Ellas (tele)trabajan más


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Foto: Alejandro Trujillo Valdés / Archivo TN

La crisis de combustible que vive Cuba ha obligado al gobierno a implementar medidas que afectan la jornada laboral de las mujeres. 

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«Soy mujer de acción y la casa no se hizo para mí», dice una profesora de inglés de 58 años que habla bajo condición de anonimato para no atraer la atención de las autoridades. 

El desabastecimiento de combustible tiene en crisis a Cuba hace casi un mes. El 11 de septiembre compareció en la televisión el gobernante Miguel Díaz-Canel para anunciar medidas de ahorro. Una de ellas es el trabajo a distancia o teletrabajo. 

«Antes del período coyuntural ya se estaba siendo difícil viajar y cuando anunciaron la crisis se volvió casi que imposible coger botella a Cienfuegos», comentó una trabajadora del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder). 

Vive en la localidad de Cruces, en el centro de Cuba, tiene 53 años y pide reservar su identidad. «A mí lo que me preocupa es que me afecten el salario porque, según dicta la ley, los trabajadores interruptos pueden cobrar el 100 % de sus salarios solo en el primer mes». 

En este contexto, Marta Elena Feitó Cabrera, viceministra de Trabajo y Seguridad Social, aseguró al periódico Juventud Rebelde el nuevo modelo «representa ventajas tanto para el trabajador como para la entidad». 

La viceministra consideró que el teletrabajo puede contribuir a eliminar el ausentismo, las llegadas tarde e incluso «tiende a incrementar la productividad».

Otra trabajadora del Inder, de 46 años, que no accede a dar declaraciones con su nombre, también encontró ventajas en trabajar desde casa. «Me parece muy bien que me mandaran para la casa a “teletrabajar”, porque yo puedo hacer todos mis papeles en una o dos horas, luego me queda el resto del día para hacer las cosas de mi casa», observó. 

La nueva modalidad cuenta con el respaldo legal del Código de Trabajo en vigor y ya tiene precedentes en las sociedades informatizadas. Sin embargo, podría alargar la ya problemática doble jornada de las mujeres en Cuba. 

«Por un lado estaría bien quitarte todo el problema de la falta de transporte, pero por otro lado me imagino que estar dentro de casa también genere otros problemas relacionados con los tiempos de las mujeres», comentó Marta María Ramírez, activista feminista que reside en La Habana.   

«En Cuba hay una visión bastante acrítica de la doble jornada. Es como si por decreto nos tocara a las mujeres», añade. «En esta doble jornada en la casa, el gobierno, el estado, el partido, que son lo mismo, no quiere intervenir y hace oídos sordos a pesar de los juicios de los expertos».

La viceministra Feitó Cabrera reconoció que «el teletrabajo no tiene mucha tradición en Cuba», pero que ya es posible «porque el proceso de informatización de la sociedad ha cobrado fuerza en los últimos tiempos». 

No obstante, algunas entrevistadas aseguran que las tecnologías digitales, requisito indispensable para que funcione la nueva modalidad, están lejos de generalizarse en Cuba. 

Por su parte, Feitó Cabrera aseguró que el teletrabajo estaba en discusión antes de la crisis actual y es una opción que «debe perdurar». 

«Tu casa es tu oficina, el lugar para estar tranquila y además el sitio donde tienes que hacer el trabajo doméstico», dice Marta María Ramírez cuando imagina el nuevo escenario. 

«Es la doble jornada en el mismo espacio», considera la activista que pudiera ser uno de los riesgos de una política que se aplica sin tener en cuenta el género de las personas afectadas.

 

*Cris Álvarez colaboró en la redacción de esta nota.

Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista y activista LGBTI. Tuvo un blog mientras se lo permitieron y se llamaba El Nictálope, porque siempre ha presumido de ver bien, como algún animal de la noche. Echa de menos la radio y el insomnio que le favorecía antes para escribir. Ahora escribe cuando puede, donde puede colaborando con varios medios cubanos y extranjeros.

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