El Mesías de Holguín en el «torbellino»: Una historia de fundamentalismo cristiano y violencia machista


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Yordanis Ramírez, el «Mesías» o «Elegido» de Holguín (Foto: Captura de video publicado en Facebook)

Denep Grimaldi Cables, tiene 26 años y es técnico medio en enfermería. Hasta hace poco tiempo trabajaba en la sala de ortopedia del Hospital Clínico Quirúrgico «Lucía Íñiguez» en la ciudad de Holguín, al oriente de Cuba. Tiene un hijo de 14 meses. Entre la maternidad y el rigor de la epidemia de covid-19, no ha podido incorporarse al trabajo.

«Sería antes de las seis de la mañana aproximadamente. Mi papá iba saliendo para la panadería. Pero llegó un carro a la casa y no pudo irse en ese momento, sino quizás se lo hubiera encontrado porque tenía que coger por esa calle. Cuando mi papá sale por fin, en la panadería le dicen que habían encontrado un bebé y que lo habían llevado para casa de Rita. Rita es una señora que vive en Prado entre Fomento y Progreso, todos la conocen. Él fue, vio que era cierto y le dijo a Rita: “déjame buscar una sabanita que mi hija tiene un bebé”».

La enfermera

El lunes 25 de octubre se hizo viral en las redes sociales la noticia de que un bebé había sido encontrado en una de las principales arterias de la ciudad de Holguín. Contrario a lo relatado por algunos medios que se hicieron eco de la noticia, el bebé recién nacido no fue abandonado en el portal de la casa de Yordania Cobas Brocard.

«Eso no es cierto, ella es nuera de Rita y no se encontraba en Holguín el día del suceso. No sé por qué dijeron que había aparecido en su portal», explica Denep a Tremenda Nota.

En una publicación del 26 de octubre en su perfil de Facebook, Yordania escribió: «En el día de hoy fue encontrado por mi suegra ese bello bebé, parece que Dios supo que en ese hogar sería bien recibido por mi esposo y yo, después de tantos años de luchar por tener una familia. Dios quiso que fuera encontrado por nosotros, a pesar de que su madre biológica lo abandonó…».

Cerca de la vivienda donde fue encontrado el bebé, una vecina que prefirió permanecer en el anonimato, contó otra versión del hallazgo: «Un señor que recogía latas en la calle lo vio. Se lo dijo al barrendero que casualmente estaba a pocos metros de ahí, un hombre al que todo el mundo del barrio conoce. Este barrendero cogió a la criatura en sus manos y lo llevó directamente a casa de Rita».

Otras fuentes explican que el barrendero se lo dio a Carlos Luis, otro vecino, fue él quien lo llevó a casa de Rita.

Denep continúa la historia: «Mi papá vino rápido a decirme lo que había pasado. Él estaba muy nervioso. Me dijo que le diera una sabanita de mi niño para envolver al bebé». Denep le pidió que la esperara.

«Yo vivo en Colón, casi esquina con Fomento, es al doblar de donde estaba el niño, a casi a una cuadra. Pude llegar bien rápido». Ella quería brindar su ayuda como enfermera: «Ahí seguro no había ningún médico cerca, por eso también fui».

«Cuando llegué, me lavé las manos y revisé al bebé. Vi que no tenía falta de aire, tenía buena coloración y el cordón umbilical ligado con una tela finita. Ahí me di cuenta que ese nacimiento no lo había hecho cualquiera y había sido extra hospitalario», explica.

«Si hubiera sido en el hospital, lo hubieran ligado con la liga que usan para eso, pero vi que había sido con una tela estampada. Eso no se pone en un hospital. Además, en el cordón se veía que llevaba al menos 2 horas de nacido. El cordón estaba como acabado de nacer. Eso se ve bien blanco. Ya cuando pasan las horas se empieza a secar y a recoger», añade.

La joven enfermera se percató que el bebé estaba aparentemente bien y le dio el pecho.

