La Janis Joplin pinareña, una migrante del blues


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(Fotos: Raymon Dariel Rodríguez González)

Janis Joplin se levanta tarde en el ombligo de un rascacielos prestado. Lo primero que hará antes de escoger la ropa que se va a poner, será mirar el mar que no pudo ver todos los días de su vida anterior, cuando vivía en Pinar del Río, a cientos de kilómetros de La Habana.  

Esta Janis Joplin pinareña todavía no tiene 27. Tiene la misma sonrisa que la primera Janis Joplin, aunque haya llegado a La Habana un poco más peinada, le guste el futbol y lleve a todos lados un repertorio de lociones, carteras y zapatos. A juego con los labios mate lleva dos soles negros en la cara, la cintura de Ava Gardner y un tratado de seducción en 1,55 de estatura.

En su cuarto hay un par de bocinas viejas para amplificar la locura, una botella vacía de Elixir Legendario, porque en La Habana el Jack Daniels es cosa de los altos estratos, un Charles Chaplin de barro y un catálogo con las estatuas de Villa Soberón.  

La Joplin que yo conocí quería ser actriz, gritar y quitarse la armadura en el contraluz del escenario, pero en su Texas natal de Vueltabajo estudiar periodismo era lo más parecido a ser artista que había en la boleta del preuniversitario.  

La conocí en la beca de F y 3ra., donde vivíamos los estudiantes de periodismo que no éramos habaneros. En ese rascacielos nos llenábamos los ojos de mar, a zancadas de la litera al balcón.

Janis y yo, las dos nacimos en Pinar del Río y vinimos a la capital como migrantes universitarias. Pasamos 3 años en el piso 11 de aquel edificio entre futuros químicos y reporteros.

Ella fue quien me enseñó a echarle azúcar a la salsa de las pastas si no es original. Aprendí a limpiar sin dejar empañadas las losas del piso y a tirar agua por las esquinas a escoba armada, a preferir las blusas anchas y holgadas y, sobre todo, el gusto por el fetiche magnífico de usar medias negras con botas de tacón.

Nadie sabía mejor que yo que la Janis Joplin pinareña había reunido casi todas las temporadas de Anatomía de Grey, que tomaba loratadina como una condenada y que no se llenaba ni con todo el helado Alondra del mundo. La prensa nunca informó que encima de la taquilla guardaba una medalla de gimnasta, que escondía de la gente una manta rosa demasiado infantil y que al dorso de sus revoluciones había una fobia arácnida a la melancolía.

En la tarima de la calle, a la intemperie del balcón, Janis Joplin hacía el amor a la vista de millones de insulares en calidad de hacinamiento. Luego volvía a dormir sola en la cama alta de una litera. Siempre andaba desvelada y a esa hora le daba por tocar el tablón de serrín encima de mis sábanas para murmurarme sus depresiones. Yo, que me había contagiado ya con la indiferencia metropolitana, no podía ayudarla a salir de la tristeza: «La Habana es una boca que te traga».

A la Janis Joplin pinareña no la despertaban las alarmas y llegaba tarde al 90 por ciento de las citas. Hizo en un mes, a golpe de café instantáneo, la tesis de licenciada.

Ahora, ya desterrada de la beca, vive alquilada en Diez de Octubre. Tal vez en un año, esta versión de bruja se marche de Cuba, como tanta gente.

Janis Joplin hizo de mí una hija mentalmente desordenada, la cómplice de una gran artista en el esplendor de su anonimato. 

Esta es la breve historia de una frustración. Y también es el cuento común de la migrante del blues que vino del campo e hizo suya la capital para siempre, aunque mañana vaya tras otras capitales, cantando siempre lo mismo, el himno de la búsqueda.

De los recuerdos que llevo en el historial, ningún indicio es más pleno en ella como oírle cantando en su pedazo de malecón, además de los buenos bis de Fito Páez, sus estelas en retorcido gringo aplatanado: «There is a light, certain kinda light. Never, ever, never shine on me… I wanna talk about love and trying to hold somebody». 

María Lucía Expósito

María Lucía Expósito

Fotorreportera

Comments (1)

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    Mono

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    Janis loppin la conocí cojiendo botella ..y si …unas cuantas botellas tiene vacías en una mesa, marcan muchas eventualidades estados de ánimos y momentos inolvidables ..gran chica !!

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