Las verdades de Omara Ruiz Urquiola


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Ilustración: Rafael Alejandro García (Tomada de Facebook)

Días después de su despido, la exprofesora del ISDi responde a las acusaciones de la institución.

Omara Ruiz Urquiola ha bajado de peso. Desde que hace dos semanas anunció que había sido despedida de su puesto de trabajo en el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDi), no solo sufre por la pérdida de su fuente de ingresos, sino por la injusticia que percibe en la falta de motivos y, además, la campaña de desprestigio de la institución contra ella. «Yo soy una mujer libre y todo lo que he hecho es hacer valer mi condición de ciudadana», dice a 14ymedio en el portal de su casa mientras cae uno de esos torrenciales aguaceros de las tardes de verano.

Tras hacer público su despido, el ISDi divulgó un post en su página de Facebook titulado Las mentiras de Omara en el que afirma que en ningún momento «se despidió, expulsó, cesó, dejó excedente, dejó disponible, ni ningún sinónimo de ruptura de vínculo laboral definitivo a ningún profesor». Además, sostienen que la profesora «solo estuvo los primeros 15 minutos de una reunión de una hora diez minutos».

«Aquí está la grabación de la reunión, escúchala y luego hablamos, yo me alejo porque no quiero oírla de nuevo», dice Ruiz Urquiola.

El audio, de unos quince minutos, registra las palabras de Sergio Peña, rector del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDi), a 15 profesores que bastan para concluir que, cuando Ruiz Urquiola se marcha de la reunión, el funcionario ya había dado todos los detalles: «Esa era la información, soy todo oídos», indica Peña.

Reunión de Omara Ruiz Urquiola con las autoridades del ISDi. (Foto: Cortesía O. R. U.)

En el audio el rector explica que para el próximo curso no puede «defender» la actual plantilla del ISDi y que la institución los contratará en función de las necesidades que tenga. «A todos ustedes, les daremos una carta de recomendación para que, si quieren, puedan buscarse un nuevo centro», dice. Además, añade que la nueva estructura se realizó al final del semestre y se materializará en el mes de octubre. Peña aclara también que no quisieron dar esas malas noticias a través de un mensaje o una llamada, y que por eso habían citado a la reunión a pesar de que los profesores estaban disfrutando de sus vacaciones.

Durante la reunión, el rector argumentó que Omara Ruiz Urquiola estaba entre los afectados porque el curso pasado tuvo solamente 32 horas clases en un semestre y no había participado en eventos relacionados al diseño, como el congreso Forma, que el ISDi organiza cada dos años.

Ruiz Urquiola refutó esta afirmación y aclaró que sí había estado involucrada en el congreso, como indica la ponencia publicada en el catálogo, pero que no pudo ir físicamente porque estaba enferma de zika.

«En la reunión, mientras yo le iba desmontando uno por uno los puntos a Sergio Peña, la jefa de departamento que le escribió el informe sobre mí no solo no hablaba nada, sino que bajaba la cabeza. Ni siquiera confirmó lo del zika, que ella estaba muy al tanto porque la llamé y me justifiqué, y hasta me contó lo mal que lo había pasado ella cuando padeció esa enfermedad en uno de sus viajes a Guyana», cuenta.

Milvia Pérez, decana del ISDi y una de las personas que han dificultado el trabajo de la profesora, también estaba presente en la reunión. «Milvia fue a ver a mi jefa de departamento y le exigió que me pusiera un profesor en el aula para que vigilara lo que decía. Mi jefa le dijo no, que lo pusiera ella si quería, porque eso era una violación del reglamento académico».

«Ellos no pueden rebajar de mi condición de plaza fija cuando mis evaluaciones han sido todas positivas, ni un solo señalamiento se me ha hecho. Me han visitado en muchas clases y todas las evaluaciones son satisfactorias. Es demasiado forzado, y por eso creo que ha habido la reacción de solidaridad que se ha visto, porque lo dicen mis alumnos. Es inconcebible que yo esté en esa situación, es un gran, gran disparate, una grosería para deshacerse de mí con cualquier pretexto. El problema que tienen es que no les he dado el pretexto, no lo tienen y tienen que inventarlo», denuncia.

Para Ruiz Urquiola, su despido es una maniobra de la Seguridad del Estado y tiene un trasfondo político, como lo demuestra, considera, su exclusión de un nuevo encuentro profesional.

