Muere Yahia, el imam que habló de los derechos de las musulmanas cubanas


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Yahia el imán de Cuba
Yahia. Foto tomada del sitio web de Radio Habana.

Es 31 de marzo de 2020 y cerca del mediodía llega la noticia: el imam ha muerto. Desde ese momento, una frase inunda las redes sociales de los musulmanes cubanos: «De Allah somos y hacia Él es el retorno».

No se puede contar la historia del Islam en esta isla sin mencionar a Pedro Lazo Torres, ese hombre negro de Marianao que un día decidió ser musulmán. Tomó el nombre islámico Yahia y con el tiempo fue llamado «Imam» por convertirse en fundador y primer presidente de la Liga Islámica de Cuba, única institución legal representativa de esta comunidad en el país. 

Yahia murió después de más de 30 años en el Islam. Empezó cuando eran unos cinco o seis musulmanes y falleció cuando ya sobrepasan los 1000. El día antes de su muerte varias mujeres habían acordado, por WhatsApp, rezar por él a las 3 de la madrugada. Los musulmanes creen que en ese tiempo Dios baja al primer cielo a escuchar a los creyentes.

Es natural que las mujeres de la comunidad lo lloren. Yahia ayudó a muchas de ellas cuando eran discriminadas a causa del velo; cuando no encontraban trabajo, cuando un profesor se burlaba del hiyab en plena clase, o cuando a una estudiante le impedían la entrada a un centro escolar debido a su atuendo. Yahia levantaba el teléfono y hablaba de la Constitución, de los derechos y de las mujeres como personas capaces, «la que quiera usar el velo que lo use», y cosas por el estilo, le escuché decir.

Lo vi por primera vez hace unos ocho años, cuando todavía en Cuba no había mezquita y se rezaba en su casa todos los viernes. En el balcón y en la sala, para ser exactos. En aquel tiempo ya cocinaba los viernes para quienes fueran al rezo, y después de tener una mezquita en el Centro Histórico de la Habana, esa costumbre no la perdió. A eso se debe que cultivara fama de buen cocinero.

Pedro Lazo Torres decidió ser musulmán y tomó el nombre islámico Yahia.

Decía que si una mujer no quiere seguir con su esposo no se le podía obligar. Esto parece simple, pero es uno de los problemas cotidianos de los musulmanes. 

Muy pocos conocen de su apoyo a proyectos en prisión. Desde ejemplares del Corán hasta cajas de puré de tomate para una cárcel donde un miembro joven de la comunidad estuvo casi un año. A ello se debe que Yahia tenga una familia religiosa que supera con creces el número de familiares de sangre. Entre ellos hay muchísimos estudiantes africanos que abrazaban a Yahia como si fuera un padre. Lo cuidaban, se reían con él y hoy, desde las redes, también mandan condolencias.

—¿Cómo me ves? —preguntaba siempre con sus ojos saltones y expresivos.

—Yo te veo bien —le contestábamos muchos. 

—Si me ves bien, es que estoy bien.

A Yahia le gustaba reír, hacer chistes. Era fanático de la guayabera, así como de la larga camisa árabe tan usada entre musulmanes. Todos los viernes se le veía caminando entre los cerca de cien creyentes que rezan en la mezquita. Un abrazo aquí, otro y otro… 

De esas cosas que deberá contar quien aspire a escribir una historia del Islam en Cuba, es la inclinación propiciada por él a los espacios interreligiosos. Yahia abogaba por un terreno común de entendimiento todos los creyentes, donde compartieran e hicieran unos por otros en esta isla, a través de la Plataforma Interreligiosa Cubana.

El final de su vida es el final de una etapa de esa historia del Islam en Cuba, una etapa que se cerró cuando Imam Yahia abandonó la vida de este mundo.

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Comments (4)

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    Abdo Halabi

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    Rahmatul Allah alaih

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    Nibras

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    —¿Cómo me ves? —preguntaba siempre con sus ojos saltones y expresivos.

    —Yo te veo bien —le contestábamos muchos.

    —Si me ves bien, es que estoy bien.
    Lo copié textualmente de lo que editaste, porque es así cómo me preguntaba a mí todos los viernes cuando termina el rezo, un buen abrazo, y unos buenos chistes nunca le faltan.
    Yo lo consideré como un padre, y que Dios le abra las puertas de su paraíso y le inunda con su misericordia

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    Irene hierrezuelo

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    Yo lo conocí en persona era un vecino de unas primas hermanas que tengo en Marianao recuerdo que había una época del año que se podía ir a su caza y Sámano carne regalada todo cubano sabe lo que significa tener carne y de contra no costarte nada muy afable el señor saludaba a todo el mundo lo recuerdo con unos trajes largos así como lo usan los árabes de arabescos y también en guayabera muy conversador y afable dios lo tenga en la gloria

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    azalia

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    Un gran hombre, de esos que marcan pauta a quien lo conocio , mi encuentro con el fue en unas palabras que dio si la memoria me acompaña en una shahada en la mezquita y fue uno de esos momentos en que tu dices wuao, y me impacto tanto su manera de decir elocuente y con una calidez que se sentia, realmente no solo fue un gran hombre publico que abogo e hizo mucho por nosotros los musulmanes, era uno mas que siempre estaba ahi para todos, con una sonriza, una palabra y una enseñanza, que Allah lo bendiga y tenga en cuenta todas sus acciones

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