«Tengo un niño de 14 meses, pero todavía lacta y tengo leche materna. El bebé succionó de una manera increíble. Estaba saludable, al menos no llegó deshidratado. ¡Tenía mucha hambre!», dice Denep conmovida. «En el momento que Rita y yo estábamos con el bebé, ella me dice “si me lo dejaran yo me quedaba con él porque mi nuera no ha podido tener hijos”».

Un carro patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y una ambulancia aparecieron en minutos.

«Ellos esperaron a que yo terminara de lactar al bebé. Le saqué los gases, lo limpié porque se había defecado y envolví las heces en una sabanita que yo le llevé. Arriba le puse una que ellos traían en la ambulancia. Ya habían llamado al pediátrico, y la neonatóloga lo estaba esperando. Se lo llevaron en la ambulancia, dentro de una incubadora», recuerda Denep.

En casa de Rita dejaron una sábana con restos de «meconio», o sea, las heces fecales del recién nacido con sangre.

«Esa sangre la pueden analizar, porque era de la mamá y pueden hacer estudios para buscar la verdadera madre», opina la enfermera.

Respecto a la recién parida, no se tardó mucho en conocer su identidad: Ana María Cruz Gómez, una joven de 20 años.

«La madre llegó muy mal al hospital Lenin con un sangrado vaginal y hemoglobina muy baja. No ha aceptado tratamiento ni transfusiones por la religión que profesa. Está muy grave. Eso es todo cuanto sé», dice Denep.

La enfermera se tomó un respiro para publicar en su muro de Facebook una foto que le tomaron con el bebé lactando: «Escribí sobre lo sucedido y puse que si veían a alguna mujer que hubiera dado a luz y vieran algo sospechoso, que avisaran a la policía urgente».

El post lo compartieron cientos de personas y grupos de la red social.

«Me dicen que los vecinos de al lado de aquella casa donde sucedía todo eso, se dieron cuenta que ella (Ana María) había parido, pero ya ese esposo había hecho partos anteriormente en esa casa. Dicen los vecinos que ese hombre es el único en la libreta de abastecimiento de su casa, solo él sale de allí», dice Denep.

«Todos me empezaron a escribir. Querían saber cómo podían hacerle llegar donaciones al pequeño. Entonces decidí recogerlas en mi casa. En estos días han sido muchas las muestras de cariño de la gente, han donado de todo. Tuve que parar la recogida porque es inmensa y aún falta la de las iglesias que llegan esta semana. Ahora se está organizando una para las dos niñas que vivían allí también en esa casa».

El padre del bebé abandonado es conocido en Holguín como «El Mesías» o «El Elegido». La enfermera conoce poco de él. «Según su religión, era el único hombre que podía haber en la familia», señala.

Tres días después del suceso, el 28 de octubre, el canal local «Telecristal» ofreció detalles sobre la situación del bebé con el doctor Eduardo Mejías, director de Salud Pública en el municipio Holguín como fuente. La nota subrayó que el bebé tenía unas 41 semanas y 3.500 gramos, que había nacido en un parto extrahospitalario, y que se encontraba en un buen estado de salud.

En el domicilio donde vivían los padres del niño abandonado, se encontraron otras menores de edad, que también fueron trasladadas a una institución sanitaria.

Una de las principales preocupaciones que rodean al caso es la negativa de la madre del bebé a ser atendida por el personal médico. «Tiene un pronóstico reservado, con toda la vigilancia y seguimiento del sistema de salud, pero colabora muy poco y se resiste a ser atendida», dice la nota publicada en los medios oficiales.

Denep tiene la seguridad de que el niño será dado en adopción: «Ya la Fiscalía y demás autoridades decidirán, pero a la familia no creo que se lo regresen».

Denep dio de lactar al bebé (Foto: Facebook)

El Mesías

Yunior Figueroa Silva tiene 39 años y vive en Holguín con su esposa y su hija. Hasta hace 5 años pertenecía a la secta que fundó el «Mesías» o «Elegido». Su nombre es Yordanis Ramírez.

«De su infancia no sé mucho, pero sé que se graduó de veterinaria, y también, creo, se graduó en el seminario de la iglesia evangélica Los Pinos Nuevos, que está en Villa Clara. Vino para Holguín cuando se casó con Marianela Pérez Corrales. Ella debe vivir todavía en el reparto Piedra Blanca. Él tenía unos 29 años. En este momento debe tener 43».

