#HistoriasQueCuentan: Adiel González Maimó, un pastor LGBTI+


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Adiel González Maimó (izq.) en su perfil de Facebook

La Plataforma 11 M, un grupo de activistas independientes, propone periódicamente en Telegram una entrevista en tiempo real con activistas o expertos LGBTI+ bajo la etiqueta #HistoriasQueCuentan.

Este 6 de diciembre, la escritora Yasmín Portales conversó con Adiel González Maimó, estudiante de teología y activista LGBTI+.

Yasmín Silvia Portales (YSP): Buenas, comenzamos ya la #HistoriasQueCuentan número 4 de 11M a Debate. Hoy con Adiel González Maimó, quien va a compartir sus experiencias como hombre gay y cristiano.

Adiel González Maimó (AGM): Buenas tardes a todxs y muchas gracias por la oportunidad de compartir mis experiencias con uds., en este grupo del que también soy parte.

 YSP: Adiel estará disponible para responder preguntas por aproximadamente una hora, así que si tienen alguna inquietud o las respuestas les sugieren preguntas, háganlas llegar.

AGM: Espero que pueda ser un intercambio bien productivo. Abierto a todas sus preguntas.

 YSP: Empecemos por una pregunta de contexto: en tu presentación dices «Nací en el seno de una familia cristiana bautista en su totalidad y muy conservadora». ¿Qué caracteriza a la fe bautista en la que creciste? ¿Cómo se distingue de otras ramas del protestantismo?

AGM: Bien, quisiera hacer un poco de sistematización para explicar brevemente la composición de la religión cristiana y así poner en contexto la tradición bautista.

El cristianismo es una religión que se puede dividir en tres grandes grupos: el catolicismo, donde está la Iglesia Católica, que es bien conocida; la ortodoxia, donde se encuentran la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Ortodoxa Rusa, ambas con catedrales en La Habana (para que nos podamos ubicar); y el protestantismo, compuesto por múltiples denominaciones que tienen en común su fe exclusivamente en la Biblia, su rechazo a la veneración de santos y otros asuntos. Dentro de este grupo están los episcopales, metodistas, bautistas, presbiterianos, luteranos, adventistas, pentecostales y muchos más

YSP: ¡Cuánta diversidad, qué bien!

 AGM: Esta es una división muy tradicional. Últimamente los criterios han variado para categorizar y clasificar, pero básicamente se mantienen en ese rango de distribución. En el caso de los bautistas, estos pertenecen a una rama radical que surgió en el siglo XVII, con la característica de rechazar cualquier autoridad humana fuera de la Biblia y Cristo mismo. Por tanto, fue un movimiento que siempre se caracterizó por su rechazo a las jerarquías, dando el poder a la asamblea de los creyentes en la toma de sus decisiones. Una especie de democracia cristiana. Así, era la congregación la que elegía o destituía sus pastores y todos los asuntos se decidían por mayoría o consenso.

YSP: «Democracia cristiana» suena bien, prometedor.

AGM: Otro aspecto que los caracteriza es el rechazo al bautismo de infantes, dejando este rito para cuando la persona es adulta y consciente de su profesión de fe.

Y finalmente, otro aspecto, mi favorito de la tradición bautista, es su férrea defensa de la libertad de conciencia. Algo q con el tiempo parece haberse olvidado por algunos grupos bautistas. Pero para un bautista la libertad de conciencia (conjuntamente con la estricta separación Iglesia-Estado) es un principio fundacional e inviolable (al menos en manual).

Entonces, estos son elementos que sirven para caracterizar la fe bautista, que la identifican y diferencian de otros grupos protestantes. En esa fe me formé.

Aunque es bueno recalcar que los bautistas en Cuba, como en otros lugares, son muy diversos. En nuestro país existen cuatro grupos bautistas oficialmente: la Convención Bautista Occidental, la Convención Bautista Oriental, la Convención Bautista Libre y la Fraternidad de Iglesias Bautistas (Fibac). Yo nací y viví 20 años en la primera, la cual es una iglesia muy conservadora y en muchos aspectos fundamentalista.

YSP: Si viviste los primeros 20 años de tu vida dentro de la comunidad de la Convención Bautista Occidental, significa que durante ese tiempo asistías también a la escuela pública, supongo. Entonces, la segunda pregunta es: ¿Cómo fue tu experiencia entre el discurso del sistema educativo cubano y la doctrina religiosa de tu familia? ¿Qué estrategias usaban tus mayores para impedir que asimilaras otros valores?

 AGM: Excelente pregunta porque me lleva bien bien atrás, a mis años de estudiante. Imagina, que en la iglesia existe un programa que se llama escuela dominical. Ese es el espacio (que se estructura por edades) en el cual se instruye a la persona en la fe de la iglesia y las doctrinas bíblicas. Ahí se preparan las personas para, entre otras cosas, dar «respuestas» ante los argumentos «del mundo».

