Editorial: El «enemigo» de los derechos humanos en Cuba


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Circula un video en internet donde un partidario del gobierno cubano grita «Abajo los derechos humanos».

La escena tiene algunos años y ya se hizo legendaria. El que habla es un hombre  que pertenece a la generación de los fundadores de la Revolución cubana o al menos asistió a aquel instante en que Cuba parecía volver a la democracia después de una dictadura y varias décadas de administración corrupta. 

Su grito es la posición asumida, no cuestionada ni por un instante, de quienes creen que la soberanía de Cuba solo será posible si el gobierno evita que la ciudadanía participe de la discusión política. 

La Constitución implementada en 2019 inventó un concepto, el de “Estado socialista de derecho”, que intenta resolver el drama de un Estado policial inspirado en la Unión Soviética y constituido así en respuesta a los ataques del país vecino, que también ha sido durante las últimas décadas la mayor potencia económica y militar del mundo. 

Un Estado que se mira con compasión histórica nunca podrá funcionar como espacio de derecho. 

Este 10 de diciembre el gobierno cubano celebró el Día de los Derechos Humanos a su estilo, con detenciones arbitrarias, más acoso contra activistas, opositores y periodistas, y el discurso habitual que acusa a Estados Unidos de violar los derechos humanos de los cubanos. 

Los gobiernos de Estados Unidos, en efecto, son conocidos por sus violaciones de derechos humanos. Su extenso expediente de intervenciones militares y apoyo a dictaduras está a la vista. Guantánamo, un territorio ocupado ilegalmente en Cuba, ha sido usado como cárcel extraterritorial donde es posible violar, sin rendir cuentas, el derecho al debido proceso. 

Ninguna de estas circunstancias, no obstante, justifican a las autoridades cubanas para impedir el ejercicio de algunos derechos a toda la ciudadanía y atacar, incluso contra las propias leyes vigentes en la isla, a cientos de personas que trabajan desde diferentes áreas para conseguir una sociedad más democrática. 

El embargo/bloqueo contra el gobierno cubano, presentado por algunos como una medida exclusivamente económica, también es una violación de derechos humanos si se tiene en cuenta su influencia en zonas esenciales de la vida cotidiana. 

Reducir importancia al drama humano que provoca el embargo/bloqueo cuando impide el acceso a determinados tratamientos médicos es tan sesgado como pretender que el gobierno cubano obra con justicia si viola las leyes para dificultar el trabajo de los defensores de derechos humanos. 

«Abajo los derechos humanos» expresa la actitud de varias de las partes involucradas en el debate de las últimas décadas sobre la democracia en Cuba. 

Para ser responsables ante la situación de los derechos humanos en la isla habría que repasar los prejuicios y sesgos que tenemos sobre la política cubana y sobre la política estadounidense que afecta a Cuba. 

«Abajo los derechos humanos» no solo es la frase de algunos partidarios del gobierno. Es también la de una parte del exilio histórico que organizó actos terroristas desde Miami con la tolerancia y a veces el estímulo de las administraciones de Estados Unidos. 

«Abajo los derechos humanos» es el viejo principio de borrar al «enemigo» que, solo por serlo, ha perdido todos los derechos. Como si dependieran de las circunstancias y no fueran a estas alturas de la historia, por consenso universal, una simple consecuencia de la condición humana.

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