La comunidad LGBTI+ ante la crisis política provocada por el Movimiento San Isidro, un «sí pero no»


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Foto tomada de la página de Facebook de la Red TransCuba

Los colectivos LGBTI+ se pronunciaron sobre la crisis política provocada en Cuba por la huelga de hambre del Movimiento San Isidro, un grupo de activistas disidentes, y la manifestación realizada este 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura, donde cientos de personas demandaron al gobierno que se respeten los derechos de los artistas y de la ciudadanía.

La Plataforma 11M, una agrupación LGBTI+ independiente, publicó una breve declaración este sábado en respaldo a «la iniciativa del colectivo de jóvenes intelectuales y artistas» de ir protestar en el Ministerio de Cultura, «bajo la convicción de que el diálogo es el camino a seguir para garantizar la libertad de expresión y de creación artística en Cuba».

Los manifestantes consiguieron que sus voceros fueran recibidos por Fernando Rojas, el viceministro de Cultura, en una reunión que duró hasta las primeras horas de la madrugada de este sábado.

Las demandas presentadas incluyeron el derecho a la libertad de expresión y de creación artística, entre otros puntos. Solicitaron que termine el hostigamiento y la censura contra a la comunidad artística e intelectual independiente y que se respete la legalidad del proceso contra Denis Solís, un rapero que fue sancionado a 8 meses de prisión por «desacato».  

Su encarcelamiento provocó la huelga de hambre y sed de varios miembros del Movimiento San Isidro. Para pedir la libertad del rapero estuvieron confinados varios días en la sede del grupo hasta que la policía los desalojó el pasado jueves. Desde entonces, la mayoría abandonó la huelga, incluso Luis Manuel Otero Alcántara, uno de sus principales líderes.

El «desacato» por el que procesaron a Solís quedó grabado en una directa de Facebook e incluye varios insultos homofóbicos. Posteriormente, en el último video disponible en su perfil, se disculpó con la comunidad LGBTI+ por esas expresiones.

«Rechazamos enérgicamente cualquier discurso homofóbico y misógino», dice la declaración de la Plataforma 11M, después de recordar el compromiso de sus miembros con la «no violencia».

11M también consideró en su comunicado que «la libertad de expresión, dentro del Estado de Derecho Socialista, es un elemento básico para la defensa de las conquistas del socialismo y progreso social colectivo».

La revista Q de Cuir, una publicación digital del activismo LGBTI+, también se pronunció sobre el caso en un editorial publicado este 24 de noviembre, donde instaron al gobierno para que «responda a la situación del Movimiento San Isidro desde otra posición que no sea la intransigencia y la violencia».

El editorial de Q de Cuir aclaró que no comparte «la perspectiva política expresada por Denis Solís» y rechazó su «discurso homofóbico y misógino».

«Son elementos que no podemos pasar por alto y que no son menores para nosotres, porque en la idea de país que enarbola Denis en su video, las personas LGBTIQ+ e incluso las mujeres seguimos siendo inferiores y excluidas», dijo Q de Cuir.

No obstante, el texto defiende el derecho a que reciba «un proceso judicial como establece la ley».

«La disidencia de pensamiento no puede ser percibida como una amenaza a la construcción de nuestro proyecto social, sino como el escenario necesario para generar mejores realidades desde el diálogo, la participación, el respeto de los derechos humanos y la protección de los grupos marginados de la sociedad», concluyó.

Una posición semejante a la de Q de Cuir tiene la activista lesbiana Lidia Romero Moreno, miembro de la Plataforma 11M.

«No simpatizo con el Movimiento San Isidro, más sí respeto lo que hacen. Todas las personas tenemos derecho a expresarnos libremente. La Constitución cubana nos garantiza ese derecho», dijo Romero a Tremenda Nota.

La activista estuvo entre los manifestantes que fueron a protestar en el Ministerio de Cultura.

«Estoy aquí porque considero que todas las personas, independientemente de su posición política e ideológica, tienen derecho a que quienes se dicen nuestros representantes y dirigentes les escuchen», consideró.

La activista LGBTI+ Yasmín Portales, miembro también de la Plataforma 11M y antigua coordinadora de Proyecto Arcoíris, un desaparecido grupo de activistas que se definía como «anticapitalista», dijo a Tremenda Nota que no apoya al Movimiento San Isidro, aunque cree que «el gobierno cubano lo hace mal, desde el marco legal e incluso desde las apariencias» en su tratamiento a ese colectivo de activistas disidentes.

«No logro empatizar con personas que no han revelado ninguna propuesta política más allá del enfrentamiento a las autoridades cubanas y cuya expresión revela homofobia y machismo cabalgantes», dijo Portales.

Este domingo, como reacción a la manifestación del Ministerio de Cultura, un grupo de jóvenes universitarios convocó a una concentración en el parque Trillo, de Centro Habana, en apoyo del gobierno ante la crisis política en curso. A la mitad del acto, llegó el presidente Miguel Díaz-Canel.

El evento fue denominado «tángana», un término muy usado en Cuba en décadas pasadas para referirse a protestas callejeras, en particular durante la Revolución del 30 c0ntra la dictadura de Machado.

A la «tángana» acudió al menos un grupo LGBTI+, la Red TransCuba, afiliada al Centro Nacional de Educación Sexual. Los oradores de la concentración aludieron en varios momentos a los derechos de la comunidad gay, lesbiana y trans, un asunto pendiente para la Revolución Cubana y particularmente polémico a causa de los campos de trabajo forzado que funcionaron en Cuba a mediados de la década de 1960.

«Había varias muchachas ahí, respaldando las actividades que se han hecho en estos días por la mucha provocación», dijo a Tremenda Nota Malú Cano, la coordinadora de TransCuba.

Raúl Escalona, el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y uno de los organizadores de la concentración del parque Trillo, fue uno de los oradores que se refirió a la comunidad LGBTI+ desde la tribuna levantada para la «tángana».

«Si de algo debemos tener claridad todos, desde la más alta dirección del país hasta el último ciudadano, es que si la izquierda radical revolucionaria no lidera la lucha del movimiento LGBTI+, esta puede ser hegemonizada por la reacción», dijo.

Yasmín Portales manifestó a Tremenda Nota que esa idea «es profundamente reduccionista y un poco homofóbica, pues presupone que un rasgo identitario define la posición ideológica de las personas».

«Ningún grupo humano puede ser capitalizado por una línea política u otra, pues las personas tenemos la capacidad de discernir y elegir la propuesta política que más nos convenga», consideró la activista.

Tremenda Nota

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