YSP: ¿A la escuela el domingo? Socorro.

AGM: Así, mientras que en la primaria y la secundaria me enseñaban la teoría de la evolución, en la escuela dominical me enseñaban la doctrina del creacionismo, con «evidencias científicas» incluidas. O mientras en la escuela me enseñaban el amor a la patria y el respeto a todas las personas, en la iglesia me enseñaban que debía «apartarme del mundo», lo cual incluía no tener amistades cercanas no cristianas y menos si eran de otra religión. Y nada de pensar en ser artista o algo que pudiera «contaminarme» y apartarme del camino.

En la escuela choqué mucho. Fue bien difícil. La gente se burlaba de mí por mis creencias religiosas. En la Vocacional (Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas, IPVCE) incluso sufrí bullying porque yo siempre me negaba a ir a las recreaciones a bailar, o porque siempre tenía un Nuevo Testamento de bolsillo en la taquilla, o porque en la clase de Cultura Política me enfrentaba al profesor ateo por sus posiciones bien antirreligiosas. Ese profesor, por cierto, en la primera clase recuerdo como si fuera ahora lo primero que preguntó fue: «¿Quién en esta aula es religioso?», y cuando yo levanté la mano me dijo: “Vamos a tener muchos problemas usted y yo». Eso fue en décimo grado.

El IPVCE fue una experiencia bien dura en ese sentido. La gente no comprendía que un creyente estuviera en un pre de ciencias exactas. Y, por otra parte, yo jamás me atrevía a cuestionar nada de mi fe. De hecho, era todo un «apologeta» de mi doctrina.

YSP: Eras un «bautista come candela», ¿no?

AGM: Sí.

 YSP: Entonces darte cuenta de que no eras «como debías ser» fue tremendo. La tercera pregunta, o serie de preguntas, va por ahí, las remite @SHDominicis: ¿Qué reconocimiento fue primero, el de la vocación religiosa o el de la orientación sexual? ¿Cuándo ya eras consciente de las dos cosas, cómo te sentiste al respecto? ¿Te parecieron irreconciliables?

AGM: Uf, tremendo eso @SHDominicis. De lo primero que tuve conciencia clara fue de mi orientación sexual. Eso fue a los 11 años.

YSP: En lo que Adiel escribe su respuesta, que conste en acta que ese profesor era muy poco profesional y que no se supone que las relaciones entre profesorado y estudiantado sean así. El acoso escolar, por pares o docentes, debe ser combatido.

AGM: Yo siempre, de alguna manera, supe que no era igual a los demás. Nunca me llamó mucho la atención las niñas, excepto para jugar con ellas. Pero recuerdo claramente cuándo me di cuenta de lo que era. Fue en la primaria. Me enamoré de un compañero de aula. Mucho mucho, al punto que iba a la clase con tremenda contentura para verlo nada más en la escuela.

 YSP: De manual, compañero…

AGM: Así, la conciencia de mi sexualidad se hizo más clara. Eso fue con 11.
Mi vocación llegó un poco más tarde, a los 13. El asunto estuvo en que yo tenía conciencia de lo que me gustaba, pero también tenía la certeza de que Dios podía eliminarlo en cualquier momento. Sólo tenía que orar y creer

YSP: Ya se puso sombrío esto…

AGM: Y por eso, nunca materialicé nada de mis sentimientos. Me gustaban los muchachos, pero jamás les decía ni pío. A quien le decía cosas era a las muchachitas bonitas. Eso era parte de la «terapia». Así de paso iba monitoreando el «progreso hacia la normalidad». Cuando recibí el llamado al pastorado (así se le dice en el ámbito cristiano a reconocer una vocación religiosa) no lo vi con mucho dilema, porque «lo otro» lo tenía bien reprimido, con varias llaves de cerradura. Y, con el paso del tiempo, ambas sensaciones crecieron a la par: mi deseo de ser pastor y mi atracción hacia los hombres. Ninguna de las dos menguó, y fue así hasta mi «salida del clóset». Ahí tuve que poner en orden las cosas para poder conciliar ambos sentimientos, contradictorios para mucha gente, pero para mí ambos son parte de mi esencia como ser humano. Gracias, @SHDominicis

YSP: Pues acabas de introducir la pregunta que te mandó @ApoloBeat antes de ir a cumplir «deberes familiares»: ¿Cómo fue el proceso de entendimiento con tu familia cuando haces pública tu orientación sexual? ¿Cómo afrontaste en tu comunidad tu salida del clóset?

AGM: Tremenda pregunta, @ApoloBeat, porque me lleva al momento más difícil que he tenido en mi vida, posiblemente.

YSP: ¿Pero quieres responder? aquí nadie quiere que te sientas mal.