Así resume la biografía de Yordanis a Tremenda Nota.

«Yo estuve casi desde el surgimiento de la secta. Yordanis Ramírez fue pastor de la iglesia Los Pinos Nuevos. Un día estaba en casa de un amigo, también pastor, y lo conocí ahí. Nuestros caminos se encontraron cuando estaba de pastor asistente en una iglesia bautista reformada. Para ese tiempo, debido a algunas asperezas, abrió una iglesia bautista en la ciudad de Holguín, pero sin vínculos, denominaciones ni nombres», recuerda.

Yunior dice que al principio todo fue bien. Yordanis mantenía una línea dentro de la ortodoxia, pero llegó el momento en que comenzó a decir que Dios le estaba hablando: «Ahí empezó todo el horror que vivimos».

Yordanis Ramírez nació en Vázquez, Las Tunas. Después del incidente con el bebé, fue capturado por la policía en la planta alta de una casa del barrio Alcides Pino, la sede de su secta.

En los videos que tomaron varios testigos del suceso, se le ve con apariencia desgreñada. Un ermitaño de barba negra, aunque en buenas condiciones físicas.

Alcides Pino es uno de los barrios con mayor población de la ciudad. «Conflictivo y complicado. No es un barrio para andar muy tarde en la noche», dice uno de los vecinos del lugar que pide reservar su identidad.

Entre varios oficiales echaron abajo la puerta de madera, a patadas. Las dos primeras personas que sacaron fueron a las niñas. Ambas son hijas de Yordanis y Ana María, confirma Yunior.

La población celebró con aplausos la detención, para inmediatamente desatar la indignación y pasar a insultarlo a gritos de «asesino». «El Elegido» fue trasladado en short y chancletas, con un pulóver color naranja colgando del hombro izquierdo.

Fue conducido por varios oficiales, sin mascarilla y esposado, por la angosta escalera de caracol que da acceso desde la segunda planta a la calle. La policía impidió que algunas personas lo golpearan.

Según el video difundido en las redes sociales, la cuarta persona que sacaron de la casa, una mujer blanca vestida con una gran saya oscura, es Ana María Cruz, la madre del bebé encontrado.  

Bajaba temblorosa, con la expresión perdida. Perdió mucha sangre en el parto clandestino. La multitud lo mismo que la compadeció que la acusó, mientras era transportada hacia la ambulancia.

Jennifer Rodríguez, una usuaria de Facebook, aportó alguna información sobre Ana María: «Esa niña estuvo en mi aula y todos fuimos testigos de cuando sus padres la sacaron del Pre sin siquiera terminar su 10mo grado. Una de las alumnas más inteligentes del aula, todo para casarla con ese loco».

«El maltrato que ha sufrido durante toda su vida, más el aislamiento social, no permite que ahora ella esté pensando como pensaría cualquier mujer. Ha tenido tres partos traumáticos, sin condiciones. Nadie sabe todo lo que ha pasado en ese encierro. Nadie puede hablar sin estar en su lugar», defendió Jennifer.

La detención del «Mesías» de Holguín (Video: Facebook)

La secta

«Yo estuve dentro de la iglesia como un año», sigue narrando Yunior Figueroa Silva.

«Yordanis decía que Dios le había dicho que todos nos debíamos encerrar en una casa. La que se tomó para eso fue la del Alberto Cruz, el padre de Ana María. Varias familias compartimos juntos ese espacio. Allí comenzó a tener problemas con su esposa, Marianela. Ambos tienen un hijo varón en común», recuerda.

«Marianela se fue antes que nosotros entráramos. Notaba que Yordanis coqueteaba con Ana María y decidió salirse», dice.

«¡Qué inocencia tenía esa niña cuando el perverso de Yordanis anunció su noviazgo con ella! Eso la cogió por sorpresa. Según él, Dios le había ordenado que Ana tenía que ser su nueva esposa. Hasta ese momento, nadie creía que estuviera enamorado de ella. Yordanis tenía en ese entonces 38 años y ella solo 16. Era una niña, fisiológicamente lo era, muy delgada. Todo eso sucedió hace casi 5 años».

