Mirabal y El Tosco, dos polémicas confluyen en la misma orilla


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José Luis Cortés (primero de izquierda a derecha) y Michel Mirabal (tercero de izquierda a derecha). (Foto: Tomada de Vistar Magazine)

Aunque Michel Mirabal, autor de un audiovisual tildado de sexista, denuncia la violencia de género en su videoarte Las dos orillas de una verdad, el artista no esconde su toma de partido contra lo que llama «el ala radical» del feminismo. 

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Michel Mirabal amaga con golpear, como si fueran instrumentos de percusión, las nalgas de tres mujeres que están de espalda, inclinadas, y que «se ofrecen» al artista como tumbadoras humanas. A diferencia de un adelanto de su videoarte –que Mirabal retiró de sus redes sociales por la presión de usuarios y grupos de Facebook–, en la versión definitiva de Las dos orillas de una verdad el artista duda, se detiene y se niega a seguir adelante. Incluso, al final del video propone un mensaje contra la violencia de género.

En la misma obra aparece el músico cubano José Luis Cortés, El Tosco, actualmente involucrado en una denuncia ante fiscalía por «amenazas» contra la cantante Dianelys Alfonso, La Diosa, exintegrante de NG La Banda. En diversas plataformas digitales la intérprete cubana ha asegurado que El Tosco la golpeaba y la obligaba a mantener «relaciones sexuales con él».

La denuncia de La Diosa, por su parte, desencadenó un movimiento de apoyo a las mujeres que sufren acoso y maltratos mediante las etiquetas #DiosaYoSíTeCreo y #NoEstásSola. Además, la página de Facebook YoSíTeCreo en Cuba –una «plataforma de apoyo a las víctimas de violencia de género» en la Isla– publicó una carta abierta en apoyo a la cantante y compositora que hasta el miércoles 10 de julio superaba las 500 firmas.

¿Por qué Michel Mirabal invitó a José Luis Cortés a difundir un mensaje contra la violencia de género?

«A Jose yo lo conozco desde que nací y somos muy cercanos –responde Mirabal a Tremenda Nota–. Sé el ser humano que es, como también sé lo que es y no es capaz de hacer».

La periodista Marta María Ramírez observa los hechos como parte, quizás, de una campaña personal de Mirabal en respaldo a El Tosco. «La violencia de género va mucho más allá de la mera violencia y es el resultado de la complicidad de muchas personas que ven lo que sucede y son incapaces de pronunciarse», comenta Marta.

Michel Mirabal, por su parte, confiesa a Tremenda Nota que le disgusta mucho que solo por el hecho de que una mujer denuncie abusos «salgan automáticamente estos grupos de extremo a apoyar, y condenen así al hombre al descrédito». 

Sin embargo, de acuerdo con una publicación en Facebook de la psicóloga y activista afrofeminista cubana Sandra AbʼdAllah-Alvarez Ramírez desde las plataformas digitales contra la violencia de género «no se condena a ninguna persona, para eso está el sistema jurídico».

«Desde el #YoSíTeCreo se está apoyando a la mujer que hace la denuncia porque históricamente no se nos ha creído, mucho más cuando el supuesto agresor es una persona reconocida, tiene plata, etc. Solo el apoyo claro y contundente puede propiciar que una mujer encuentre fuerzas para sobrepasar el escarnio, el escrutinio, la revictimización, la violencia y logre hablar de lo que ha vivido o vive», explica Sandra.

Con «grupos de extremo» Michel se refiere a feministas que popularizaron las etiquetas #DiosaYoSíTeCreo y ofrecieron apoyo emocional a la cantante Dianelys Alfonso y a otras víctimas de la violencia de género.

Acaso también se refiere a las instituciones y activistas –como la campaña Evoluciona, una iniciativa que promueve «la no violencia hacia las mujeres»– que impulsaron de inmediato acciones en redes para que se retirara el primer video publicado por Mirabal.

«El fin no justifica los medios», escribió AbʼdAllah-Alvarez en una «carta íntima» dirigida al artista. «Entiendo tus ganas de provocar y en ese sentido el video cumplió su objetivo. Se formó un gran debate. ¿Pero y después qué?».

