El Cenesex se quedó sin Twitter y el Código de las Familias sin plumas


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(Ilustración: Polari)

El Centro Nacional de Educación Sexual, el laborioso Cenesex, ya no tiene cuenta de Twitter. Se la hackearon en la noche del sábado y voy a decirles quién. Fue «une hackere» con mucha generosidad. No lo hizo por venganza, como supone la gente. Solo puso en la boca de la institución-activista lo que el activismo quiere oír y los funcionarios no dicen.

«Como institución especializada en el área de los derechos sexuales, manifestamos nuestra molestia por los miembros de la comisión aprobada por la @AsambleaCuba para escribir Código de las Familias. ¿Qué aporte hará el ministro de agricultura?», escribió «le hackere».

Manuel Vázquez Seijido, el subdirector del Cenesex, respondió con otro tweet: «La cuenta institucional del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) @cenesex_oficial está siendo saboteada. Lxs administradorxs de la misma no tenemos control sobre un grupo de publicaciones que han sucedido en las últimas horas».

Esto es como si Seijido dijera, además, que no tienen control sobre todo lo demás: el Código de las Familias, la transfobia de la policía y la exclusión de las lesbianas en los servicios de fertilización, entre tantas demandas de las personas LGBTI+.

«Tuerka», respondió «le hackere» a Seijido.

El Cenesex, la propia Mariela Castro, han trabajado en medio de contradicciones que, en vez de impulsar, paralizan. No se puede ser institucional y activista. Acaba pesando la relación con el poder.

La diputada Mariela nunca usó las facultades que da la ley para impulsar normas a favor de la comunidad LGBTI+. A pesar de considerarse activista, frenó o desautorizó cada iniciativa autónoma. «Garrapatillas», llamó a quienes no pudo controlar.

Ni siquiera Manuel Vázquez Seijido, abogado y pájaro, experto desde ambas posiciones, fue designado para formar parte de la comisión que elaborará el Código de las Familias. No incluyeron a ninguna persona abiertamente gay o lesbiana o trans.

A la comisión, sin embargo, le sobran burócratas sin plumas, perfectamente binarios, con familias tradicionales y buenas costumbres.

Están, por ejemplo, Homero Acosta y José Luis Toledo Santander, juristas que antes se portaron distantes acerca de la igualdad LGBTI+. Gerardo Hernández, un héroe que accedió a la fertilización asistida gracias a una operación internacional.

Incluyeron a Leonardo Pérez Gallardo, un profesor que escribió recientemente en Granma un artículo sobre las uniones civiles, recibido con inquietud por quienes aspiran a un matrimonio como el de todos. Estaba Pablo Odén Marichal, un pastor episcopal que acaba de morir en La Habana este 3 de mayo, y que seguramente será sustituido por otra persona hetero y cis.

El ministro de la Agricultura, por cierto, no está en la comisión. Este cultivo de laboratorio, no estrictamente agrícola, optó por el presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Rafael Santiesteban Pozo.

Su elección se debe a que el Día contra la Homofobia y la Transfobia, por sarcásticas casualidades, coincide con el Día del Campesino. Santiesteban es un imprescindible.

Un Código de las Familias sin plumas, sin lesbianas, sin travestis, completa la idea de que el matrimonio LGBTI+, si se implementa, será una concesión heterosexual, un gesto condescendiente de la mayoría.

La decisión de realizar una consulta popular y un referendo están en la misma línea. Probablemente se otorgarán derechos a ustedes. No solo porque los han reclamado ni porque correspondan, sino sobre todo porque tenemos la facultad de otorgarlos.

Seijido no debe guardarle rencor a «le hackere». Ojalá olvide los trapos sucios que sacó. «Le hackere» hubiera querido que Seijido, tan abogado como los demás y más pájaro que todos ellos, hubiera estado ahí, en su silla, poniéndole una pluma a la comisión, aportándole a Homero Acosta la alergia que necesita para trabajar.

Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista.

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