Según fuentes a las que tuvo acceso Tremenda Nota, hace unos años, Yordanis, Alberto y Dalia, los padres de Ana María, ambos también parte de la secta, le practicaron un parto extrahospitalario a la esposa del hermano de Yordanis. Por ese delito fueron condenados a un año de privación de libertad.

Esa mujer antes fue pareja de otro de los seguidores de la secta, Michel Montero. «Yordanis le quitó la mujer a Michel y se la dio a su hermano», asegura Yunior.

Aquel bebé sobrevivió, pero «El Mesías» expulsó de la casa a la madre y al niño. «Fue recogido por sus abuelos porque la cuñada también andaba media desequilibrada de la mente», señala Yunior.

A casi un lustro de esos acontecimientos, el pasado sabe muy amargo a Yunior y a su esposa, Ivet Ojeda: «Estuvimos trancados junto con ellos aproximadamente 2 meses. Nuestra fe fue golpeada con la situación de esa casa. Teníamos la expectativa de un Dios amoroso y de misericordia, pero aquel hombre lo convirtió en uno terrorífico, juzgador, tirano, en un Dios malo».

Como tantos movimientos religiosos mesiánicos, Yordanis «consideraba como única iglesia verdadera la que él había fundado»

«Todas las demás eran falsas y no tenían nada que ver con Dios. Nosotros éramos la verdadera iglesia, y así nos lo hizo creer», dice Yunior.

«Él estaba esperando, lo repetía a menudo, eso que llamaba “el torbellino”, en forma de un ciclón o algo por el estilo. Decía que esperaba el momento en que se lo llevara y lo dejara en Francia, ya que supuestamente allá iban a haber más creyentes de su tipo».

Yunior también recuerda que lo veían subirse por las noches al techo de zinc de la casa, esperando el torbellino.

«Imagina que cuando nosotros nos reunimos, los que pertenecíamos a la secta, todo hablamos ciertamente de que fuimos bien dañados por esa situación. Hablamos de cuántos traumas nos ocasionó. En mi caso y el de mi esposa, hemos recibido sanidad de parte de Dios y hemos salido adelante, pero eso no se olvida», insiste.

Respecto a los cultos que se llevaban a cabo en la secta, Yunior observa que no había una liturgia precisa: «Él abría las Escrituras y comenzaba a enseñar. Era un gran maestro, debo decirlo, reconocido por sus compañeros pastores dentro de la denominación de “Los Pinos Nuevos”. Las reuniones las hacíamos en la sala de la casa de Alberto, todos nos reuníamos en círculo y él comenzaba a exponer la Biblia».

Eran 30 personas cuando decidieron recluirse a hacer vida común. «Ya para ese tiempo algunos se habían ido, otros los había botado él. Comenzó a botar gente porque supuestamente no tenían el Espíritu Santo».

La casa era de tamaño mediano y tenía tres cuartos. «Algunos dormían en cama, otros tirábamos colchones en el piso. No se oraba. El único que tenía derecho de explicar las Escrituras era Yordanis».

Según Yunior, «El Mesías» aparentemente no padecía ninguna enfermedad, aunque con el tiempo tuvo un insomnio que empeoraba cada vez.

«Nosotros no cantábamos ni hacíamos las otras actividades que se hacen dentro de la religión cristiana», añade Yunior. «Teníamos todas las cosas en común. Había un hermano que vendía pizza y él nos buscaba todas las cosas que nos hacía falta. Tenía buena entrada de dinero. No se adoraban imágenes. La creencia era bastante similar a las demás religiones cristianas. La diferencia radicaba en que supuestamente estábamos guiados por las profecías que daba Yordanis».

Actualmente Yunior piensa que «El Elegido» era un gran manipulador: «Parecía una persona normal. Sí tenía una mirada profunda, incluso llegaba a provocar temor. Le gustaba estar en chancleta, short y sin pulóver, decía que era una costumbre de la infancia».

