Filipinas: La guerrilla comunista que casa con serenatas a las parejas del mismo género


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(Ilustración: Polari)

Los comunistas tienen una historia homofóbica. Tal vez por querer ser demasiado «científicos», sin darse cuenta de que la ciencia no siempre es la verdad. También es un ripio cultural opresivo. Pedro Lemebel, el gran maricón «rojo», se los echó en cara.

Sin embargo, hay un grupo maoísta que decidió casar a parejas del mismo género en plena guerra contra el capitalismo. Sucedió en Filipinas. Se trata de una guerrilla viejísima que se rejuvenece con las plumas.

Andrés y José se casaron con bombo y platillo, lentejuelas incluidas, frente a sus camaradas. La primera boda del Nuevo Ejército Popular (NEP) fue un notición hace unos años.

NEP es el brazo armado del primer Partido Comunista Filipino y empezó a combatir en 1969. Han peleado contra varios gobiernos. Hoy esperan tumbar a Rodrigo Duterte, el extravagante presidente que ha dicho, entre tantas cosas inolvidables: «yo era un poco gay y las mujeres hermosas me curaron».

Para situar en contexto, y temiendo que suene muy familiar, digamos que en Filipinas el matrimonio entre personas del mismo sexo no es legal. Y aunque la diversidad sexual en los últimos años ha tenido un tratamiento evolutivo hacia la aceptación, todavía persiste la homofobia. Duterte afirmó que iba a legalizar el matrimonio LGBTI+ y luego se arrepintió. Así va todo por ahora.

La homosexualidad en el país asiático fue ilegal y considerada un delito hasta mediados de la década de los 90. En el caso del ejército, por ejemplo, el gobierno filipino promulgó en 2009 una ley que prohibía el ingreso de homosexuales. Dos meses después fue derogada y sustituida por otra en contra de la discriminación por orientación sexual, aunque los altos mandos han advertido que el hecho de que los gais sean aceptados, esto no los exime de observar estrictamente los reglamentos internos vigentes. O sea, de relajitos nada.

Los primeros intentos de legalizar las uniones LGBTI datan de 1991. Algunos legisladores debatieron para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero el revuelo no llegó a ningún lugar feliz. No obstante, los partidos de izquierda como el Partido Comunista de Filipinas y el Partido Socialista Democrático de las Filipinas, continúan apoyando el matrimonio igualitario.

En 2010, tras una sentencia que permitió a una persona transexual casarse, se presentó una enmienda constitucional en el Congreso de Filipinas para evitar que se aprobara el matrimonio LGBTI+ en el país. El objetivo de esta propuesta legislativa fue contrarrestar la sentencia que permite a los transexuales casarse como «personas del sexo distinto del que nacieron».

Luego de todo ese contexto comprobarán que las bodas en el Nuevo Ejército Popular han sido una proeza comunista.

Ka Andrés y Ka José estaban tomados de la mano en la ceremonia. En la otra cada uno llevaba una bala, como signo de su compromiso con la lucha armada. Además, estaban envueltos en una bandera del Partido Comunista de las Filipinas, llena de lentejuelas y atada por un gran lazo de cuentas uniendo a la pareja y a sus padrinos que, según el periódico Philippine Daily Inquirer, son símbolos de que su matrimonio sería más fuerte con la ayuda de sus camaradas y de las masas. Y por si fuera poco, un coro del NEP dio una serenata con canciones revolucionarias.

Como era de esperar, el gobierno filipino no tardó en condenar al NEP de no tener religión, asegurando que no tenían dios y que su moralidad está cuestionada.

En tanto, la Organización Progresista de Homosexuales (Pro Gay) dijo que la boda era un ejemplo a seguir y retó al gobierno filipino a que apruebe una ley que formalice los derechos de la comunidad LGBTI+.

Cerca de Filipinas queda Taiwán, líder de la región en la defensa de la igualdad y donde la comunidad LGTBI+ es una de las más activas de la zona, aunque la sociedad taiwanesa es, en general, conservadora.

En la isla asiática, el ejército también se lució casando a dos de sus soldados recientemente. Dos lesbianas, entre banderas arcoíris y lágrimas, uniformadas, dieron el «sí, quiero» en una ceremonia múltiple organizada por las fuerzas armadas en octubre de 2020.

Taiwán se convirtió en mayo del año pasado en el primer territorio asiático en legalizar el matrimonio igualitario, tras una decisión judicial. Mientras, en Filipinas, y a pesar de la boda de los camaradas del NEP, siguen esperando. Por acá, sentados, también vamos dando tiempo al tiempo.

 

Alexis Jiménez Yang

Alexis Jiménez Yang

Periodista

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