Jorge Peré, babalawo y crítico de arte: Los abusos sexuales de Fernando Bécquer son «la vulgar invención de un ritual inexistente»


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Culto de San Lázaro en Cuba (Foto: Archivo de Tremenda Nota, 2018)

Las redes sociales y la prensa independiente cubana han estado muy atentas en los últimos días a las denuncias de abuso sexual que implican al trovador Fernando Bécquer.

El pretexto de la religión afrocubana como cebo para los encuentros sexuales, son comunes en las historias referidas por las mujeres que el músico abusó.

Jorge Peré, «Awo Orunmila Osa meji», tiene apenas 30 años. Han pasado 22 desde que fue consagrado a Obbatalá y 8 después de su iniciación como sacerdote de Ifá o babalawo. Peré se graduó también en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Es crítico de arte y curador independiente.

El babalawo accedió a conversar con Tremenda Nota sobre las implicaciones religiosas del caso Bécquer.

«Desde lo que conozco de Fernando Bécquer, que es casi lo mismo que conoce cualquiera que haya sido asiduo al Parque de G o La Casona de Línea en alguna época, sé que tiene alguna iniciación religiosa afrocubana y que proviene de una familia practicante», dice Peré.

«Su madre, según he escuchado, es santera. Sin embargo, más allá del iddefá (mano de Orula) y el collar que siempre lleva consigo, no podría asegurar que sea santero. Babalawo seguramente no es», opina.

«Evidentemente sucede algo de lo que Bécquer saca provecho. Pese a ser Cuba un país muy religioso y devoto, donde una buena parte de las personas o bien practican o bien tienen nociones religiosas afrocubanas, existe otra parte que entiende muy poco de esas cuestiones y tienden a generalizar prácticas y jerarquías religiosas distintas», reflexiona Peré.

«Ante alguien que ignora lo esencial de esa religión tan arraigada, el trovador puede hacerse pasar por algo que no es», considera.

Desde su posición como estudioso y practicante de la religión, el babalawo apunta que la práctica religiosa afrocubana no implica, en ninguna de sus variantes, tener relaciones sexuales como parte de alguna ceremonia.

«Eso es una aberración, la vulgar invención de un ritual inexistente», dice rotundamente. «Cada una de las cosas impropias hechas por ese hombre forma parte de la peor profanación».

La mayor parte del público de Bécquer es joven, universitario, amante de la trova cubana. Sus cualidades de trovador «arrabalero», conversador y espontáneo, le han permitieron durante años ganarse la confianza de las mujeres que ahora denunciaron sus abusos.

Bécquer ofreció un recital en La Habana al día siguiente de publicarse las denuncias de abuso sexual (Foto: Nelson Álvarez Mairata)

Para Peré, las mujeres fueron «víctimas de un proceder enfermo», sostenido por «la aparente honestidad y sencillez» del músico.

«No es casual en modo alguno el hecho de que todas las víctimas hayan sido mujeres jóvenes, vulnerables, emocionalmente inestables y que él las conociera con anterioridad», añade.

Pocas horas después de que se publicaran los testimonios de las mujeres abusadas, el músico Raúl Torres, en clara defensa de Bécquer, publicó un post en su muro de Facebook donde se preguntaba si «llegará el momento en que seducir a una mujer desde el respeto y el galanteo, sea acoso sexual».

Peré cree que el post apareció en «un momento tenso, sensible», y por eso «se presta a toda clase de lecturas». 

«Creo que Torres cuestiona esa suerte de “bola de nieve” que se ha creado alrededor de los penosos testimonios que incriminan a Bécquer», sigue Peré. «De ahí a que intente “normalizar el acoso” va un trecho enorme».

Las mujeres que denunciaron a Bécquer en El Estornudo manifestaron no estar muy al corriente de cómo funcionan las «limpiezas» en la religión yoruba. Peré a explica las diferencias entre una «limpieza», una «consulta» y una «Ceremonia».