«Constantemente hablaba del juicio final. Aborrecía la vida, los seres humanos. Por todos los medios trataba de impregnarnos esa visión, y yo decía: “Bueno, eso es contrario a lo que Jesús enseñó”».

A Yunior le viene a la mente una de las citas bíblicas que más repetía Yordanis.

«Es la de Lucas 14:26: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo”».

«Esta idea la usaba para enfatizar la necesidad de desligarse de toda la familia. ¡Claro que él llevó esa hipérbole de Jesús a un extremo!», concluye.

El bebé abandonado (Foto: Denep Grimaldi Cables)

Los mesías que hemos tenido

La historia de Yordanis no deja de ser un caso extraordinario en Cuba. Sin embargo, en varias partes del mundo se han documentado muchas sectas parecidas, con líderes semejantes al «Mesías» de Holguín.  

Por ejemplo, la Sociedad Panacea fue una secta de mujeres inglesas de clase media muy devotas que estaban convencidas de tener el destino del planeta en sus manos y creían ser inmortales. Desapareció en el 2012. Este es uno de tantos casos recientes.

El más extremo fue el movimiento religioso de Jim Jones, el pastor evangélico que fundó el «Templo del Pueblo» y provocó el suicidio masivo más grande que se conoce, en 1978.

Algunas de estas sectas han tenido motivaciones no solo religiosas, también políticas, como la «Iglesia de la Unificación del Cristianismo», que se identificaba con la ultraderecha y fue liderada por el refugiado norcoreano Sun Myung Monn, al que sus fieles veían como «Señor de la Segunda Venida». Este movimiento se hizo conocido por sus bodas masivas y su ideología proestadounidense.  

Uno de los últimos escándalos de sectas y cultos fanáticos fue el de la compañía Nxivm, de Nueva York. Su líder, Keith Raniere, es un empresario que manipuló y sedujo a personas de clase alta. Abusaba sexualmente de mujeres que eran marcadas con sus iniciales en una ceremonia secreta. Raniere fue condenado a 120 años de cárcel y una multa de 1.75 millones dólares.

Hasta la fecha no se habían hecho públicas en Cuba la presencia de sectas religiosas de este carácter.

A pesar de que la secta de Holguín no tiene un marcado enfoque sexual, sí está atravesada por la violencia de género de un líder fundamentalista que dispone de las mujeres e incluso de los niños que nacen.

Lo que dice la fe

El sacerdote Charles Monegal, de la capilla «Cristo Resucitado», ubicada en el cementerio de Colón, en La Habana, compartió con Tremenda Nota su opinión sobre la secta holguinera.

«En Cuba no había noticias de esto, pero no es raro. Hay dos aspectos en el orden humano: uno sicópata que, por beneficio propio, por no tener escrúpulos, por cuestiones sexuales, puede que tenga dinero y hace este tipo de cosas y finalmente la situación se le va de las manos», considera Monegal.

«En otros casos podemos hablar de una especie de posesión o influencia diabólica. Pueden darse los dos casos aislados o un poquito de cada uno. La posesión se da mucho más de lo que pensamos», asegura el sacerdote.

«Es un total dominio de Satanás sobre la persona, pero no se domina nunca la voluntad. No puede dominar lo más íntimo de la voluntad de la persona, a no ser que se haya hecho un pacto. Si la persona hace un pacto con el demonio, ya es como que se entrega y el demonio actúa», cree Monegal.

«En cambio, si la posesión se da por otra causa, el demonio suplanta tu identidad, hace tus cosas, pero quedas libre interiormente. Incluso la persona puede rezar, creer, pero todo lo religioso le va a costar un mundo. Esto tiene explicaciones también del orden científico, en el campo de la psiquiatría, según algunos estudiosos del tema», opina.

El sacerdote cree que «podríamos estar ante un fenómeno sicológico», aunque «eso no quiere decir que no haya influencias espirituales».

Lo que dice la ciencia

Para el psicólogo Pedro Ernesto Millet Rodríguez, que trabajó en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, el caso de Yordanis podría tratarse de un Trastorno de Personalidad Narcisista.