AGM: Sí, se puede. Ya pasó. Decía que fue a los 20 años. Yo estaba en la Universidad cursando la carrera de lenguas extranjeras (inglés y alemán). En la «Uni» hay un movimiento cristiano estudiantil que se llama Univida. Reúne gente de diversas iglesias para hacer actividades conjuntas. Yo me uní a ese movimiento que hacía sus actividades todos los días en la noche en una iglesia de la ciudad de Matanzas. En esas salidas un día me encontré con un muchacho que vivía en mi vecindario. Me encantó… Y fue recíproco.

YSP: Love is in the air…

AGM: Pero ni muerto le dije nada. Pasó el tiempo y nos seguimos tropezando en las paradas de guaguas y tal. Una noche yo regresaba a casa de una de esas actividades y nos encontramos. No voy a dar muchos detalles de cómo se acercó y me convenció, pero la cosa es que gracias a los cultos de Univida conocí a mi primer novio. 

Pasaron varios días. Yo me enamoré, y decidí contarlo todo a mi madre. Para mí era la única que me importaba que lo supiera. Si ella me apoyaba, el mundo se podía venir encima que no me importaba. Pero la cosa no salió como esperaba. Yo vivía solo con mi madre y mi hermano 12 años menor que yo. Cuando se lo conté a mi mamá, empezó una batalla terrible. En mi madre se combinaban la homofobia cultural históricamente heredada con los prejuicios religiosos «sustentados» en la Biblia. Por tanto, su reacción fue de mucho desprecio. Dijo muchas cosas que prefiero no recordar, pero entre esas dijo que yo estaba siendo una mala influencia para mi hermano. Que era mejor que me fuera de la casa. Y así fue.

Estuve cerca de dos meses lejos de casa. Al final mi madre tuvo un cambio radical. Influyeron muchos factores, pero creo que el mayor de todos fue su amor como madre. Ese la hizo recapacitar. Terminó yéndose de la Iglesia Bautista Occidental y pasando para la mía (en ese tiempo ya yo estaba en la Fibac).

Con mi iglesia local primera no hubo mucho lío. Yo estaba un domingo en la iglesia y al domingo siguiente me había ido. Yo salí urgente de allí porque no quería ser víctima de los juicios públicos que en las iglesias bautistas se hacen cuando van a expulsar a uno de sus miembros que «anda en pecado». Yo me quería ahorrar ese momento y así lo hice. Corté de raíz mi relación con esa iglesia, hasta hoy.

YSP: Pero el amor es más fuerte…

AGM: Así es. Gracias, @ApoloBeat.

Adiel González Maimó (segundo a la izq.) con un grupo de activistas LGBTI+

YSP: ¿Juicios públicos? oye, tu ex iglesia y el PCC (Partido Comunista de Cuba) se parecen cada vez más. Bueno, este cambio de comunidad religiosa seguro te llevó a reflexiones profundas sobre el significado de ser pastor, la pregunta de @EckO23 va en esa dirección: ¿Cómo afronta un hombre religioso los prejuicios, podemos decir que fundados, sobre el ejercicio del sacerdocio por un hombre abiertamente homosexual, gay, o el término con el que él se identifique?

AGM: Es bien complejo.

YSP: En lo que Adiel escribe, les informo que ya no recibiremos más preguntas, pues son las 5 de la tarde y quedan 4 por responder.

AGM: En las iglesias se piensa que un pastor debe ser casado, preferentemente con hijxs, porque así lo caracteriza la Biblia y es como mejor lo asimila la sociedad. Si alguien gay o lesbiana quiere ser pastor, es preferentemente célibe. Esto es en las iglesias históricas más progres incluso.

YSP: Doble rasero a la cara.

AGM: Por tanto, es complejo estar ahí y romper con esos arquetipos ideales. En mi caso yo soy abiertamente gay y vivo hace 8 años y medio con un episcopal. Y mi iglesia está asumiendo el reto de tenerme como candidato al pastorado. Lo cual es bueno, creo. Por ejemplo, mi única condición para ser pastor es que para la iglesia donde yo vaya a pastorear voy para vivir con mi novio en la casa pastoral. Vamos a ver cómo me va con eso. Gracias, @EckO23.

YSP:  Ahora vamos a relajarnos un poco. Siempre me pregunto cómo la gente usa su tiempo libre, así que: ¿Qué hace un cristiano gay en camino a ser pastor para recrearse? ¿Qué entretenimientos «del mundo» son compatibles con tu fe y tu sensibilidad social actual?

AGM: Te voy a hablar por mí, que conste. Me encanta leer (no sólo la Biblia o libros de teología) y ver TV, sobre todo las noticias (en casa se ve Telesur casi las 24 horas). También disfruto mucho invitar amigxs a cenar en casa, es una de mis pasiones. Y adoro ir a bares de vez en cuando y tomarme una chelada con Bucanero Max.

