#HistoriasQueCuentan: Dachelys Valdés Moreno, la mamá de Paulo, el único niño con dos madres reconocidas por la ley cubana


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Dachelys, Paulo y Hope (Foto: Facebook)

La Plataforma 11M propone periódicamente en Telegram una entrevista en tiempo real con activistas o expertos LGBTI+ bajo la etiqueta #HistoriasQueCuentan. Este 13 de febrero de 2020, la profesora Yennys Hernández Molina conversó con la psicóloga y activista Dachelys Valdés Moreno.

Yennys Hernández (YH): Buenas tardes y bienvenidxs. Al saludarles estamos iniciando el espacio #HistoriasQueCuentan06. Hoy con Dachelys Valdés como invitada. Bienvenida, Dachelys, y muchas gracias por aceptar estar en este espacio.

Dachelys Valdés: Agradecida yo porque cuenten conmigo para compartir historias.

YH: Quisiera comenzar con las «generales». O sea, aunque centraremos el intercambio sobre tus experiencias como madre de Pauli, eres más que solo eso. Cuéntanos un poquito.

DV: Vale. Pues además de mamá de Pauli, soy psicóloga, con formación en terapia de familia, que es el área de la psicología que más me satisface profesionalmente y me hace feliz, y a la que he dirigido todos mis caminos profesionales tanto en la clínica como en la investigación. Fui profesora durante cinco años de la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García y la docencia es otro aspecto que me apasiona profundamente y al que me gustaría regresar. Tengo 34 años y soy Escorpio (¿esto será dato relevante?). ¿Qué más quisieran saber?

YH: Iba a hacer un comercial sobre Escorpio, pero mejor no.

DV: Lindo, seguro.

YH: Has sido ampliamente entrevistada en varios espacios aquí a raíz de la inscripción de Pauli. Creo que es el único niño inscrito con dos madres en su certificado en Cuba. ¿Es así?

DV: Sí, y… ¡esperamos que no sea el último! Cuando estábamos finalizando el proceso, conocimos de una pareja de papás que también habían iniciado el proceso para inscribir a su hijo. En aquel momento el niño tenía nueve años, no sé si ya habrá cumplido los 10. El camino ya está abierto.

YH: ¡Genial! Espero que puedan lograrlo y que en un futuro no lejano eso no sea un proceso difícil. Pero antes de llegar a ese asunto de la inscripción en el Registro hay toda una historia. Mi novia me ha llenado de preguntas sobre el proceso, te advierto y te confieso.

DV: Jajajajajaja, ¡adelante!

YH: Por ejemplo, ¿cómo decidieron, como pareja, tú y Hope, el tener un hijo? O sea, son muchísimos los detalles a considerar.

DV: Ciertamente. Mira, lo primero es que ambas sentimos que estábamos en un momento de la vida en que podíamos ser madres y disfrutarlo. Y cuando digo disfrutarlo me refiero a tener todas las capacidades y voluntades enfocadas no solo en el crecimiento y salud de la o el bebé, porque de los factores económicos una termina ocupándose siempre, sino del clima emocional que debe rodear a una familia para que todes en ella puedan desarrollarse plenamente. Y luego, una configuración familiar como la nuestra depende también de factores logísticos importantes que no están a la mano si de una familia con descendencia biológica se trata, y es el caso de la ausencia de ―¡ta tan!― semen.

Desde el punto de vista de madurez, ambas ya teníamos nuestras carreras profesionales encaminadas y durante la relación nos dimos cuenta de que compartíamos muchos aspectos y similitudes en cuanto a filosofía de educación y crianza. Y eso, si hay madres o padres aquí, sabrán que es muy importante. Nada más complicado que compartir crianza y apego con una persona que tiene ideas radicalmente diferentes en cuanto a cómo educar a une niñe. No digo que estemos de acuerdo siempre, pero en rasgos generales sí y siempre llegamos a consenso.

