Hoy es el Día de la Remembranza Trans: «Diles que no nos maten»


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(Fotos: María Lucía Expósito)

Cada 20 de noviembre se celebra el Día de la Remembranza Trans. La fecha fue elegida en 1999 por la activista y escritora transgénero Gwendoly Ann Smith, en el primer aniversario de la muerte de Rita Hester, una mujer trans afroamericana, y está dedicada a recordar a las personas asesinadas por su identidad de género.

La jornada busca visibilizar los asesinatos por crímenes de odio, los transfeminicidios y formas normalizadas de violencia contra las personas trans. Los datos disponibles siguen siendo son alarmantes. Todo que 2021 será el año más mortífero desde que hay registros.

Según el proyecto de investigación Transrespect versus transphobia Worldwide (TvT) en su informe Trans Murder Monitoring (TMM), entre el 1 de octubre de 2020 y el 30 de septiembre de 2021 se registraron 375 asesinatos de personas trans a nivel mundial, 25 más que en el período anterior.

En una declaración conjunta TvT, junto a más de una decena de organizaciones y proyectos LGBTIQ, alertó que «las personas trans con identidades que se cruzan, incluidas las mujeres trans, las personas negras y de color, las trabajadoras sexuales, los migrantes, los solicitantes de asilo, los refugiados, los romaníes, las personas con discapacidades, las personas que viven con VIH, por nombrar solo algunos, son aún más vulnerables cuando los derechos trans están erosionados.»

Brasil sigue siendo el país donde más personas trans acaban asesinadas (125), luego le siguen México (65) y Honduras (53), lo cual indica, teniendo en cuenta los registros de otros países de la región con menores cifras, que el 70% de todos los asesinatos ocurrieron en Centro y Sudamérica.

En Estados Unidos se registraron 53 asesinatos, el doble con respecto al año anterior, de los cuales el 90% fueron de personas trans negras y afrodescendientes.

A nadie debe asombrar estas cifras. Tampoco el hecho de que el 96% de los asesinatos totales cobraron las vidas de mujeres trans y de apariencia transfemenina, de las que más de la mitad eran trabajadoras sexuales y migrantes.

El informe de TMM advierte que «estos casos son solo una muestra de la realidad sobre el terreno. (…) En la mayoría de los países, los datos no se recopilan de forma sistemática. La mayoría de los casos siguen sin notificarse.»

Sabemos que muchas personas trans, luego de asesinadas o fallecidas, experimentan lo que se conoce como la «segunda muerte»: la de su nombre o identidad. Es decir, empiezan a ser tratadas por testigos, familiares, medios de comunicación y por el aparato jurídico legal con la identidad de género asignada al nacer.

Datos de ese mismo proyecto de investigación, estiman que entre enero de 2008 y septiembre de 2021 se han asesinado a 4.042 personas trans y género diversas alrededor del mundo.

Es un buen momento para recordar las altas tasas de suicidios en personas trans por razones que tienen que ver con acoso y violencia familiar y escolar, con la imposibilidad de expresar la identidad y otros factores sociales.

También es una oportunidad para recordar el desempleo, la discriminación institucional, el asedio policial, la criminalización del trabajo sexual, la deficiente atención a la salud, el difícil acceso a la educación, la precarización y la marginación a la que estamos sometidas como colectivo, la exclusión, la patologización todavía en algunos manuales y mentes, los debates irracionales, polarizantes e invasivos que se arman sobre nuestra identidad y a los que nos llaman para aplacar el fuego y complacer el egocecentrismo cis. Todas estas, a fin de cuentas, son otras maneras de morir.

El 20N es, en resumen, una jornada para hablar de cifras, ausencias y dolores. Para recordar que nos están matando, tanto en las dictaduras y regímenes autoritarios de la región como en las llamadas democracias que permiten el avance del conservadurismo más rancio, el fundamentalismo religioso y la ultraderecha.

Como si fuera poco, a esta cruzada antitrans se ha unido un grupo de feministas que, desde esencialismos biológicos y usando herramientas machistas y patriarcales, combaten en nosotras una presunta expresión del patriarcado que nos afecta tanto como a ellas

Las personas trans somos ignoradas en los proyectos nacionales y en los proyectos de cambios de gobierno. Se nos convoca para hablar única y exclusivamente sobre temas relacionados con la identidad de género, como si fuéramos solamente trans y no pudiéramos hablar, opinar y tomar decisiones sobre otras cuestiones que definen los destinos de una nación.

Los proyectos que se anuncian como diversos, con respeto a la diferencia, los que hablan de «pluralidad» nos asustan. Esa «diferencia» y «pluralidad» de la que hablan se refiere a diversidad política, no tiene que ver mucho con diversidad sexogenérica.

Casi siempre consiste en sentar en una misma mesa a posiciones poco o nada reconciliables: a la iglesia y al fundamentalismo antiderechos con el colectivo LGBTIQ+ que lucha por sus derechos. Una mesa que acaba dando voz al fascismo y a la ultraderecha genocida, racista, antiimigrante, xenófoba y transfóbica de manual porque, de lo contrario, no se estarían escuchando todas las opiniones, como si todas las opiniones fueran respetables y como si todos esos politiqueros instrumentalizadores tuvieran real interés en los derechos humanos y en dignificar y cambiar el destino de las «vidas invivibles» que dice Judith Butler.

Este 20N les invito a romper el pacto cis, ese que se establece entre personas cisgénero y a través del cual siempre priorizan, ya sea en amistad, relaciones, emprendimientos y posiciones políticas, a los cuerpos e identidades similares.

Ustedes se priorizan y solapan mutuamente.

Les pido que les digan a sus amigos que no nos maten, y que la frase de «las vidas trans importan» no sea un comodín para actores políticos, activistas y feministas cis, pues si en realidad importaran tuvieran más cuidado de las alianzas que establecen, con las que terminan siempre estrechándoles la mano a proyectos, líderes, políticos, partidos  e instituciones que nos deshumanizan, borran y exterminan.

 

Mel Herrera

Mel Herrera

Escritora y activista

Comments (4)

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    Hector

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    Mel, siento mucho dolor por todo el odio que sufren las personas trans, tienen todo mi amor y mi apoyo. Un beso abrazo enorme desde el alma.

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      Mel Herrera

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      Muchas gracias, Héctor. Un abrazo!

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    Kubananda

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    Siempre genial, muchas gracias

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      Mel Herrera

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      Gracias a ti por leerme siempre!

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