YSP: Serás un pastor que perrea, bue…

AGM: El otro día en un bar aquí en Matanzas, con un grupo de amigos, había uno que no me conocía. Uno del grupo me presentó como futuro pastor. Y cuando ese muchacho me vio con la chelada se quedó sin palabras. A esa hora tuve que explicarle mis bases bíblicas para tomarme una cerveza.

YSP: De verdad que ese libro lo usan para todo.

AGM: Eso es muy cierto.

YSP: Ahora, por favor regresemos al contexto de la comunidad cristiana de Cuba. @manualejo90 pregunta: El seminario evangélico de Matanzas es un sitio sumamente importante para la formación teológica de diversos integrantes de la comunidad protestante en Cuba. Como seminarista, activista y futuro pastor, gay por demás, ¿cuánto ha influido ese sitio en ti?

AGM: Muchísimo, @manualejo90. Mi formación bíblico-teológica actual se la debo casi por completo a dos grandes instituciones en Cuba que merecen ser reconocidas por su formación teológica de alta calidad: el Centro Memorial Martin Luther King Jr. y el Seminario Evangélico de Teología. El primero se encuentra en el municipio de Marianao, en La Habana. Allí deconstruí las bases de mi antigua formación religiosa y creé las nuevas que me han servido hasta hoy. Allí además fue donde conocí una teología con enfoque de género.

El Seminario por su parte, que queda en Matanzas, me ha servido para consolidar los fundamentos teológicos y sobre todo pastorales que me sirven para mi labor como pastor. Es una institución de renombre regional a la que le debo mucho de quien soy.

Allí, en esos dos lugares también he aprendido a hacer activismo teológico si se puede usar ese término. Gracias, @manualejo90.

YSP: Lo de «activismo teológico» tomó un sabor amargo en Cuba el año pasado, @ElBohioMio envió una pregunta sobre ese período en que las iglesias cubanas «tomaron la calle por asalto»: En tu doble condición de cristiano y gay, por lo que sufres doble, ¿cómo experimentaste los debates cuando la consulta constitucional? ¿Cómo crees que se deban enfrentar las posiciones fundamentalistas de cara a la próxima consulta por el Código de la Familia?

AGM: Es un tema bien complejo, porque en efecto en esa época (que con seguridad regresará con más fuerza el próximo año) fue la «salida del clóset» pública de estas iglesias, como le dice la pastora Elaine (Saralegui) de ICM (Iglesia de la Comunidad Metropolitana) al fenómeno ese del año 2018. Entonces, en ese tiempo se manejó mucha información y se debatió mucho al respecto. Se decía que todas las iglesias estaban en contra del matrimonio igualitario. Falso.

 YSP: Claro, la diversidad que mencionaste desde el inicio

AGM: Se decía q los cristianos «aman» a las personas LGBTI+, pero que quieren salvarlas. Falsa forma de amar a la manera bíblica, condicionada. Y para los creyentes LGBTI+ la cosa aún peor. Incomprensiones de ambos bandos. Yo viví intensamente ese tiempo, intentando desmontar desde un discurso en redes y en la calle tanto la idea de que todas las iglesias están en contra del matrimonio igualitario como desmontando la idea de que ser LGBTI+ es pecado.

Fue desgastante debo confesar. Por lo menos nuestra gente de la comunidad LGBTI+ está más abierta a conocer la verdad. Los fundamentalistas no, con esa gente no se dialoga. Por eso pienso que lo mejor es no responderles para no visibilizarlos más de la cuenta. Hay que trazar nuestra propia estrategia educativa y comunicacional para alcanzar nuestros derechos, nuestra propia campaña. No siendo reactivos, sino proactivos. Gracias, @ElBohioMio.

YSP: La última pregunta de este excelente encuentro es de @ApoloBeat y creo puede alegrarnos un poco: ¿Qué le dirías a jóvenes LGBTI+ que siguen ocultando su orientación sexual y/o identidad de género por temor a futura violencia espiritual, física o psicológica?

AGM: Que no tengan miedo. Que Dios les ama y que afuera hay mucha gente que va a apoyarlos. Que siempre sepan que hay iglesias donde podrán vivir su fe, y que la vida en colores es mucho mejor. Es difícil, pero vale la pena asumirse, asumir el amor incondicional de Dios y ser feliz. Gracias

YSP: Gracias a ti, @maimo_adielglez por compartir tus experiencias e ideas.

AGM: Gracias por darme la oportunidad.

YSP: Termina ya el #HistoriasQueCuentan número 4 de 11M a Debate.

AGM: Gracias a uds. por sus preguntas y a ti @NimlothdeCuba por ser tan buena moderadora.

YSP: Gracias también a quienes mandaron las excelentes preguntas.

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