Para Ruiz Urquiola, su despido es una maniobra de la Seguridad del Estado y tiene un trasfondo político, como lo demuestra, considera, su exclusión de un nuevo encuentro profesional.

«Hace cuatro días me comunicaron que estoy vetada para participar en el Centenario de la Bauhaus, que organiza el Palacio del Segundo Cabo: Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, al que iba como panelista. Este evento es auspiciado por la Embajada de Alemania en Cuba y la Oficina del Historiador de La Habana, y esta última es quien veta mi participación», señala.

Ahora, la idea de Ruiz Urquiola es exigir sus derechos en el ISDi, aunque ya le han advertido del desgaste vano que puede suponer, con ejemplos previos como los de la actriz Lynn Cruz y el bioquímico Oscar Casanella. Su única opción, por ahora, es presentar al órgano de Justicia Laboral de Base una reclamación de un Mejor Derecho, pero avisa: «Mi salud va primero, también el daño psíquico ya es notable, en mí se refleja físicamente por la pérdida de peso, mi cuerpo se lo está sintiendo».

El objetivo de Ruiz Urquiola es recuperar su plaza y fueros profesionales. Además, exige resarcimiento moral por el daño a su imagen. «En las redes sociales se han manifestado y ratificado de una manera descabellada y fraudulenta, incluso profesores que estuvieron en la reunión y son directivos de la institución. Yo sabía que me estaban cazando», lamenta.

Por eso también exige que los directivos implicados sean analizados y separados de los puestos.

«Han mentido, han cometido abuso de poder, no tienen cómo desmontar mi fallo y han usado su poder para avasallarme. El día en que ocurra todo eso que exijo, entonces yo voy a regresar al ISDi pero de otra manera no, porque sencillamente el daño social y psicológico es grande e irreparable. Yo no he hecho nada para estar en esta situación», defiende.

Urquiola se graduó en Historia del Arte en 1996 y dio clases en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde fue jefa del departamento de Diseño Escénico de la carrera de Arte Teatral. En 2009 llegó al ISDi como profesora contratada y en 2011 entró a formar parte de la plantilla fija del instituto, donde alcanzó su evaluación como profesora auxiliar de la enseñanza de nivel superior.

Ese mismo año recibió la recomendación de sus alumnos y obtuvo el premio Tiza de Oro por «la calidad de su docencia, su preparación profesional y papel en la formación y superación de las jóvenes generaciones».

Los que son o han sido sus alumnos, además de algunos docentes de la institución, han salido en defensa de Ruiz Urquiola en las redes sociales y han creado una petición para que la profesora regrese al instituto que reúne ya más de 600 firmas y decenas de mensajes de apoyo.

Omara Ruiz Urquiola con sus alumnos en la casa de las tejas verdes. (Foto: Cortesía O. R. U.)

Para Glenda Álvarez, egresada del ISDi, Omara Ruiz Urquiola es «una joya», y sus clases de Semiótica fueron un «alivio» dentro de «los tormentos del ciclo básico» de asignaturas.

«Omara fue mi profesora de Cultura Cubana y la verdad que no logro imaginar mejor profesor para el puesto ni una asignatura más adecuada para ella. Omara nos enseñó a amar a Cuba. La pasión con la que daba sus clases y la facilidad con la que venían a su mente horas y horas de información preciosa sobre nuestro país se conjugaban para lograr tener una clase de 60 estudiantes de diseño, cansados, con los ojos y oídos bien abiertos», dice Javier González, otro de sus alumnos.

Yenisel Cotilla, docente del ISDi, expresó: «ser profesor va más allá del conocimiento, se trata de marcar a los alumnos, de cambiar sus vidas. Los alumnos del ISDi merecen una profesora como ella, eso es más importante que cualquier otra cosa».

«Desde el primer día quedé cautivada con Omara, la primera clase me dejó tan llena de emociones que no pude evitar decirle (…) Nunca nos influenció de ninguna manera con sus ideas políticas, muy por el contrario, nos mostró cosas que no conocíamos de nuestra historia, cosas que hacían crecer nuestro sentido de patriotismo, con ella descubrí una historia que me incitaba a no faltar a una clase (…)», dijo otra estudiante, Flavia Cabrera.

Estos mensajes son ahora el alivio de Ruiz Urquiola. «Todo lo que han hecho los muchachos» la impulsa a seguir adelante.

 

Del editor: Esta nota fue publicada originalmente en el diario digital cubano 14ymedio el viernes 9 de agosto de 2019.

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