Luis Manuel Otero Alcántara, el héroe de los «mala cabeza»


1,614 Vistas
Luis Manuel Otero Alcántara, ilustración

Luis Manuel Otero Alcántara habla como un guapo. En Cuba un guapo no necesariamente es apuesto. Es un buscapleitos, un alborotador. La guapería cubana, desde siempre, tiene la lengua dura y un puñal al cinto. 

 Luis Manuel habla como desafiando. En alta voz, con el vocabulario de cualquiera, interpela al gobierno. El gobierno es otro guapo. Pero lo que es admisible en una persona parece ridículo en un gobierno. 

Luis Manuel, que es artivista, sale a las calles de La Habana vestido con cualquier cosa que, leída en relación con el ambiente político, provoca. Si se cayó un balcón que debió ser demolido y dejó víctimas, sale con un casco. Si aprueban una ley que le parece anticuada o inconveniente, la desobedece, como hizo últimamente con la Ley de Símbolos Nacionales. 

El gobierno, que no entiende de arte y decidió, de todos modos, facultarse para determinar qué es arte y quién es artista, arresta a Luis Manuel un par de veces al mes. Con cada arresto él gana prestigio creativo mientras las autoridades cubanas profesionalizan la censura. 

Si no fuera porque el artista acaba en la cárcel de veras, este performance de Luis Manuel sería ingenuo. En Drapeau, la pieza suya que más ha molestado a las autoridades, se sirve de la bandera cubana en situaciones cotidianas. La usa de toalla, de bufanda, de alfombra. Se la pone a la cintura, al cuello, a la cabeza. De taparrabos.

El escándalo de las instituciones y los funcionarios por verlo así, tan abanderado, es inmaduro. Los símbolos, de la índole que sean, se merecen y deben soportar el manoseo. Cualquier gestión de lo simbólico tiene que ser permitida. Las banderas no son más sagradas que las personas. Que se abanderen o se desbanden no cambia nada sobre las personas.

El 1 de marzo de 2020, de salida para una protesta LGBTI+, la policía detuvo a Luis Manuel. Estaban pendientes de sus pasos de ese día y como tienen una posta fija en el barrio de San Isidro, por los alrededores de la casa en ruinas donde vive, cargaron con él. 

Las autoridades no anticiparon que artistas, activistas y ciudadanos que ni siquiera comparten posiciones políticas, pedirían unánimes la libertad de Luis Manuel por la misma razón que él acompañó a los defensores de los animales o se alistó para unirse a la besada gay. Está apareciendo, por fin, la coherencia a pesar del celo por las propias agendas. 

A Luis Manuel lo metieron en una prisión y lo raparon. Arrestado como estaba, cuando ningún tribunal había fallado su culpabilidad, raparlo fue lo mismo que marcarlo en el cuerpo con una señal criminosa. Ya era culpable al estilo de las condenas medievales: hierro candente, mutilación, picota. Todo por «mala cabeza». 

En el discurso oficial esta sociedad civil es una reunión de «malacabezas». La cabeza de Luis Manuel es para el gobierno un objeto antropológico que debe ser medido y, por último, mejorado. El desacuerdo como actitud transversal reside ahí, bajo esos rizos. Hay que tumbárselos. De ese castigo acaba de nacer, como parido por los propios censores, otro héroe civil. 

El gobierno cubano tiene la costumbre de corregir ejemplarizando. Numerosos procesos penales, algunos que fueron fallados con pena de muerte, han tenido ese carácter. Contra Luis Manuel no procedió. El juicio acabó postergado y lo pusieron en libertad a los pocos días sin confirmarle que el proceso continuará. Este desenlace, visto desde la orilla de enfrente, también es ejemplar: resistirse, reclamar, incluso en la tradición cubana, es viable. 

Cuando soltaron a Luis Manuel a medianoche, como a escondidas, y le advirtieron que calmara a sus amigos, el gobierno asumió su flojera delante de un activismo guapo que no sabía cuán fuerte podía golpear, pero acabó noqueando. 

Tags:

Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista y activista LGBTI. Tuvo un blog mientras se lo permitieron y se llamaba El Nictálope, porque siempre ha presumido de ver bien, como algún animal de la noche. Echa de menos la radio y el insomnio que le favorecía antes para escribir. Ahora escribe cuando puede, donde puede colaborando con varios medios cubanos y extranjeros.

Comments (1)

  • Ruhama: mujer negra, youtuber disidente - Tremenda Nota

    |

    […] red más popular entre los cubanos, para denunciar lo que cree injusto, como el encarcelamiento de Luis Manuel Otero Alcántara o el silencio del gobierno alrededor de la muerte de  tres niñas, causada por el […]

    Reply

Haz un comentario