«No sé si la dignidad a las mujeres, y en especial a las víctimas [de violencia de género], puedas devolvérsela cuando esté lista tu obra», agregó la activista conocida como Negra Cubana.

A este debate también se sumó la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, quien escribió en su muro de Facebook: «Las organizaciones e instituciones formadoras en el campo de las artes también necesitan organizar mejor sus acciones educativas». 

La diputada había compartido un texto publicado en la web Entre Diversidades que denunció por machista el videoarte de Mirabal.

Después de recibir comentarios sobre el machismo y la violencia de género en su performance el artista calificó a los críticos como «talibanes extremistas escondidos detrás de la fachada de defensores de estos fenómenos».

«Mi performance fue para que se expresaran todos», dijo a Tremenda Nota. «Entre ellos quienes hacen un buen trabajo en ese sentido y los que no. A estos últimos es a quienes catalogo de extremistas, y detrás de un extremista siempre hay un oportunista».

Según Mirabal, una parte de las personas que han criticado su obra esperan cualquier desliz para mostrar su agenda de ataques y violencia. «Veo activistas cuyo trabajo es otra manera de ejercer la violencia, por suerte no son mayoría», apunta. 

Luego de publicar el adelanto de su videoarte, una de las críticas más reiteradas comparaba la obra del artista plástico con algunos videos clip de reguetón. Una comparación que Mirabal calificó como profundamente superficial. 

«Mi vida personal, familiar, artística demuestra el respeto que siento no solo por las mujeres, sino por todo lo humano en sentido general, con las diferencias políticas, sociales, económicas, de credo, raza y orientación sexual que puedan existir», dijo a Tremenda Nota.

El artista asegura que mantiene relaciones estrechas con personas diversas sin discriminar. Si un interés tenía con su obra –dice– era provocar una polémica respecto a la violencia y otros tipos de abuso en general. 

«A las personas les encanta opinar a primera vista y ni siquiera se toman el tiempo de saber de qué o de quién se habla», expone Mirabal. Algo semejante –a su entender– ocurre con las denuncias de abuso hacia el director de NG La Banda. «Es la ley quien debería determinar la culpabilidad. Responsabilizar sin certezas es un acto inquisitivo. Respecto a Jose, solo puedo decir #YoCreoEnTiJoseLuis».

Antes de que Michel Mirabal colgara en sus redes sociales el polémico adelanto de su videoarte, un anuncio en su página ya había suscitado críticas por su tono sexista. El artista escribió: «necesito tres mujeres con nalgas y no solo con ellas, deben estar bonitas, y es serio, será para un videoarte».

Mirabal ha participado en casi 60 muestras personales y colectivas en diferentes países. Su obra lo ha llevado a Estados Unidos, Francia, España, Argentina. Dice que ahí conoció el feminismo y que las experiencias no fueron gratas. Confiesa hoy que no desea que «el ala radical» de ese movimiento llegue a Cuba.

«Quiero ver a defensoras de la igualdad y la humanidad en general, no a humanos juntando palos para hacer hogueras y quemar a otros humanos», termina.

Sin embargo, la periodista feminista Marta María Ramírez, una de las participantes en el debate suscitado por el videoarte de Mirabal, respondió a Tremenda Nota que un movimiento se radicaliza cuando la gente teme por su vida, descendencia, cultura y creencias. «No se trata de radicalización como sinónimo de violencia, sino como sinónimo de “No me callo nunca más”».

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Claudia Padrón Cueto

Claudia Padrón Cueto

Nació en Pinar del Río en los años 90 pero ha eligido para vivir La Habana y su caos. Es incapaz de llegar a algún lugar sin perderse antes. Rompe con un par de estereotipos de lo que se espera de una persona cubana: nunca ha bebido café y no le gusta la salsa. Es periodista porque no ha sabido, ni querido, ser indiferente a las demás personas. Y porque cree que aún queda demasiado por mostrar. Tiene la romántica idea de quedarse para contar su país.

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