Lo otro es que siempre hablamos de que, si íbamos a dar este paso, teníamos que estar completamente fuera del clóset y no es que estuviéramos dentro, para nada, pero sí teníamos que tener una actitud enteramente abierta en todas las áreas de nuestra vida porque una familia no debe tener como fundación ningún secreto que pueda derivar en la creencia de que esta familia está mal y hay que ocultarla. No queríamos que Paulo creciera con oscuridad y que las personas alrededor nuestro le transmitieran que su familia era algo «raro» y cuestionable. Con todo eso hablado pasamos al tema de la logística que sería, lo sabíamos, el mayor reto de todos. ¿Tienes preguntas específicas sobre esto?

YH: Sí, pero de otro aspecto. Sabemos que el camino a transitar para llegar a lo que querían era/es imposible en Cuba en las condiciones actuales. Algunas personas no lo saben, pero el acceso a la reproducción asistida aquí está limitado a parejas heterosexuales que han intentado procrear y no lo han conseguido. Eso suponía obstáculos extras para ustedes. Su experiencia es particular dentro del espectro de parejas que lo han logrado aquí. El resto de las preguntas tienen que ver con ese camino más bien de procedimientos especializados y tal. Un poco contar tu experiencia al respecto.

DV: Ciertamente, el Programa Nacional de Atención a la Pareja Infértil dice pareja, pero tiene ese enorme sesgo que excluye a la comunidad LGBTIQ+ y a las personas solteras. Aprovecho y ahora que respondo mediante audio les envío un saludo a todes les que están aquí compartiendo mi historia y mi experiencia. Cuando nosotras conversamos todo lo que he explicado anteriormente, lo primero que nos planteamos fue ir al médico, a los servicios de salud, porque no es algo que podamos hacer en la casa, ya que necesitamos semen.

Fuimos a nuestro consultorio y el médico que teníamos en ese momento enseguida, muy presto, nos escuchó, se comprometió a ayudarnos y quedó en llamar a los hospitales que en ese momento ―el Ameijeiras y el González Coro― estaban haciendo todo lo que tiene que ver con reproducción asistida. Nos dijo que cuando tuviera noticias nos llamaría de nuevo y nos decía. A los días nos llamó, nos dijo que había hecho todas las averiguaciones y que ciertamente nosotras como pareja no podíamos acceder al servicio. Que la solución más sencilla era que un amigo nuestro se hiciera pasar por pareja de alguna de las dos y hacer una especie de certificado de algún tipo de patología que justificara que accediéramos al servicio como pareja. Y que, de las dos, la que decidiera llevar el embarazo se hacía pasar por pareja de este amigo y entrábamos al sistema.

YH: Mi doctora también me lo sugirió.

DV: Nosotras tenemos, por suerte, muchos amigos hombres dispuestísimos a ayudarnos, pero siempre nosotras consideramos todos los escenarios terribles posibles que se nos pudieran dar y nuestra primera gran pregunta era: «Sabemos que la que diera a luz iba a estar automáticamente en el certificado de nacimiento junto con este amigo nuestro y la otra iba a quedar excluida, entonces ¿qué pasaba si, por ejemplo, este amigo nuestro fallecía? ¿Qué pasaba si este amigo nuestro decidía irse del país? ¿Qué pasaba si este amigo nuestro en algún momento…?» Porque las relaciones son magníficas, pero el futuro a veces es un poco incierto y cuando uno está en situaciones como la nuestra, de planificar extremadamente bien tu maternidad, estas cosas siempre afloran y nos planteábamos todas las posibles cosas negativas que nos podían pasar. Y nos dijimos: ¿y si en algún momento Hope quiere irse del país, nos separamos o nos vamos los tres? Que no está en nuestros planes ahora mismo ni mucho menos, pero consideramos todos los escenarios. ¿Y si este amigo nuestro no quería dar la firma, porque él iba a ser el otro representante legal, vinculado biológicamente a nuestro hijo o hija (en ese momento no sabíamos que iba a ser varón)? ¿Qué pasaba entonces?

