Las «terapias de conversión» provocan la desaparición de personas LGBTIQ+ en México


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Activistas se manifiestan en México (Foto: Internet)

Las desapariciones de personas LGBTIQ+ en México están relacionadas en muchos casos con las denominadas «terapias de conversión», señaló el Comité contra la Desaparición Forzada (CDF) de la Organización de Naciones Unidas (Onu) en un informe publicado esta semana.

La organización mexicana que presentó las evidencias al CDF fue el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra Personas LGBT.

«Son los amigos y las parejas de las personas LGBT quienes han reportado la ausencia, que más bien es de manera temporal, pero muchas veces no dan con su paradero y además en ocasiones no necesariamente regresan con ellos o a su origen», declaró Mauricio Ayala, el coordinador del Observatorio.

Según el activista, las terapias son promovidas por «grupos religiosos y antiderechos» que presentan esa opción como un tratamiento beneficioso para la salud y acaban convenciendo con ese argumento a las familias.

Ayala señaló que, aunque la mayor parte de las personas afectadas son muy jóvenes, se advierte un incremento entre los mayores de 30 años.

En abril de 2021 se difundió el caso de una mujer lesbiana que recibió electrochoques como parte de una «terapia de conversión» acordada por su madre con un falso médico.

México es uno de los países de Latinoamérica más violentos con las personas LGBTIQ+. La organización que coordina Ayala registró 5 desapariciones y 68 homicidios desde mayo de 2020 hasta abril de 2021.

Solo 7 estados mexicanos, de un total de 32, prohíben por ley las «terapias de conversión».

Víctor Madrigal-Borloz, el experto independiente de la Onu para la protección contra la violencia y la discriminación por orientación sexual o identidad de género, solicitó en 2020 «una prohibición global de las prácticas de “terapia de conversión”».

Madrigal-Borloz, un abogado costarricense que trabaja como relator de Naciones Unidas desde 2018, afirmó en su informe que «todas las prácticas que intentan la conversión son inherentemente humillantes, degradantes y discriminatorias».

El experto consideró además que «la decisión de someter a un niño a prácticas de conversión nunca puede ser verdaderamente conforme con el interés superior del niño».

En esa dirección, Madrigal-Borloz dijo: «Los padres deben tomar decisiones para sus hijos bajo la premisa del consentimiento informado, lo que implica conocer la verdadera naturaleza de la práctica, su incapacidad para lograr realmente la “conversión” y la creciente evidencia que apunta a su daño físico y psicológico a largo plazo».

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