Feminicidio, el delito que el parlamento cubano no quiere reconocer


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(Fotos: María Lucía Expósito)

El asesinato de mujeres como una expresión extrema de las violencias de género, es un problema sistémico que Cuba tiene más dificultades para resolver, en parte porque carece de una legislación específica.

Hasta el pasado 15 de mayo, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular, aprobó un Código Penal que no especifica el carácter diferente que tienen las muertes por violencia de género, se supo que la cifra de feminicidios en Cuba ascendió a 12 en lo que va de 2022.

Las plataformas independientes YoSíTCreo en Cuba, la revista Alas Tensas y la Red Femenina de Cuba son hasta ahora las únicas organizaciones que contabilizan y brindan información verificada acerca de estos crímenes.

Además de denunciar cada feminicidio e ir conformando una estadística aproximada, donde se carece de cifras oficiales, estos grupos feministas también exponen, en la medida de lo posible, las circunstancias y los antecedentes de violencia que tienen estos asesinatos.

Las víctimas de feminicidio lamentadas en lo que va de año son:

Maylén Guerra García (2 de enero): Maylén Guerra García, tenía dos hijos mayores de edad y trabajaba en la refinería de azúcar Chiquitico Fabregat. El agresor era su pareja, y la asesinó en la casa de ambos. Según fuentes de la comunidad, existían antecedentes de violencia machista.

Joven santiaguera  de 21 años (4 de enero): Fue agredida por su expareja, según informaron fuentes familiares en las redes sociales y confirmaron fuentes comunitarias.

Misladis Carmenates Hidalgo (6 de enero): Tenía 43 años de edad. El agresor fue su pareja, como en la mayoría de los casos registrados desde el 2019 hasta la fecha. El asesinato ocurrió en el reparto Albaisa, Camagüey.

En la nota publicada en Facebook por la revista «La Hora de Cuba», se informó que Carmenates Hidalgo era madre de tres hijos, uno de ellos menor de edad.

Darlín García: En un contacto con YoSíTeCreo en Cuba, se aclaró que no pueden precisar el día, pero este asesinato se cometió en enero.

Yaité Balmaseda (19 de febrero): La joven de 27 años fue asesinada por un hombre a quien había denunciado a la policía de Río Cauto, Granma, donde residía.

Daile López Massó (23 de febrero): Fue asaltada y asesinada en las cercanías de El Laguito, en el reparto Mulgoba, Boyeros, La Habana.

Según una fuente consultada por Cubanet, en el momento de los hechos, la joven de 22 años se encontraba con una amiga: «El ladrón se les acercó y le arrebató la cadena a Daile; ella empezó a llamar a su padre a gritos. Ahí fue cuando él le dijo que también le iba a quitar el celular».

Daile se defendió y el individuo respondió apuñalándola. La joven que acompañaba a López Massó, logró huir con varias lesiones.

Lisbet Machado (14 de marzo): Era madre de dos niños y tenía 28 años. Fue asesinada por su expareja.

Joven de 24 años (18 de marzo): Una joven de 24 años en Cárdenas, Matanzas, fue asesinada por su pareja con una escopeta de caza.

Eriday Soto Martínez (24 de marzo): Tenía 26 años, y fue asesinada por el padre de su bebé de cinco meses, que también fue víctima del crimen. El asesinato ocurrió en el reparto Argentina Sur, en Jobabo, Las Tunas.

Yamilka Silva (12 de abril): Sucedió en la madrugada del martes 12 de abril, en una comunidad rural de Báguanos, Holguín. Su pareja fue el responsable.

Odalys Lavin (30 de abril): Sucedió en su hogar, en Cárdenas, Matanzas. El agresor fue su esposo, que tenía antecedentes de violencia machista contra ella y se suicidó después de cometer el crimen.

Sobre este feminicidio, la plataforma YoSíTeCreo en Cuba apuntó: «Alertamos a la ciudadanía y autoridades a extremar las medidas y evitar estereotipos y justificaciones cuando se entrecruzan enfermedades mentales y violencia machista. Exigimos claridad en las investigaciones sobre este caso, que pudiera implicar la responsabilidad de centros hospitalarios».

Yusleidy Aguilera Fernández (15 de mayo): Según denunció la Red Femenina de Cuba, la joven Yusleidy Aguilera Fernández, de 21 años y con dos niños pequeños, fue apuñalada hasta la muerte y luego mutilada.

Sucedió en el reparto Vuelta del Caño, Granma, y el asesino, originario de La Habana, fue detenido en Manzanillo.

Según YoSíTeCreo en Cuba ocurrieron también cuatro intentos de feminicidio y el asesinato de una cubana en el exterior.

El parlamento cubano dice «No»

La posición del Estado ante los feminicidios parte de que no reconoce la magnitud e incidencia del fenómeno, no lo entiende como un asunto de carácter estructural e incluso lo aborda, las pocas ocasiones en que lo hace, como «femicidio», insistiendo en que no hay desatención o irresponsabilidad gubernamental en el tratamiento del fenómeno.

Desde esa postura, la voluntad política de crear legislaciones específicas para el feminicidio no aparece en Cuba.

En un reportaje de Cubadebate, Arlín Pérez Duarte, especialista en derecho penal y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, explicó que «ella no necesitaba una figura como femicidio en la ley».

Para la abogada penalista, esa inclusión no es necesaria, porque «con el asesinato como está, queda clara la protección a la integridad de la mujer».

Esta concepción parece ser la postura oficial, como quedó evidenciado el pasado 15 de mayo con la aprobación del Código Penal.

Durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular que dio luz verde al documento, la diputada Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), propuso incluir la categoría «femicidio» en el nuevo código.

Castro Espín recomendó que se configurara este delito en el artículo 345. De lo contrario, se afectaría el registro y seguimiento de los casos, apuntó Cubadebate.

Ante la solicitud, el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, argumentó que la ley busca mantener la tradición y la coherencia con respecto a las figuras delictivas y que en el artículo 345 está la descripción del delito de «femicidio». 

«No está la nomenclatura femicidio o feminicidio porque habría que establecer en el asesinato nomenclaturas distintas, como infanticidio, por ejemplo», dijo Remigio Ferro.

Por otra parte, Teresa Amarelle Boué, diputada y presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), destacó que «lo que no tenemos es definido el término de femicidio, pero la interpretación sí está recogida en el Código».

Amarelle declaró que su organización quedó satisfecha con las protecciones que da la nueva ley penal a las mujeres.

«Antes sí teníamos la inconformidad de que existieran vacíos en el Código Penal en relación con la violencia. Ahora nosotras consideramos que hemos avanzado suficientemente en reflejar en el Código todo lo que tiene que ver con la violencia de género», señaló.

Finalmente la propuesta de Mariela Castro se sometió a votación y fue rechazada por la mayoría de la Asamblea.

La decisión tuvo detractores fuera del parlamento. La periodista Alina Herrera Fuentes apuntó en Facebook:

«Un ejemplo de lo contraproducente de no contar con definiciones y categorías claras e inequívocas es la incongruencia entre el uso de tasa de femicidios en el país (0,99 por cada 100 mil mujeres de 15 años y más) dada en el informe voluntario que presentara Cuba ante la Cepal (Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) en el 2019, y la tasa de mortalidad femenina por agresiones (1,9 por cada 100 mil mujeres) dada en el informe voluntario ante la misma organización pero del año 2021».

Según la periodista, con estas «inconsistencias» es muy difícil entender la verdadera dimensión del problema y «trazar estrategias para su disminución».

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