Eran toda una serie de condicionantes. ¿Qué pasaba, por ejemplo, si fallecía Hope (ya sabíamos que era ella la que iba a llevar el embarazo)? ¿Qué pasaba con nuestra descendencia? ¿Se la quedaba este amigo nuestro que era quien entonces tenía fuerza legal? Porque yo no iba a tener ninguna. ¿Enviaban al niño a los Estados Unidos con los padres de Hope y yo me quedaba sin ver a mi hijo? Sin tener una visa, sin dinero para viajar. Eran una cantidad de negativas que dijimos: «Nuestra familia la queremos formar nosotras dos, es nuestro proyecto de familia y no queremos que haya un hombre legalmente vinculado. No queremos, y es válido para las personas que así lo configuran, dos mamás y un papá. Nosotras somos dos y queremos que así sea.»

Nosotras, de todas maneras, no nos rendimos desde un primer momento. Dijimos: «Vamos a buscar asesoría legal. ¿Y dónde? En qué mejor lugar que el Cenesex (Centro Nacional de Educación Sexual). Vamos a ir hasta allí, vamos a plantear nuestro proyecto de familia y ver si hay alguna forma, algún documento legal vinculante que me dé a mí, que no iba a ser la madre gestante, la que iba a llevar el embarazo, poder de decisión sobre mi hijo por todas las cosas que pensamos que pudieran en algún momento pasar, que no tienen que pasar, pero están ahí y es la vida». No queríamos que yo estuviera desamparada con respecto a Paulo, ni Paulo desamparado con respecto a mí.

Entonces fuimos allí y tuvimos una entrevista con una abogada. Esa entrevista marcó la diferencia con todo lo que sucedió después porque salimos de ahí muy, muy, muy decepcionadas. Sabíamos que Cuba no tenía un aparato legal para aquello. Estamos hablando de 2017 o principios de 2018, si no recuerdo mal. Pero estábamos añorando que ella nos diera algún truco o alguna cuestión legal, que nosotras no entendemos porque no es nuestra rama profesional, y nos dijera por aquí se pueden colar. Este poder sí lo podemos hacer. Incluso la idea del poder vino de nosotras mismas, que cuando vimos que ella no tenía sugerencias que nos parecieran oportunas que resolvieran el problema le dijimos: «¿Y qué tal un poder?» Y la actitud de ella fue tan desgarrante, y digo esto porque salimos de esa consulta llorando, que en ese momento nos dimos cuenta de que aquí no íbamos a poder lograr conformar el tipo de familia que nosotras queríamos conformar.

YH: Terrible

DV: A todo eso le siguió sentarnos y pensar muy bien cómo íbamos a hacer, porque yo siempre digo que soy muy consciente del privilegio que nosotras tenemos, de la posibilidad de viajar, de la posibilidad de plantear hacer realidad una cuestión tan vital y tan importante para nosotras como pareja, que no tiene la mayoría de las personas y eso está mal. Por eso cada vez que yo cuento la historia nuestra, trato de contar las cosas que el cuerpo legal en Cuba permite hacer para que la gente pueda, quizás no replicar el proceso nuestro, porque además no todo el mundo tiene por qué querer hacerlo de la forma que nosotras lo hicimos, sino utilizar las herramientas que aquí hay. Que esas yo las descubrí por supuesto cuando Paulo ya había nacido.

Entonces lo que nos quedó a nosotras fue pensar en cuánto dinero vamos a necesitar para esto, porque es increíblemente costoso. ¿Cómo vamos a hacer en el trabajo para que cada una planifique vacaciones? Porque esto es algo que puede resultar bien en la primera vez, pero puede requerir varios intentos y no funcione. ¿Cómo vamos a planificar en el trabajo? ¿Cómo vamos a salvar, ahorrar, cada centavo en función de esto? Y básicamente nuestra vida, normalmente es muy austera y simple, se volvió más austera porque cada centavo contaba para poder hacer todo el proceso. Y también estuvo el tema de mi visa, que al principio no la tenía, y cuando pude obtenerla comenzamos con el resto de la planificación.

