El portero villareño del Real Madrid


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La historia del fútbol en Cuba guarda algunas señales de orgullo, aunque puedan contarse con los dedos de la mano. En diferentes momentos ocho cubanos formaron parte del mejor club del siglo xx: el Real Madrid. Uno de ellos era villareño: Mario Inchausti Goitia.

Varias fuentes digitales, como Wikipedia, ubican su nacimiento en Caibarién o Santa Clara, allá por el año 1915; y aunque no existe criterio unánime, lo cierto es que, en cualquier situación, Mario Inchausti Goitia nació en la antigua provincia de Las Villas, en el centro de Cuba y fue guardameta en tres clubes de la Liga Española. Cuentan algunos recortes de prensa que llegó a España con diez años, pero en una entrevista al diario Marca, en 1940, él mismo aseguró que aprendió a jugar fútbol en la Isla. ¿Parece raro, verdad? Inchausti se radicó en Zaragoza y fue en ese club aragonés donde se inició como portero. En la temporada 1939/40 ―mientras custodiaba los tres palos― los Blanquillos quedaron campeones del torneo mancomunado Guipúzcoa, Navarra y Aragón. De 10 partidos jugados, el club ganó nueve.

Al cubano, lo apodaban el “vasco”, cuando no quedaba ni un vestigio de acento criollo en él. Medía 1.90 centímetros y llevaba a la par de la futbolística una carrera de Medicina, que dejó inconclusa. Era un tipo rudo, pero que no le costaba sonreír a la prensa. Vestía de oscuro en la portería, short casi a la rodilla y medias altas, a rayas. Cuando salía a la cancha, una decena de chiquillos se le quedaban lelos, mirándole. Inchausti lidiaba con ser el foco de atención.  En 1940, en la Primera División española, no todo salió tan bien para Inchausti. En la jornada 19 soportó cinco goles del Madrid. Con el Barcelona también caía, de manera más estrecha 2-1. Los 1980 minutos de los 22 partidos disputados ocuparon titulares, el cubano recibió 40 goles en su puerta, pero el Zaragoza terminó séptimo y no descendió.


La prensa de la época no dejó de cuestionar al villareño. ¿Por qué fichar por el Betis, un club de segunda? “Yo quedaba libre al terminar la temporada. El Betis me habló y yo acepté su oferta. Eso es todo. Y aquí estoy. Yo sé que a muchos habrá extrañado mi decisión. Abandonar un equipo de Primera División para jugar en uno de Segunda no es corriente, pero yo he dado este paso y no me arrepiento. Aquí, además, luchamos con más aliciente. Es el ascenso lo que se ventila”. Así declaraba al corresponsal de Marca en Sevilla. Pero la prensa no se tragó el anzuelo, la oferta de más de mil 500 pesetas mensuales, una cantidad nada despreciable para la época, resultaba el verdadero estímulo, según especularon los medios.

Por esos años el cubano también hizo equipo en dos ocasiones con la Selección española frente a su rival de la península, Portugal. El DT Amadeo García convocó a un grupo de jugadores jóvenes, entre ellos a Inchausti.

“Fui seleccionado, por pura casualidad. Cuando trataron de formar el equipo nacional entre los nuevos elementos que probaron, en varios partidos celebrados en San Sebastián, tuve la suerte de encontrarme yo. A Vigo y a Lisboa fui como suplente de Guillermo Eizaguirre”, declaró el portero en su momento.

Pero el año 1942 significó el del gran salto: Inchausti estaba en plena forma deportiva, y el Real Madrid llevaba nueve años sin ganar la Liga. El equipo lo fichó por una temporada y 50 mil pesetas. El cubano ni lo pensó. “¿Dónde tengo que firmar?” No demoró mucho para conseguir la titularidad en el club merengue. Se mantuvo en esa posición hasta que sufrió una grave lesión en un partido contra el Córdoba de Andalucía (un equipo que solo ha estado ocho temporadas en Primera). Nunca se recuperó totalmente. El cubano intentó regresar durante tres meses más después de lesionarse, pero fue en vano: con tan solo 26 años tuvo que retirarse de las canchas.

En 2006, tras su muerte, el diario español El Mundo lo despidió con una nota que recogía la trayectoria profesional de Mario Inchausti, el “portero maltratado por las lesiones” ¿Qué opinaba de la selección isleña del 38, que vistió por primera ocasión la camiseta de Cuba en un Mundial, y de la que él mismo podría haber formado parte? ¿Cómo vivió los cambios en su Isla, después de 1959? Nunca lo sabremos. Inchausti falleció a los 91 años, en el 2006, y era en ese entonces el jugador más veterano de todos los que pasaron por el Zaragoza, el Real Madrid y el Betis.

Las notas sobre el “vasco” escasean. Fue un futbolista que prometía, pero la lesión no solo le apartó de su carrera en el fútbol profesional, sino también de los medios. No fue hasta el año de su muerte que volvió a ocupar un titular en España.

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Mayli Estévez Pérez

Mayli Estévez Pérez

Nació en 1986, el año en que Maradona levantaba en el Estadio Azteca la Copa Mundial de Fútbol para Argentina y cuando por última vez se avistaba en la órbita de la Tierra el cometa Halley. No sé si me suceda como a Mark Twain, pero el 2061es un buen año para morir,  solo por imitarlo. Periodista titulada, deportista frustrada. La opción que me quedó fue hacer el coctel de periodista deportiva.

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