Las preguntas que abrió Cirle Tatis en Cuba


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La activista afrocolombiana Cirle Tatis (al centro) y su proyecto Pelo Bueno se reunieron con varias mujeres cubanas en La Habana. (Foto: Hitchman Powell Escalona)

La activista y yutúber afrocolombiana Cirle Tatis, confundida en la Isla con una «mulata» cubana acompañada por un hombre europeo, reabrió el debate sobre la discriminación racial en Cuba.

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Cirle Tatis dejó de ser colombiana cuando aterrizó en La Habana. En ese instante su nacionalidad fue cambiada por los estereotipos locales que dicen que una mujer negra y atractiva, al lado de un hombre blanco europeo, no puede ser otra cosa que una jinetera cubana. 

La yutúber colombiana, conocida por su canal Pelo Bueno, venía a Cuba con expectativas muy distintas: conocer el país, conversar con la gente, impartir un taller sobre tratamiento del cabello afro y discriminación racial en la Casa de África. Sin embargo, la activista e influencer terminó viviendo varios episodios de discriminación.

En Viñales ―relató en Instagram― le dijeron que si todas las mulatas colombianas lucían como ella y su amiga, entonces eran muy bellas. Cuando Cirle rectificó poniendo «negras» donde decía «mulatas», le respondieron que «negra no», que «ella era una mulata bella».

Ese sería el primer destello de gestos y expresiones cotidianas en la Isla: gente preguntándole de qué parte de Cuba era y ella respondiendo que no era de Cuba, sino de Colombia. Y la gente de nuevo, cambiando el semblante, dispuesta a darle un mejor trato porque no era cubana. 

Solo más adelante, en un resort, Cirle comprobó que el trato que recibía empeoraba cada vez que la confundían con cubana y prostituta. «No todas las negras somos cubanas y no todas las cubanas con un hombre blanco al lado son putas. Y aun siéndolo, merecen un trato respetuoso», se quejó ante el gerente de un hotel en Cayo Guillermo.

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El anuncio de que la activista afrocolombiana Cirle Tatis llegaría a La Habana en agosto fue recibido con beneplácito por muchas mujeres cubanas dentro y fuera de la Isla, particularmente las que participan de grupos de Whatssapp para celebrar el cabello afro natural, como QbaRizos Team y Qué Negra! 

Desde semanas atrás, Cirle había publicado en su página Pelo Bueno las expectativas que le generaba conocer Cuba y reunirse con otras activistas.

El martes 20 de agosto, Cirle y otros miembros de su proyecto se reunieron con QbaRizos en Prado y Colón, Habana Vieja. Y allí las presentes la oyeron decir que ya se quería ir de Cuba. 

Maite, una de las mujeres que participa en QbaRizos, aclara que «de seguro el encuentro fue su oasis entre tanto caos. El día que comentó que no quería estar más en Cuba pensábamos en las posibles razones y acertamos en muchas».

 

 

El debate de la misoginia y el racismo que alimentaron el deseo de Cirle de abandonar Cuba se ensanchó en la Isla después de un post publicado por la afrocolombiana.

Gema GC, otra de las usuarias de QbaRizos, cuenta que, al final, «aunque el post nos deje mal sabor, sirvió para algo bueno: hablar del tema, compartir criterios, contar experiencias y visibilizar la situación».

«Ella hizo evidente la realidad que viven muchos y que ella tuvo el espacio y público para que se viera más», agrega Maite, otra de las usuarias de Qbarizos. 

Siempre que surge la pregunta «¿discriminaron a Cirle Tatis por ser negra?», algunas usuarias responden: «Si no fue por negra, ¿por qué fue?». Y acotan que también la discriminaron porque pasaba por cubana en una relación con un extranjero, pasaba por jinetera. 

Según varias fuentes encuestadas por Tremenda Nota Cirle sufrió una mezcla de racismo con otra expresión discriminatoria que podríamos llamar xenofilia (una oposición a xenofobia motivada por razones económicas). Aquí se razona que el extranjero blanco paga y el cubano/cubana no. Si es negro/negra, mucho menos. 

Otra zona del debate apunta hacia la visibilización de un fenómeno que en Cuba está naturalizado. 

Vale resaltar —indica la usuaria Patty— que [lo que Cirle vivió le chocó porque ella era una turista, pero es lo que viven a diario muchas personas radicadas en Cuba: las miradas, el acoso…».

«Cuando el racismo, la xenofobia, el maltrato se hace diario y normal, tú no lo ves, no lo identificas». Según Patty, el propio Estado cubano ha alimentado estos eventos de discriminación de unos cubanos contra otros: todavía a principios de este siglo los residentes del país tenían prohibido acceder a un hotel. 

«El personal de servicio se acostumbró a que al extranjero se le trataba bien porque era el que estaba pagando, mientras tú, que eres el cubano, te estás aprovechando», sugiere Patty. «De ahí viene ese maltrato subyacente que a ella [Cirle] se le unió con racismo».

 

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