Tuvimos en determinado momento un amigo que se ofreció a donarnos el semen, al principio del proceso, y nos mandó todos sus resultados clínicos, su serología, etc. Porque cuando haces un proceso así tienes que tener bien claro todo el tema de la genética para que, por supuesto, si puedes evitarlo, no le transmitas a la descendencia alguna enfermedad que pudo haberse evitado. Pasamos por todo ese proceso, que fue mediante correos electrónicos, llamadas costosas, hasta que nos dimos cuenta de que no teníamos otra opción. Empezamos con toda esta planificación y terminamos viajando a Estados Unidos.

Una vez que hicimos el proceso, confirmamos el embarazo… Aquí debo hacer una pausa y decir que nosotras no tuvimos nunca, durante el tiempo del embarazo, ninguna actitud de discriminación por parte del personal de salud que nos atendió en ninguna de las instancias. Estoy hablando desde consultorio, policlínico, hospital, porque ya verán con la historia, cuando les cuente un poco más, que pasamos por todos los niveles de atención de salud.

El proceso de inseminación in vitro es una cuestión biológica que lleva momentos específicos de tu ciclo menstrual, que no es cuando tú quieras. Hay exámenes que son, por ejemplo, el día 12, y si no lo haces en ese ciclo tienes que esperar al siguiente. Que lleva inyecciones, hormonas, etc.

Nosotras hicimos el procedimiento que es extracción de los óvulos, fertilización, implantación del embrión, en Estados Unidos, pero todo el resto lo hicimos aquí en Cuba. Para que tengan una idea, nosotras viajamos un domingo a Estados Unidos, hicimos el proceso el lunes y el martes ya estábamos de regreso. Fue un viaje extremadamente rápido, sólo para eso. Y esperamos los resultados de la confirmación del embarazo, que en el caso de los embarazos in vitro se hace de dos formas. Primero con un análisis en sangre a los diez días de haber implantado el embrión, porque hay una hormona que se secreta solo durante el embarazo. Este análisis se hace acá en Cuba en los hospitales que están en el tratamiento de reproducción asistida, y es solo para parejas que están en el programa. Se repite nuevamente este análisis, porque a los días esta hormona debe haberse duplicado o triplicado, y así es como sabes que el embarazo continúa. Pero siempre puede darse el caso que, ante un embarazo ectópico o que haya saco gestacional pero no haya embrión, el cuerpo siga secretando esta hormona. Por eso, hasta que no se hace el ultrasonido y se confirma el embrión dentro del saco gestacional en el útero, no se puede decir si estás embarazada.

Todo ese proceso nosotras lo esperamos acá y antes de eso necesitábamos hacer un ultrasonido muy específico que te determina si es el momento adecuado para implantar el embrión, que era el que mencionaba anteriormente en el día 12 del ciclo. Eso tuvimos que hacerlo aquí en Cuba para enviarlo a Estados Unidos y que los médicos allá nos dijeran sí, ya pueden viajar. Nosotras fuimos con nuestras caras así, sin ninguna otra arma, a conversar en un hospital de los que hacen este procedimiento, esperamos a que terminaran todas las parejas que tenían consulta ese día y nos sentamos con el médico. Le dijimos: «Nosotras somos pareja, nosotras estamos en este proceso, tenemos muchos deseos de ser mamás, de hacer una familia, pero usted se dará cuenta de que no podemos acceder al servicio y nosotros empezamos el tratamiento en Estados Unidos y necesitamos este tipo de ultrasonido. El médico nos dijo: «Denme 5 segundos para organizar todo, terminar la lista de pacientes que tengo del día y yo les voy a hacer el ultrasonido». Lo hizo, lo imprimió, lo escaneamos y lo mandamos a Estados Unidos. Nos dijo: «Regresen de nuevo que les voy a hacer otro más cercano a su fecha de viaje para que tengan una información más reciente».

