Las «reubicadas» de la crisis farmacéutica cubana


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Mujer trabajando en una farmaceutica de Cuba

Decenas de mujeres enfrentan las consecuencias de la sostenida caída en la producción de medicamentos y han perdido sus empleos en La Habana.

Les dijeron que serían «guerrilleros» y tendrían que hacer de todo si se quedaban en la empresa: enfrentar, con menos personal, todas las tareas pendientes en el laboratorio. A quienes quedaron sin empleo les dijeron que la situación es temporal. Luego la directora leyó una lista con los nombres asignados a ambos grupos. 

«La industria farmacéutica está en crisis desde hace tiempo. Esto no es un secreto… nadie nos quiere vender materia prima porque somos “mala paga”.» 

De los aproximadamente 260 empleados de LIORAD —Unidad Empresarial de Base (UEB) perteneciente al grupo farmacéutico Aica+—, solo 115 mantuvieron su puesto de trabajo. El resto fue reubicado. 

Técnicos, licenciados e ingenieros fueron reasignados a la Empresas de sueros y productos hemoderivados Adalberto Pesant, y a Vidrios Lisa. Los nuevos cargos varían desde operadores de máquina hasta custodios.

Ya desde el viernes anterior los jefes inmediatos de LIORAD habían informado de la nueva medida y sus razones. Elisa Gelabert, una de las técnicas del Departamento de Calidad, con 13 años de experiencia en el puesto, cuenta que la Jefa de Control Químico, Elena Miró Linares, les explicó que la empresa no podía pagar el salario de los trabajadores. «No hemos obtenido el pago por las exportaciones a Venezuela, principalmente de nuestro producto líder el Omeprazol» —refiere Elisa sobre la conversación con su jefa. 

Ese mismo viernes, después del almuerzo, en otra de las UEB de Aica+, Julio Trigo, se convocó a una reunión en el comedor del centro. Según Marielis López, también Técnico en Control de Calidad con 13 años en la empresa, «además de la falta de materias primas, y el tema de Venezuela, nos dijeron que no habían autorizado al compañero que nos adiestraría para echar a andar la máquina que fabrica las tapas». El molde de la máquina, que produce tapas de plástico de los frascos de colirios, está roto desde hace un par de meses. «Esa fue toda la justificación que nos dieron» —dice.

Según las dos trabajadoras, tanto la directora de LIORAD, Maria Antonia Otero, como la de Julio Trigo, Maydolis Álvarez, insistieron en que no se trata de interrupción ni disponibilidad, sino de reubicación temporal.  

En la reunión de Julio Trigo los directivos informaron que, de sus 309 trabajadores, serían reubicados 189. De ellos, 100 son mujeres. En LIORAD, asegura Elisa, al menos dos tercios de los poco más de 150 reubicados también son mujeres. 

A muchas  les preocupa no solo que los nuevos puestos sean inferiores a su formación profesional, sino los horarios, los salarios y la distancia entre su casa y el nuevo centro de trabajo.

Marielis vive en Altahabana, a una parada de Julio Trigo, y fue trasladada a Vidrios Lisa, en San Agustín. «Nunca me he ido por la cercanía. Y ahora que tengo una niña de dos años, menos». 

El salario anterior oscilaba entre los 1500 y 2000 CUP, contando el básico, los estímulos y pagos por resultados. Aunque aun no conocen con exactitud el salario a cobrar a partir de ahora, estas mujeres sospechan que será muchísimo menor. 

La Ley 116 del Código de Trabajo explicita que, en caso de traslado temporal, si el salario del cargo a desempeñar es inferior, «se garantiza la protección que la ley establece» (Art. 43). Sin embargo, no especifica ningún tipo de protección o garantía al respecto. 

Sobre las distancias, el artículo 61 de la citada Ley solo especifica que no están obligadas a laborar en una localidad distante de su centro las trabajadoras gestantes o hijos menores de un año de edad. 

La licenciada en Ciencias Farmacéuticas, Yisel Amador, tiene 28 años y lleva nueve como empleada de LIORAD. Desde hace unas semanas permanece en casa debido al riesgo de aborto que le supone su embarazo de 3 meses. Supo que sería reubicada porque su esposo, que también trabaja en el centro, escuchó los nombres de ambos en la lista. «Nadie me ha llamado ni se ha comunicado conmigo» —dice. 

Como Yisel se encuentra de certificado médico, y la licencia de maternidad se aplica entre las seis semanas anteriores al parto y las 12 posteriores, su estatus ante la ley cambia. Por tanto, no puede beneficiarse aun de garantías como la permanencia de su puesto.  Ahora no sabe si otra empresa aceptará pagar a una embarazada todos los certificados y licencias que lleva, pues, insiste, ninguno de los directivos de LIORAD ha contactado con ella para explicarle su situación. 

En estos momentos algunos trabajadores están a la espera de saber con exactitud cuándo se presentarán en sus nuevos puestos. A Marielis le comunicaron que se presentara este miércoles 15 de enero, y luego, por SMS, que lo hiciera el martes 21. Los directivos tampoco se ponen de acuerdo para informar el tiempo que durará la reubicación. Algunos dicen, según las entrevistadas, que por dos meses, otros que por tres, y otros que la «situación podría extenderse».  

Legalmente, estos trabajadores pueden estar reubicados hasta 180 días (6 meses) de forma ininterrumpida. Pasado ese período, se necesitaría su consentimiento, según la Ley no. 116, artículo 43. 

En su nuevo centro los empleados dispondrán de un contrato temporal como vía legal para ser remunerados, y podrán acumular y disponer de sus vacaciones pagadas. En LIORAD y Julio Trigo solo mantendrán sus antiguos contratos y expedientes laborales. Aquellos que no acepten la reubicación se considerarán baja de la empresa. 

Una de las trabajadoras de LIORAD, quien no fue reubicada y por ello pidió mantenerse bajo anonimato, declaró a Tremenda Nota que el ritmo de producción ha decaído. «Los productos que hacemos son para ventas nacionales, hidróxidocobalamina, lidocaína y folinato. Ya no estamos exportando». Agregó además que la mayoría de los jefes se quedaron en sus puestos, pero realizan tareas de subordinados. 

«La industria farmacéutica está en crisis desde hace tiempo. Esto no es un secreto —dice Elisa Gelabert—. En una reunión del sindicato se habló que, debido a que Cuba se mueve con cartas de crédito y estamos endeudados hasta la médula, nadie nos quiere vender materia prima porque somos “mala paga”.» 

El valor de las exportaciones de la industria químico-farmacéutica cubana cayó en tan solo dos años —2012 a 2014— de 500 millones de dólares a 150. Desde entonces, continúa la tendencia negativa, hasta descender a los 50 millones que ingresó el sector en 2017, última fecha de la que se tienen datos, según el Atlas de Economía Compleja.

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Comments (4)

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    Javier

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    Información que ya fue desmentida por la propia farmacéutica. Por un momento pensé que este era un sitio serio.

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    Gerardo Ramsés Hernández

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    Muchas felicidades al equipo periodístico que elaboró este artículo y a las personas que ayudaron a exponer está injusticia.

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    Dashiel

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    Me parece un muy buen artículo, y un enfoque perfecto de la situación.

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    Boris Rodríguez

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    Muy buen artículo felicidades a las valientes….

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