La televisión cubana recibe críticas por usar conceptos desactualizados sobre un personaje trans


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Rodaje de la serie “De amores y esperanzas (Foto del portal de la Televisión Cuba)

La televisión cubana vuelve a estar en la mira de la comunidad LGBTI este jueves, después de transmitir el último capítulo de una teleserie que fue considerado desinformador y poco verosímil por activistas transgénero.

«De amores y esperanzas» se titula la teleserie criticada en varios perfiles de Facebook por usar nociones que las personas trans rechazan y consideran superadas. Esta es su tercera temporada, dirigida por Raquel González Pérez como las anteriores y con guion de la propia directora, escrito a cuatro manos junto a Ángel Luis Martínez.

«Me molesta que todos los términos empleados desinforman», dijo la activista Mel Herrera a Tremenda Nota.

«Hablar a estas alturas de ‘trastorno de identidad sexual’, además de ser patologizante, plantea una confusión entre sexo y género», explicó.

El polémico capítulo relata los esfuerzos de un hombre trans en la Cuba actual para cambiar su género en el documento de identidad. El personaje, llamado René, debe enfrentar a la burocracia y emprender un proceso legal que tampoco se ajusta con exactitud a las normas jurídicas vigentes en el país. Además, los conceptos empleados para describir la situación de René son «trastorno de identidad sexual» y «cambio de sexo», ya superados por las zonas más avanzadas de la medicina y la psicología.

«Lo que se encuentra mal asignado en las personas trans es nuestro género», especificó Mel Herrera. «Hablar de identidad sexual para referirse a lo trans sería potenciar el discurso biológico por encima de nuestras identidades de género».

Si bien la homosexualidad dejó de considerarse oficialmente una enfermedad mental desde 1990, la lucha por la despatologización de las identidades trans continúa. En 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio un paso significativo cuando publicó una edición actualizada de su manual de enfermedades y dejó de considerar la «transexualidad» como un trastorno. No obstante, la trasladó a un epígrafe sobre la salud sexual con la denominación de «incongruencia de género».

Sobre la noción de «cambio de sexo» que usó la teleserie, Mel Herrera consideró que «preferimos hablar de reasignación o de afirmación genital».

La actriz e influencer trans Kiriam Gutiérrez Pérez recomendó a los realizadores de la teleserie que «lleguen al Cenesex (Centro Nacional de Educación Sexual) antes de hacer un trabajo donde se toquen temas trans o de identidades».

«Me molesta también esa desconexión y mala comunicación entre instituciones estatales», coincidió Mel Herrera.

El Cenesex, dirigido por Mariela Castro, ha promovido la inclusión de las personas trans en el sistema de salud y en la sociedad cubana, aunque sin abandonar del todo el enfoque patologizante que rechazan los activismos LGBTI+, explicaron dos fuentes expertas consultadas por Tremenda Nota que estuvieron vinculadas a ese centro y prefirieron reservar su identidad.

Según una de estas fuentes, «en la práctica, las personas trans siguen siendo patologizadas cuando se las evalúa para el tratamiento hormonal y se espera que se ajusten a determinados estereotipos para acceder a la única consulta habilitada en Cuba».

«Yo, Mel, no quiero que pongas a una persona cis a interpretar a una persona tras para darnos visibilidad. Yo quiero que te preocupes más de por qué no hay tantos actores y actrices trans», reclamó Mel Herrera a la televisión cubana en un post de Facebook. El personaje de René en «De amores y esperanzas» fue asumido por el actor Ángel Ruz, un hombre cisgénero, término usado para describir a las personas que mantienen el género asignado en su nacimiento.

Varias veces el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) ha provocado la molestia de la comunidad LGBTI+ durante este año. En julio pasado se filtró un audio en el que Yusimí González Herrera, la directora de Comunicación del ICRT, rechazó las «voces suaves, blandas, amaneradas» porque no dan «un mensaje creíble».

En la grabación, González Herrera llamó por error «voces platinadas» a las que serían voces agudas o «atipladas». La frase se convirtió en objeto de bromas, de memes difundidos en las redes sociales y, para resumir, en un ícono de la homofobia y la transfobia que persiste en las instituciones cubanas.

En marzo pasado el ICRT ya había sido tildado de homofóbico por la comunidad LGBTI+ cuando un programa de televisión censuró un beso gay en la película estadounidense Love, Simon.

El incidente provocó una manifestación frente a la sede de la televisión cubana con el habitual despliegue de fuerzas policiales y finalmente una disculpa del ICRT, que retransmitió la película completa.

 

Tremenda Nota

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Comments (1)

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    Vivian Suárez García

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    Otra vez vuelven a equivocarse. Es que el ICRT está lleno de incultos, por una parte, y por otra no cuentan con asesores realmente preparados. Es una pena que se tomen tan a la ligera estos temas dada la influencia que todavía tienes en la sociedad ya que son muchos los que ven esos espacios televisivos.

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