Fuimos, regresamos ya con el embrión implantado y todas esas pruebas que les comenté las hicimos precisamente porque este médico nos quiso ayudar y nos empezó a remitir al resto de los especialistas que hacían las pruebas de sangre y los ultrasonidos de confirmación. Esto lo hicimos, como dije, conversando. Nosotras estábamos tan felices y tan contentas. Los protocolos al final están escritos para que funcionen de determinada manera, en este caso excluyendo a la comunidad LGBT y a las personas solteras, pero el médico que está a cargo, que toma la decisión, ese capital humano que está ahí, está, vamos a decir, ejerciendo sus poderes para bien. No está siendo homofóbico, no está discriminando, está diciendo yo soy un ser humano, yo me solidarizo con tu causa, entiendo tú problema y te voy a ayudar. Ese es un punto que es importante y yo siempre trato de fortalecer para que la gente se dé cuenta de que la homofobia existe, pero hay mucha gente que está dispuesta. Son los protocolos desde arriba los que tienen que empezar a cambiar. Y yo creo que esa gente es importante para eso. En este último audio me extendí. Recondúceme, por favor.

YH: Jajajaaaaaa. No te he dicho nada porque todo me parece importante de las cosas que has dicho y que mucha gente ignora.

DV: Pues me alegra entonces traer un poco de información. Una vez confirmado el embarazo mediante ultrasonido, fuimos al médico de familia para notificarlo y que nos hicieran «la captación», que es como se llama el censo que hace el área de salud de sus embarazadas y bebés. Donde decía «esposo» en el tarjetón de embarazada, nuestra doctora tachó y escribió «esposa». O sea, yo. Nos habíamos casado en 2017.

YH: Tan fácil como eso.

DV: ¡Tú ves! Mejor si viniera ya impreso. Pero vuelvo sobre lo anterior. Hay voluntad muchas veces en el personal de salud que está ahí directo con las personas. Sé que no en todos los consultorios, policlínicos, ni siquiera en toda La Habana, ni el país, pero hay personal de salud sensibilizado. Hay que seguir educando y en ese sentido, en el consultorio nuestro, siempre hemos dicho que somos dos mamás y hemos explicado y contado desde cero todo esto que ahora comparto aquí, porque ellas mismas han tenido dudas.

YH: Aquí en mi consultorio he notado la misma voluntad. Comenzaré con las preguntas que otras personas han estado enviando, porque tienen que ver más con lo que sigue.

DV: ¡Aquí estoy lista!

YH: Ernesto dice: «Primero felicitar a toda la familia. El niño de Dachelys y su esposa tiene en el Certificado de Nacimiento dos mamás. Entiendo que no fue emitido en Cuba. ¿Pensaron en hacer una presentación al registro en Cuba para validar dicho Certificado, dado que una de las madres es cubana, y de esa manera sentar un presente?» Un poco has respondido, pero creo que entra dentro de la planificación del parto, la inscripción de Paulo y todo ese otro camino, que va más sobre lo legal.

DV: ¡Gracias, Ernesto! Sí, siempre fue la idea. Paulo nació fuera de Cuba, pero una de sus madres (yo soy Mamá y Hope es Mami, así nos llama él), es cubana. De acuerdo a las leyes cubanas, tode hije nacide fuera de Cuba, pero de madre o padre cubane, tiene derecho a la ciudadanía cubana. Nosotras pudimos haber optado por dejar a Paulo siendo residente permanente y listo, gozaría de los beneficios de ese estatus que son casi todos menos votar y ser elegido. Pero solicitar su ciudadanía haría que Cuba se viera obligada a reconocer su doble maternidad (y reconocerme a mí legalmente como tal), porque el único documento legal que tiene hasta ahora nuestro hijo es su certificado de nacimiento estadounidense con dos mamás y su pasaporte. Este precedente es la forma que encontramos de ayudar a que más nadie tenga que salir de aquí para hacer lo mismo, procedimientos médicos complejos aparte.

YH: A ver si entendí, decidieron que el parto fuera allá también como parte de ese camino legal. ¿Es así?

DV: Sí, porque si nacía aquí iba a ser ciudadano cubano, pero yo seguiría fuera del esquema. Pero naciendo allá tendría sus dos mamás legales desde el momento cero. Le cuento a la gente que no fue una decisión fácil de tomar. Nosotras vivimos a tres cuadras del Hospital González Coro, que es un hospital gineco-obstétrico, que además le corresponde al municipio nuestro para dar a luz. Aquí está nuestra red de apoyo más grande, que es mi familia, mis amigos, los de Hope y es nuestro idioma, nuestra cultura, nuestro entorno.

