispo. Me escribió y me dijo “no me gustas, vete”. Tan siquiera se acercó», dice.

Los desnudos de Sergio también son una respuesta para estas reacciones.

«Tenía miedo, mucho miedo al subir las fotos, a lo que me fueran a decir. Cosas buenas, malas cosas obscenas. Pero el sentimiento que sentí cuando subí la primera foto fue increíble. Sentí que me quitaba un peso enorme de encima. De prejuicios que tenía yo mismo», cuenta.

«Antes de la pandemia, no me bañaba en la playa sin pulóver, no me cambiaba delante de nadie, no me hacía fotos que se me viera el cuerpo. Y un día, un amigo fotógrafo me dijo que quería hacerme un desnudo. Yo tenía los nervios hasta mil. Hice las fotos y me liberé».

 

Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista.

Comments (4)

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    Aymee

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    Ser siempre tu mismo y lo que te hace feliz, es lo correcto. Tus buenos sentimientos son los que valen. A pesar de los obstáculos lograste siempre superarlos en tu vida, eso es digno de admirar. Eres un gran profesional, te distingue tu disciplina y tus ganas de trabajar, sigue en la batalla que muchas bendiciones a tu vida han de llegar.

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    Rodolfo de la luz

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    Felicidades hermano. Eres hermoso así como eres ❤️❤️❤️

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    Jorge Jorge

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    Sergio, te felicito como has recobrado tu autoestima y condición de persona a pesar de las críticas o rechazos. Ahora que lo has conseguido, cuida tu cuerpo lo más que puedas mientras eres joven y evita que se te deteriore hasta limitar tu calidad de vida en el futuro. Saludos.

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