«Asumo mi criterio desde la mera especulación», aclara el experto.

«Para profundizar debemos tener acceso a una entrevista con el propio sujeto. Dentro de ese análisis están todos aquellos sentimientos de grandeza y prepotencia. La persona se suele volcar hacia esa fantasía de éxito y poder. Por lo general tienen graves conflictos de autoestima», explica.

Las personas que padecen este trastorno, «hurgan bastante en el tema de las relaciones interpersonales», pero «suelen carecer de empatía y anteponen todo el tiempo sus propias necesidades a los deseos o necesidades del otro».

«El fenómeno de querer ser el único, de eliminar a todos los varones, aunque se ajusta también con esta carencia de empatía, es evidencia de envidia, de un error de suplantación. Todo esto se configura desde un Trastorno de Personalidad Narcisista», concluye Millet Rodríguez.

Alejandro Suárez D’Espaux, máster en Psicología Clínica, considera al «Mesías» de Holguín como una «persona con fácil oratoria, aptitudes de liderazgo, inteligente, fanático religioso, trasgresor de leyes y normas sociales, manipulador, abusador y machista».

También opina que sus ideas delirantes, las alucinaciones que refería sobre sus comunicaciones con Dios y el trastorno de sueño referido por una de las fuentes, «lo ubican en un espectro amplio dentro del campo de la psicopatología».

Un grano de mostaza

Yunior Figueroa y su esposa se sienten hoy más creyentes que nunca: «Cristo comparó el reino con un grano de mostaza. Aunque es uno de los granos más pequeños, llega a ser un gran árbol. Todos vamos madurando en la fe».

Está convencido de que su vida en la secta de Holguín «no estaba ajena a los planes de Dios».

«Dicen las Escrituras que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien, no solo las cosas buenas. Lo que Dios me permitió, por su gran amor al enviar a su hijo para rescatarme, no permitió que me hundiera en esa abominable secta».

Para Denep, la joven enfermera, esta historia le deja la satisfacción de haber sido útil.

El bebé rescatado, que tal vez todavía no tenga nombre, tiene la vida entera delante.

Comments (3)

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    Cristian

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    Excelente artículo, muy bien detallado!

    Esto es periodismo del bueno! Gracias Tremenda Nota.

    Y por la historia del “Mesías”, que triste la religión cause tanto daño a los seres humanos. Pero gracias a nuestra desquiciada Blavastsky la Teosofía en esencia nos dice: “No hay más religión elevada que la VERDAD”. Cuál es la verdad? En ese camino constante nos encontramos y encontraremos jeje. Pero desde mi filosofía personal el bien común, la justicia, la misericordia, el amor por sobre todas las cosas. Y que la Deidad nos bendiga, sea cual sea la que exista!

    Por situaciones como esta, es que necesitamos un amparo abarcador, inclusivo, justo en las leyes y para eso es necesario aprobar un Código de las Familias a la par con los tiempos actuales y futuros. 😉

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    Miguel

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    Muy buen artículo

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    Yosvani Malagón Crespo

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    Gracias por este exhaustivo informe. Excelente investigación, como siempre. La historia del Mesías de Holguín se desprende con bastante lógica de la mitología del “Hombre Nuevo” establecida por el Che y su banda de machistas tóxicos. El “Hombre Nuevo” exige implícitamente una “Mujer Nueva” maleable y conformista que esté al lado de su hombre y lo apoye en todos sus mandatos y deseos. El concepto de “Hombre Nuevo” no es más que una versión estalinizada del patriarcado. El patriarcado es una forma esencial y necesaria de control social y económico tanto en las sociedades estalinistas como en las capitalistas. Así que no es de extrañar que haya muchos Mesías en Cuba que aboguen por la subyugación de las mujeres, y la abolición de las personas LGBTQ+. La violencia contra las mujeres y cualquier persona que amenace al patriarcado seguirá siendo una característica de la vida cubana mientras los “Hombres Nuevos” descendientes de Stalin y el Che sigan en el poder en la isla. El feminismo socialista es el único curso disponible para los luchadores por la igualdad de género y los humanistas.

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