La batalla de una mujer trans en la universidad: «Me decían que el varón tenía que usar el pelo con 1 cm de largo»


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Defne (Fotos: María Lucía Expósito)

Defne, una muchacha de 18 años, ha defendido su pelo como si fuera un talismán que la fortalece y la hace invencible. Es enfermera. Y asegura que en las universidades médicas de Cuba no permiten llevar el pelo largo a ningún estudiante percibido como varón por quienes determinan el género en la secretaría docente.  

Desde los 14 años, Defne se viste como le gusta. «Solamente cuando salía, porque en la escuela no me lo permiten», explica.

«Dicen que no, que para eso tienes que tener el cambio de género, tienes que tener todo hecho, estar completamente como una mujer, que en el carné estés reportada como una mujer para poderte vestir así», relata.

Defne está curtida por las exclusiones. Habita la piel constante de la migración, el racismo y la marginación que sufren doblemente las mujeres trans. Nació en Bayamo, en el oriente de Cuba.

«Mi mamá se casó, tuvo un matrimonio y vinimos para acá para La Habana. Vinimos hace años ya. Tampoco tengo a mi mamá presente, falleció», dice.

Vive en un solar en Gervasio y Ánimas, en el centro de la capital, uno de esos pasillos infinitos, llenos de casas pequeñas. Por las tardes, si no está trabajando, se va al parque de la Fraternidad, un lugar de reunión habitual de mujeres trans y personas no binarias. A esa hora se viste según su género. Cuando tiene que ir al hospital Freyre de Andrade, le exigen que vaya vestida de enfermero.

«Cuando empecé a estudiar enfermería yo tenía mi pelo largo y varias veces me lo mandaron a quitar. Me lo dejaba crecer y me lo mandaban a quitar, varias veces», cuenta. «Me decían que el varón tenía que usar el pelo con 1 cm de largo, que era lo que decía el reglamento de la enfermería y no me dejaban nunca. Siempre era arriba del pelo, arriba del pelo. Una vez me tuvieron que hasta me amenazaron y me decían que si no me picaba el pelo me iban a expulsar de la carrera».

Defne se ha negado a aceptar la imposición. Se agarra al pelo como a la salvación.

«Decidí que no me iba a picar más el pelo, porque ya me siento como una mujer y para nadie me quiero picar de nuevo el pelo ni verme masculino. Para nadie», asegura.


Últimamente, sus experiencias en el parque de la fraternidad no han sido de las mejores: «El acoso de las autoridades ha aumentado muchísimo».
Además de ser enfermera, Defne busca oportunidades de trabajo en bares que produzcan espectáculos de transformismo.

Gervasio y Ánimas, en Centro Habana, es su «madriguera». Allí vive su tía y dos hermanos.
Defne está al tanto de la lucha por los derechos LGBTIQ+ en Cuba, particularmente del debate sobre el Código de las Familias.
El activismo LGBTIQ+, además del matrimonio entre personas del mismo sexo, ha insistido en la necesidad de una Ley de Identidad de Género que garantice los derechos de las personas trans.
(Video: Nelson Álvarez Mairata)
María Lucía Expósito

María Lucía Expósito

Fotorreportera

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