Las «invisibles», las detenidas, las menores de edad y las madres: Mujeres protestan el 11 de julio en Cuba


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Una mujer protesta en La Habana (Foto: AP)

«A mí no me prestaron ni la más mínima atención, delante de mí se llevaron a mis amigos, pero como soy mujer y parezco extranjera, ni me miraron».

Así describe Sindy Rivery la reacción sexista de la policía ante muchas de las mujeres que participaron en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en La Habana. Ella fue «privilegiada» por el machismo de las autoridades. Otras mujeres, en menor número que los hombres, acabaron conducidas a cárceles provisionales.

Sindy le seguía los pasos a la marcha que estuvo a punto de llegar a la Plaza de la Revolución y fue disuelta con violencia a pocas cuadras de allí. Dos amigos, uno que la acompañaba y no había participado en la manifestación, y otro que ya se marchaba después que la policía hizo retroceder a los manifestantes, fueron detenidos frente a ella. Los antimotines prácticamente los arrastraron a una patrulla. Sin embargo, Sindy pudo regresar a su casa.

«Por ser mujer, fui invisible», dijo.

En cambio, una mujer de 27 años que también accedió a hablar con Tremenda Nota sobre su participación en las protestas, fue detenida en un lugar próximo a donde se hallaba Sindy. Ella, que solicitó reservar su identidad, sí participó en la manifestación que salió de La Habana Vieja y llegó hasta las inmediaciones de la Plaza de la Revolución.

«La policía sabe que soy pacífica, pero me mantuvieron más de dos semanas presa y bajo interrogatorios casi diarios», relató.

«Recibí tratos muy diferentes a los hombres, al menos yo, que siempre respeté a los oficiales. Cuando salí, que pude conversar con otros muchachos, confirmé que a las mujeres nos trataban mejor», añadió.

Este testimonio contrasta con el Gabriela Zequeira, una adolescente de 17 años. Gabriela Zequeira es una de las detenidas más conocidas. Gabriela iba a la peluquería y vio pasar la manifestación, dijo su madre a BBC Mundo. Fue juzgada por «desorden público» en un juicio sumario junto a otras 11 manifestantes. La sanción, tras 6 horas de vista oral, se estableció en 8 meses de prisión. Posteriormente se le permitió volver a su casa en régimen de reclusión domiciliaria.

Zequeira fue trasladada a la cárcel ubicada en 100 y Aldabó, La Habana, donde denunció que fue sometida a abusos y acoso por parte de los oficiales. Dijo, en una entrevista con Cubanet, que luego de la detención fue obligada a desnudarse delante de otros oficiales, sin tener en cuenta que, aunque para las leyes vigentes no es menor de edad, hay disposiciones en Cuba que disponen un trato diferente para adolescentes. Gabriela fue obligada a revisarse la vagina y el ano, previniendo que intentara introducir algo en la prisión, un abuso que no ha sido denunciado por hombres detenidos durante las protestas.

Uno de los policías a cargo del caso, identificado por ella como «el mayor Abel», mencionó una posible violación para presionarla. Según el testimonio de Gabriela, publicado por Cubanet, el oficial dijo que «iba a buscar a dos hombres, “manguera” y “mandarria”, uno mulato fuerte y otro negro grande para pabellón».

«Yo pensaba que pabellón era encerrarte para que te cayeran a golpes, pero cuando llego a mi casa que le cuento todo a mi familia es que me entero lo que significa pabellón en la cárcel», contó la adolescente.

Como «pabellón» se conoce a la opción que brindan las cárceles para que las personas sancionadas reciban visitas privadas y tengan relaciones sexuales con su pareja.

«A mí no me tocaron, no estuviera bien psicológicamente si un policía me toca indebidamente», comentó la detenida de 27 años entrevistada por Tremenda Nota.

En cambio, el estudiante Leonardo Romero Negrín, refirió haber recibido insultos y acoso de carácter sexual.

«Cuando llegamos a la unidad nos desnudaron a todos. Nos decían que nosotros éramos unos maricones chupapingas y que nos iban a coger el culo», contó.

«Nos tuvieron contra la pared durante dos horas, llevábamos cuarenta minutos desnudos esperando, venían por detrás y me halaban el pelo, lo tengo largo, y me decían: “Chinita, con este pelito se puede hacer tremendo peluquín», añadió.

«Me tocaban las nalgas, a mí y a otros también», detalló por último.

Yuseline González, madre de un estudiante detenidos el 11 de julio (Video: Tremenda Nota)

Después de consultar a varios excarcelados, Tremenda Nota pudo confirmar que las personas detenidas el 11 de julio no recibieron el mismo trato en las distintas unidades a las que fueron conducidas. La información obtenida indica que quienes fueron a la prisión provisional conocida como «Jóvenes del Cotorro» sufrieron más violencia que las trasladas al «Vivac».

Desde que ocurrieron las protestas, han sido denunciadas cientos de detenciones en todo el país, así como violaciones de los procedimientos establecidos por la ley para tratar a las personas detenidas.

La activista Salomé García Bacallao, que ha trabajado en la confección de la lista de detenidos, dijo a Tremenda Nota que hasta ahora han podido registrar 730 detenciones. De las personas detenidas, 141 son mujeres. La cifra es algo menor que el 20 por ciento. Muchas han referido un trato diferenciado por parte de la policía.

Salomé García Bacallao detalló a Tremenda Nota que hay 17 detenidos con menos de 18 años y 4 de ellos son mujeres. Aunque el canciller Bruno Rodríguez Parrilla negó en una conferencia de prensa que las autoridades mantuvieran a menores de edad bajo custodia, esta aseveración fue desmentida por la Fiscalía General de la República en declaraciones posteriores a las de Rodríguez Parrilla.

«Ha habido algunos menores (detenidos), se está investigando. Son pocos y estamos evaluando», dijo Yamila Peña, la fiscal general.

Uno de los casos más denunciados es el de la adolescente Glenda de la Caridad Marrero Cartaya, de 15 años.

Heissy Celaya, la madre de Amanda, de 17, denunció que su hija se dirigía una su clase de danza cuando el taxi en que iba no pudo avanzar por causa de la manifestación. «Cinco minutos después me llama mi hija llorando histérica que se la estaban llevando presa, que la estaban montando en una patrulla. Desde ese momento yo pierdo comunicación con mi hija», declaró a BBC.

Numerosas madres se vieron en una situación semejante a la de Celaya este 11 de julio. Algunas amanecieron al día siguiente en las unidades de policía de La Habana, solicitando información sobre sus hijos.  

Yuseline González, la madre de Amado Mestre, de 18 años, perdió el contacto con su hijo en la tarde del 11 de julio. Amado, un estudiante, pasó 18 días preso. Ambos, Yuseline y Amado, contaron su experiencia a Tremenda Nota.

«Por parte del Estado, no les preocupó las madres de los muchachos, avisarle a ninguna», contó Yuseline, que no pudo ver a su hijo en los días posteriores de la detención, a pesar de haberlo solicitado a las autoridades en el «Vivac».

«No me lo dejaron por mucho que pedí, todo lo justificaban con el covid», dijo Yuseline a Tremenda Nota.

El miércoles 21 de julio se convocó a una manifestación de madres y abuelas. La convocatoria decía: «Se pide que participen solo mujeres para evitar que se produzcan actos de violencia con las fuerzas represivas del régimen que salen a combatir a los manifestantes».

A pesar del discurso de la Revolución Cubana en favor de la igualdad social de las mujeres, no fueron reconocidas como manifestantes creíbles este 11 de julio, en la mayoría de los casos.

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