«Una limpieza o ebbó (término yoruba que significa “sacrificio” u “ofrenda”) es un ritual que busca purificar el cuerpo y el astral de una persona por distintas vías, siempre reveladas a través de la adivinación oracular», explica.

«Una consulta, por cualquiera de las vías que se realice consiste en hacer adivinación del destino inmediato de una persona. Ese destino viene codificado a través de un odu (signo) que recoge metáforas, parábolas, consejos, etcétera, que deben ser interpretados y adaptados a la vida de la persona que realiza adivinación», continúa.

Por último aclara que una ceremonia «es cualquier ritual o liturgia religiosa, incluida la “limpieza”».

Sobre los «rituales» de Bécquer, Peré es rotundo: «Nada de religión y sí mucha sociopatía. Bécquer es un sociópata. Un enfermo. Un pobre diablo estafador».  

El babalawo recuerda que en Letra del Año emitida en 2021, el oráculo convocó a los religiosos «a no engañar a sus semejantes y a respetar las leyes morales».  

Instituciones como el Centro Pablo de la Torriente Brau se han pronunciado sobre los hechos denunciados. En cambio, la Asociación Hermanos Saíz (AHS), que invita a Bécquer habitualmente a sus eventos, no ha emitido nota alguna. Sí lo hicieron la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), aunque no profundizaron en los detalles del incidente.

Al día siguiente de publicarse las denuncias, el trovador ofreció un recital en La Habana, acompañado por Raúl Torres. Abordado por los periodistas Kiana Anandra Pérez, de Tremenda Nota, y Mauricio Mendoza, de Diario de Cuba, Fernando Bécquer se negó a ser entrevistado y añadió, refiriéndose a las denunciantes: «Yo no creo nada, yo creo en la Revolución».

«Las canciones de Bécquer nunca me cayeron en gracia, salvo por dos o tres versos pícaros que subvertían ese tono aburguesado de buena parte de la trova cubana», dice Peré. «Cierto que hay sexismo en sus temas, cierto que hay heteronormatividad, pero hay esas cosas en la misma medida que las hay en Silvio, Pablo, Feliú, Varela».   

En una entrevista con la televisión nacional, Fernando Bécquer dijo: «Lo principal de un trovador, por lo general, era la cuestión femenina. Estar detrás de la jevita. La guitarra es un pretexto para llegar a esa jevita. El trovador es un tipo envolvente. Ya cuando esas muchachas crecen, la trova no les hace mucha gracia».

«El hombre es un depravado y un canalla, pero no son sus canciones la prueba más clara. Casi todos nos movimos y reímos con aquello de “las pepillas” sin pensar en su agresividad simbólica», reconoce el babalawo.

Comments (7)

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    yogui

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    #YoSiLesCreo

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    Claudia Expósito

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    Muchas gracias. Por mi profesión he tenido que escuchar muchas canciones de Fernando Bécquer, y hay mucha misoginia en ellas, puede que Peré no las haya escuchado. Como: “Después de las 11 de la noche cualquier mujer se pone buena, después de las 11 de la noche hay que morder con la carroña” (desconoce o quiere reforzar que después de las 11 de la noche cualquier mujer tiene miedo) u otra que que reza: “No te mereces ni la costra de mi prepucio”. Sus canciones provocan risas, lo he visto, a mi siempre me han causado indignación.

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    Félix Vázquez

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    Interesante entrevista. Ojalá y se haga justicia rápido y esta historia no se repita.

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    Yosvani Malagón Crespo

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    Gracias Ricardo Acostarana y Tremenda Nota por seguir arrojando luz sobre esta historia y por vuestro meritorio esfuerzo periodístico. Ustedes son un ejemplo para el periodismo en Cuba. Esta contribución es realmente importante para evitar malentendidos sobre la religión de la Santería. Es fácil que los prejuicios raciales y religiosos se desborden ante la falta de información y otras opiniones.

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