«Estos golpes han sido por homofobia»: Ami, una mujer trans reprimida después de la manifestación del 11 de julio


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Ami (Foto: Cortesía de la entrevistada)

Amapola, Ami para sus amigos, es una mujer trans de 36 años que se unió a las protestas del pasado 11 de julio en Holguín, al oriente de Cuba. Como tantas personas LGBTIQ+, a la represión común que enfrentaron los manifestantes se unió la discriminación por identidad de género.

Al día siguiente, Ami caminaba cerca de «Las tres Lucías», una famosa cafetería de Holguín, cuando un policía la reconoció y la lanzó a la patrulla junto a dos personas más.

«Esta maricona estaba ayer en la manifestación», le dice el policía a su colega que estaba al timón, mientras golpeaba a la detenida con la tonfa en la rodilla.

Al llegar la Unidad No. 1 de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), un carro jaula les estaba esperando. Allí también había personas vestidas de civil con tonfas y palos en las manos.

«Este mariconsón estaba ayer tirando piedras», le dice el mismo policía que la detuvo, al resto de los que allí estaban. «Me empiezan a dar golpes, todos a la vez, mientras me montaban en la jaula», cuenta Ami. Antes de subir hubo más escarmiento. «Me arrancó el nasobuco, me viró hacia los demás y les dijo: “Miren, para que lo vean bien”».

Al salir de la unidad, Ami junto a los otros detenidos fueron conducidos hasta Instrucción Penal, conocido popularmente en Holguín como «Todo el mundo canta». Desnudarse, hacer tres cuclillas, reportar sus pertenencias y recibir el número 116 fue lo que siguió antes de ir a la celda donde estaría durante 9 días.

Lesiones provocadas por la policía a Ami durante su detención, el pasado 12 de julio (Fotos: Cortesía de la entrevistada)

Como sucedió con otras mujeres trans que participaron en las protestas, la policía la llamó siempre por su nombre legal, aunque desde hace mucho tiempo, por elección propia, su nombre es Amapola.

Cuando tocó el momento del chequeo médico, le preguntaron por el golpe del antebrazo, que si haba sido producto de una caída. A lo que la detenida respondió: «Estos golpes han sido por homofobia».

«Me desplomé a llorar, ya no aguantaba más. Los médicos intentaban calmarme y me deseaban que pudiera resolver pronto, que ellos me entendían, pero que no podían hacer nada al respecto», dice. Al terminar el chequeo «la enfermera contó 14 hematomas».

Luego vinieron los interrogatorios. «A mí me daban como líder de la marcha y querían saber quién la organizó, quien había tirado piedras en el PCC». En tres ocasiones Ami tuvo que declarar lo que vivió. En las tres ocasiones dijo lo mismo: «Yo no soy líder de nada, estaba allí como estaba Holguín entero».

Comments (3)

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    Marcia

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    Esto es real , no debe ser un delito expresar lo que se piensa es un derecho y como ella han sido muchos los golpeados, multados y amenazados

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    Robert

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    Solamente los cobardes con problemas de identidad son capaces de no entender que un individuo es dueño de su opinión de su creencia y sus preferencias en pleno siglo 21 la ignorancia y el atraso continua causando estragos, muchos homosexuales an demostrado ser más hombres que los que los agreden pretendiendo ser muy machos pobres pendejos…

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    Aly Alain

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    Basta ya se abuso de reprecion y de homofobia por no pensar del mismo modo.

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