Decidir hacer todo esto, que es una experiencia tan íntima, tan personal, tan grande, dejando atrás todo esto fue un reto, sobre todo para mí. Hope ganó mucho en que estuvo con su mamá y su papá, con su hermana, con sus sobrinas, nuestra familia que vive allá. Pero yo, por ejemplo, viví todo el proceso sin mi familia de sangre, sin mis amigos. Tuve una sola amiga que vive en los Estados Unidos hace muchos años y pudo coger vacaciones en su trabajo y pasó dos días con nosotras, porque vive en una ciudad diferente, y fue para poder estar conmigo como al mes de Paulo haber nacido ya. Pero todo ese proceso yo lo viví sola, en un idioma y una cultura que no es la mía y me tuve que preparar. Tuve que estudiar, leer muchísimo en inglés, porque yo no podía estar presente en el parto sin entender lo que estaba pasando, o lo que Hope estaba sintiendo y viviendo. Y ya no, por supuesto, pero cuando regresamos muchas veces, cuando yo hacía la historia de todo lo que había pasado con el parto de Paulo, había dos o tres palabras muy específicas que se me iban en inglés si lo contaba en español. Porque son procesos que yo nunca en español los he vivido y los aprendí en ese idioma. Parece una cosa muy tonta, pero me tomó un tiempo a mí buscar la traducción, ir hacia atrás. Porque en español tampoco sé cómo es, porque nunca he estado en el parto de nadie. Son un montón de aprendizajes a los que uno tiene que acostumbrarse y sobre todo esa sensación de tener a mi familia por teléfono, por video llamada, etc. Desde ese punto de vista yo lo viví sola y eso es algo que yo no quiero que alguien más tenga que volver a pasar. Quitando la cuestión económica, estoy hablando de la emocional y la sicológica que significa el parto, conocer a tu hijo o hija.

YH: Entiendo, creo que era más fácil así. Voy a enviarte una pregunta sobre lo legal, pero tengo algunas que me han llegado ahora sobre la fertilización asistida.

DV: Era la única vía. Pero, ahora, nuestro certificado hizo que el Registro Civil se diera cuenta de que esta configuración familiar existe y tuvieron que repensarse y reescribir sus documentos. La próxima pareja tiene ese momento de avanzado. ¡Dispara todas!

YH: Cuestiones que ya se pensaron. Javier pregunta: «¿Cuáles criterios le presentaron al Minjus (Ministerio de Justicia) para que valorara emitir el certificado?»

DV: Justamente ese, que si las leyes cubanas dicen que un niño o una niña tiene derecho a la ciudadanía cubana cuando nace en el exterior con un padre o una madre cubana, ese era el caso nuestro. Cuando ya estábamos listas a decir «incluso no nos pueden discriminar por que la Constitución dice en el artículo 42…», ellos mismos nos dijeron «sabemos que tienen razón y por Constitución el niño tiene derecho». Entonces no hubo ni siquiera necesidad de esgrimir ese argumento. La única forma que tenía el Minjus de decirnos que Paulo no podía inscribirse era porque somos una pareja de mujeres, pero la ley no dice parejas sino madre o padre cubano con hijos nacidos fuera de Cuba tiene derecho. Eso fue lo que hicimos. Pero ese primer encuentro no fue con el Ministerio de Justicia, fue con el de Relaciones Exteriores, que es el que se encarga de todos esos asuntos cuando los cubanos residimos o estamos temporalmente fuera de Cuba.

YH: Volvemos al camino médico. Javier quiere saber qué método aplicaron. ¿Cuántos intentos se hicieron? Me confieso ignorante de estos métodos.  Problemas de nunca ser la madre jugando a la casita.

DV: Por fugarte de las teleclases de biología. Sí, hicimos una ovodonación. Utilizamos mis óvulos, los fertilizaron, bueno, los médicos, los congelaron (cryo) y regresamos en otro momento para implantarlos en el útero de Hope. No pudimos hacer todo el proceso de una vez por lo que explicaba anteriormente de visas, vacaciones en los trabajos, planificación de tiempo, dinero y cada infinitésimo detalle. Siempre supimos que Hope llevaría el primer embarazo (primero sí, que esto es una serie, si se puede). Y sí, Javier, nos funcionó en el primer intento.

