Las cooperativas en Cuba, una ruta económica soñada por la ciudadanía


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Irán Morejón en La Marca (Foto: Alexander Hall)

El centro cultural La Marca acogió hoy la conferencia «Introducción al Cooperativismo» del licenciado en turismo Irán Morejón Quintana,  miembro del proyecto sociocultural CO-EMPRENDE .

Morejón intentó acercar el conocimiento sobre cooperativismo y economía social y solidaria a las comunidades y ciudadanos. Comenzó explicando qué es una cooperativa, así como los distintos tipos que existen y lo que diferencia una cooperativa de otras empresas.

«Simplemente nos nucleamos personas de izquierda y anticapitalistas que deseábamos promover el conocimiento sobre formas de gestión empresarial en las que no prime la explotación del hombre por el hombre», comentó el experto a Tremenda Nota sobre la iniciativa CO-EMPRENDE.

La carta de presentación del proyecto parte de la certeza de que «Cuba necesita un proyecto de divulgación de las ideas del cooperativismo para la transformación de la economía mediante la implementación de modelos de gestión empresarial más rentables, eficaces y democráticos».

CO-EMPRENDE desea impulsar un pensamiento económico que promueva las nuevas formas de gestión empresarial, que apueste por el empoderamiento de los ciudadanos y el uso racional de los recursos en armonía con el medio ambiente.

Irán Morejón define una cooperativa como «la asociación de personas que se unen voluntariamente para crear productos y servicios que puedan satisfacer sus necesidades por medio de una empresa gestionada de forma democrática».

«El cooperativismo es un modelo empresarial que combate la pobreza y crea bienestar de manera equitativa, algo que lo diferencia notablemente de las empresas privadas. Las cooperativas se han caracterizado por crear espacios de inclusión para la mujer. Algunas cooperativas poseen un enfoque muy social que ha ayudado a sacar a las personas de la comunidad LGBTIQ+ de una situación de pobreza y de marginación», explica.

Morejón afirma que solamente podemos considerar cooperativa a la empresa que esté comprometida con el cumplimiento de los 7 Principios del Cooperativismo.

El próximo 26 de mayo habrá otra conferencia sobre cómo gestionar las cooperativas en correspondencia precisamente con los 7 Principios del Cooperativismo.

Estos principios, formulados en el siglo XIX por los denominados Pioneros de Rochdale, establecen que la cooperativa debe poseer una membresía abierta y voluntaria. Para ello tienen que ser dirigidas de manera democrática, por personas elegidas en una asamblea general de delegados. Los asociados contribuyen equitativamente al capital de sus cooperativas y a su vez todos obtienen excedentes.

Por otro lado, la autonomía debe regir cualquier cooperativa. A su vez, esta forma de organización económica proporcionaría educación y formación a los asociados, así como la trasmisión de conocimientos a futuras generaciones. Las cooperativas deben estar interrelacionadas para garantizar una gestión eficaz  y caracterizarse por el compromiso con la comunidad.

La profesora emérita de la Facultad Latinoamérica de Ciencias Sociales (Flacso), Elena Díaz González, en artículo explica que el cooperativismo en Cuba surge con la Revolución de 1959, vinculado a la transformación del sector agropecuario que inició con reformas agrarias ese mismo año y luego en 1961.

«El movimiento cooperativo cubano estaba integrado por tres tipologías: las cooperativas de créditos y servicios (CCS), surgidas en la década del sesenta; las cooperativas de producción agropecuaria, creadas en 1976; y las unidades básicas de producción cooperativa, constituidas en 1993», concluye.

Con el proceso de actualización del modelo económico y social de Cuba, desde diciembre de 2012 se aprobó la creación gradual de cooperativas en actividades no agropecuarias. El Decreto Ley No. 366 define la cooperativa como «una organización con fines económicos y sociales, que se constituye voluntariamente sobre la base del aporte de bienes y derechos y se sustenta en el trabajo de sus socios».

La ley prevé que el objetivo general de la cooperativa es la «producción de bienes y la prestación de servicios mediante la gestión colectiva para la satisfacción del interés social y el de los socios». Señala, además , que constituye una alternativa para «relevar al Estado de la administración de aquellas actividades económicas, productivas o de servicios que no se consideren principales».

Los principios de las cooperativas que designa la ley cubana son la voluntariedad, la autonomía y sustentabilidad económicas, la disciplina cooperativista y la responsabilidad social.

Según informa Cubadebate hasta el 9 de mayo habían sido aprobados en Cuba 3.292 nuevos actores económicos, entre ellos más de 50 cooperativas.  

«Actualmente, hay más de 8.000 trabajadores por cuenta propia con más de 3 empleados, negocios que, según establecen las normas, deben reconvertirse este año en microempresas o cooperativas», informó Yohana Odriozola, viceministra de Economía y Planificación, ante diputados cubanos reunidos en el Palacio de Convenciones de La Habana.   

El propio gobierno cubano señaló como trabas para el desarrollo de esta estrategia económica la inexistencia de un mecanismo legal de compra de divisas, la necesidad de implementar procedimientos para acceder a la inversión extranjera y la colaboración internacional, la negativa de las entidades estatales a arrendar locales, las demoras y trámites engorrosos en el otorgamiento de licencias, y la necesidad de acceder a financiamientos bancarios y agilizar procesos de importación, entre otras.

 

Tremenda Nota

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Una revista marginal

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