Las copas menstruales llegan a Cuba y ya rebosan expectativas


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Paquete de copa menstrual. Foto de la autora.

El primer punto a favor de la copa menstrual es la comodidad de no tener que llevar un pedazo de algodón entre las piernas. En este aspecto al menos, los días de tu ciclo comienzan a parecerse un poco más al resto de los días del mes.

Lo segundo es que, en un país como Cuba, usar la copa puede resultar muy práctico. Dependiendo de su flujo menstrual, una mujer puede aguantar entre 4 y 12 horas para cambiarse. Precisa menos usar un baño que no siempre cumple con los requerimientos sanitarios (limpieza, agua corriente, etc.).

Lo tercero: las copas son reutilizables. Con su uso se reduce el impacto contaminante de los desechos no aprovechables que generan las íntimas y los tampones. 

Así que con estas tres primeras ventajas las muchachas de La Manada idearon un proyecto, aun sin nombre, para incentivar el uso de la copa menstrual en el país. 

En total fueron 8 grupos que se llevaron más de 150 copas.

Sam Olazábal, una de estas muchachas, filmó un selfie-video explicando la situación de las copas en Cuba: «Aquí, aunque conozcas la copa menstrual, sepas lo que es y tengas el dinero, no hay donde comprarlas».

Con el video y la ayuda de un amigo en Estados Unidos, ella logró iniciar un crowfounding en la plataforma GoFoundMe para donar copas a la isla. La invitación también decía: «el lenguaje es vago porque no podemos decir Cuba, si no, nos suspenden (originalmente en inglés: the language is vague because we can´t say Cuba or we get banned)». Sin embargo, a los 4 días la plataforma cerró la campaña, «por problemas con Cuba», señaló Sam. 

Por suerte, un día antes del cierre, el amigo estadounidense había recibido una caja con las 100 primeras copas, que llegaron a Cuba el pasado 2 de enero. Dos días después, algunas integrantes de La Manada se reunieron en un café del Vedado para entregar las copas, compartir experiencias y aclarar dudas. 

Como el espacio era pequeño y las personas, porque no fueron solo mujeres, iban llegando de a poco, se decidió hacerlo por grupos. En total fueron 8 grupos que se llevaron más de 150 copas.  «Fue impresionante», cuenta Sam, «porque al ser algo tan nuevo puede causar un poco de miedo, pero sobre todo porque hay muchos prejuicios con la menstruación, la sangre, y el cuerpo en general». 

Sam reconoce además que, a pesar de la popularidad que están ganando las copas, el desconocimiento que existe sobre su uso y beneficios no es exclusivo en nuestro país. Y, en efecto, una nota de la agencia BBC de julio de 2019 señala que «las copas no son tan conocidas entre las mujeres».

En el encuentro, Lisandra Castro y María de Magdala, también integrantes de La Manada, aclararon dudas sobre el tamaño y talla de las copas ―se calcula según edad y partos vaginales, no según talla o peso corporal―, y su uso en playas y piscinas, que fueron los temas que más preocupaban a las asistentes. 

«Para nosotras es súper importante cómo puede cambiar la vida de una mujer cubana una copa menstrual», dice Sam. «Aquí, aunque tengamos las íntimas de la bodega, no son de la mejor calidad y muchas veces no alcanzan. En las tiendas los productos son bastante caros para la mujer cubana promedio. Como una misma copa puede durar de 5 a 10 años, le quita de encima la preocupación de tener que estar gastando dinero y pensando en cómo resolver su ciclo menstrual en este país». 

Las integrantes de La Manada habían creado ya un grupo feminista por WhatsApp para organizar el performance El violador eres tú. El grupo, que actualmente tiene 81 participantes, se ha mantenido activo durante el mes que lleva de creado para debatir temas de género. Ahora comparten también sus experiencias con el uso de la copa en Cuba. Camila Cortina, una de ellas compartió los consejos que recogemos en la siguiente infografía:

Infografia copa menstrual

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