Otra cosa que quizás no sabes es que cada niño que nace por fecundación in vitro acá en Cuba tiene un seguimiento durante un año con neonatólogos especializados en el programa de reproducción asistida. Esto da igual si el in vitro fue dentro o fuera de Cuba. Si el embarazo transcurre en Cuba y el niño está aquí, tienes ese seguimiento especial. O sea que nosotras tuvimos atención por el área de salud, consultorio, policlínico, el seguimiento normal de una embarazada y su pareja y además tuvimos un seguimiento extra con una ginecóloga especializada en in vitro del González Coro. Luego, cuando Paulo nació, regresamos a Cuba con consultas regulares una vez por semana con esta neonatóloga hasta que cumplió el año. Que eso tampoco hizo distinción. Nosotras nos acercamos a ese sistema cuando nos remitieron los doctores que nos habían estado viendo aquí. Y eso fue, como el procedimiento in vitro fue fuera de Cuba, hablando con el subdirector del hospital. En ningún momento este puso reparos, o preguntas, sino que transcurrió como corresponde a cualquier otra pareja. Y es lo que hablaba de la labor humana de los médicos. Seguro hay mucho más que son homofóbicos, pero, como he dicho ya, nosotras contamos con esa tremenda suerte de que nadie, ni técnico de laboratorio, ni enfermera, ni médico, ni alguien del área de salud, jamás nos dio un tratamiento que denotara homofobia por ninguna parte.

 

YH: @EckO23 y @dracarys_bitches tienen más o menos la misma pregunta. Esta fue la que envió @EckO23: «Hola @Driade_D, mis felicitaciones a tu esposa y a ti por su maternidad. Mi novia (futura esposa) y yo estamos pasando por el proceso de Fertilidad Asistida y quisiera saber la experiencia vuestra sobre cómo manejaron todo el proceso de espera y de confirmación. Gracias por compartir tu experiencia». Cerramos la recepción de preguntas. Nos quedan tres más.

DV: ¡Gracias @EckO23! ¡Abrazos! Mira, mi recomendación es leer mucho, mucho sobre el tema de fuentes científicas bien confiables y conversar con quienes hayan pasado el proceso. Te sorprendería cuánto no sabemos ni entendemos, al menos yo, de nuestro propio cuerpo y sus capacidades y eso ayuda a entender emocionalmente toda la espera. Hay procesos que una tiene que aprender a vivirlos como tal, porque no pueden apresurarse ni catalizarse y el apoyo de la pareja es fundamental. Y tienes que disfrutarlos porque de esa tranquilidad emocional depende un mejor resultado. Emocionalmente es complejo. Imagina que nosotras confirmamos el embarazo antes de la prueba en sangre y el ultrasonido mediante un test de orina (Teníamos muchos deseos de saber y mi suegra estaba de visita y también quería saber). Pero no podíamos alegrarnos totalmente, como explicaba antes, pues hasta que el ultrasonido no confirma, no hay verdadera certeza. Entonces fue un momento de alegría, pero de sentarnos a decir, no es el resultado final, hay que esperar, marcha todo bien, pero con calma. También sucede que suele haber un sangramiento leve entre el 5to y 7mo día de la implantación del embrión que significa que el óvulo se ha implantado en el útero y si ves esa sangre, que no es mucha, pero sangre al fin, puedes asustarte. Pero si sabes que eso es lo que pasa (lecturas), te tranquilizas y fue lo que nos motivó a hacer el test de orina. Nosotras hacíamos un análisis, recogíamos resultados y seguíamos con nuestra vida hasta el próximo.

YH: @NimlothdeCuba pregunta: «¿Cómo impactó tu trabajo la publicidad generada por el reconocimiento legal de tu familia? ¿La gente te pide consejos legales o ayuda para salir del armario en la calle o algo así?»

DV: Creo que de forma positiva. Para salir del clóset no, pero para comentarles y explicarles cómo lo hicimos sí, por Messenger, por Facebook. Siempre a todas las personas les digo que miren los artículos constitucionales que sirvieron de base para nuestro caso porque Paulo pudo nacer fuera, pero la Constitución cubana es para todo el mundo.

YH: Un poco relacionado con eso es otra pregunta de Javier: ¿Qué recomendaciones harías a la ciudadanía cuando inicie el proceso de consulta popular al anteproyecto de Código de las Familias sobre los elementos que no pueden faltar para un acceso a la reproducción asistida con carácter inclusivo a las personas y familias LGBTIQ en general? Una pequeña pregunta más y terminamos.

DV: ¿Los elementos que no pueden faltar en dónde? ¿En el Código de las Familias? ¿O en el debate popular? Perdón que me haya perdido.

YH: Supongo que en la consulta. A fin de cuentas, las opiniones vertidas en la consulta serán las consideradas para modificar el texto que se lleve a votación.

DV: Vale, mira. Si bien el referéndum es un sinsentido, la consulta pienso que no.

YH: Pienso lo mismo.

DV: Lo ideal sería que las leyes se nutrieran de las ciencias sociales y de la vida para legislar y se adelantaran a los acontecimientos. Pero a veces cada cual vive en su burbuja y legislan solo cuando la realidad ya hecha les toca en la puerta. Y el resto de las personas a veces no se sensibiliza tanto con una historia ajena que con una que conocen. No con literatura científica, sino con lo que le toque las emociones. Esas personas necesitan escuchar en los debates nuestras realidades para que entiendan la necesidad de legislar para todas las personas. Para que conozcan las desventajas de algunes y el verdadero significado de privilegio.

YH: El poder de lo vivencial.

DV: Cuando el debate constitucional, nosotras asistimos en total a 4 debates: el de mi cuadra, el de la de Hope, el de la de mi papá y la del trabajo.

YH: Yo a dos.

DV: Y en cada una contamos siempre historias de inclusión. Y en otras las contaron por nosotras y nos expusieron a realidades que no conocíamos y elles se expusieron a realidades que no conocían por medio de nosotras. Es el primer paso para dialogar. Lo que no se conoce no existe.

YH: Es así. Una pregunta más para cerrar. Esta es muy, muy, muy importante. @NimlothdeCuba quiere que le cuentes sobre el ukelele.

DV: Audio para cerrar. El asunto del ukelele es que también tiene que ver con mi identidad y con toda nuestra historia de familia LGBTIQ. El ukelele llegó a mi vida cuando yo conocí a Hope, porque su mamá lo toca, y en uno de los primeros viajes que ella hizo con el papá de Hope a Cuba a ver a su hija y conocerme, lo trajo. Yo siempre he tenido esta inclinación musical que no llega a ninguna parte y creo que sabiamente, porque un disco mío de ukelele debe ser lo peor para escuchar, pero yo lo disfruto mucho. Yo lo agarré, le pregunté si me podía enseñar dos o tres acordes, me busqué una canción que me gustaba, me bajé los acordes, empecé a estudiar y me lo aprendí. Ese viaje fue de ocho días y en el octavo día antes de ir al aeropuerto, la mamá de Hope me dijo: «Toma, te voy a dar el ukelele que creo que le vas a dar un muy buen uso». Y de eso hace ya unos cinco o seis años que lo estoy tocando y me alegra muchísimo. Tiene una melodía espectacular, que me relaja y se ha convertido además en algo que usamos en las fiestas, en las casas en la playa, y me ha llevado a conocer a otras personas que también lo tocan fuera de Cuba. Empecé con uno de regalo y ya voy por trece, porque todos me los han ido regalando. Uno desde Australia, otro desde otra ciudad de los Estados Unidos. Y en algún momento que nos veamos en vivo les tocaré algo.

YH: Muchas gracias a ti y a tu familia.

DV: Muchísimas gracias por la invitación, por el espacio. Cualquier otra duda, por privado me pueden preguntar, también les explico. Yo en la mejor disposición de ayudar. Un beso y me despido.

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