Desclasifican documentos sobre cirugías genitales para personas trans en Cuba


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Informe oficial sobre la atención médica de personas trans en Cuba (1984) desclasificado por el historiador Abel Sierra Madero (Imagen: Hypermedia Magazine)

Varios documentos inéditos con información acerca de los procedimientos usados en Cuba para la atención médica de personas trans, fueron publicados en días recientes por el historiador Abel Sierra Madero en la revista Hypermedia Magazine, una publicación cubana que tiene su redacción en España.

Estos documentos, procedentes de instituciones estatales, los obtuvo Sierra Madero de personas que optaron por mantenerse en el anonimato. Aunque el primero de los textos está fechado en 1976, la mayoría de los informes revelados por el historiador fueron redactados a mediados de la década de 1980 con el propósito de establecer un protocolo médico.

«Consideraciones sobre el transexualismo» se titula el documento principal, escrito por la sexóloga Monika Krause y fechado en junio de 1984. Krause, una alemana establecida en Cuba desde la década de 1960, reunió información médica para la Comisión Nacional de Orientación y Terapia Sexuales, uno de los antecedentes del actual Centro Nacional de Educación Sexual (Cesenex) que dirige Mariela Castro.

Monika Krause fue luego la primera directora del Cenesex, fundado en 1989. La experta alemana no tenía formación en medicina ni psicología. Desde la década de 1970 trabajó en la Federación Mujeres Cubanas (FMC) y en 1983 se doctoró en Filosofía.

Krause fue conocida en Cuba como «La Reina del Condón», según recordó ella misma en un documental alemán de 2007. Regresó a Europa en 1990, durante la descomposición de los estados socialistas, y murió en 2019.

El informe analizó los protocolos de tratamiento usados en la República Democrática Alemana (RDA), Suecia, Estados Unidos y Checoslovaquia. Concluyó afirmando que en Cuba, «debido al rechazo social y a la dificultades existentes en nuestro país, no existen posibilidades de llevar a la práctica un “test de vida real” (vida siguiendo los patrones sexuales del sexo al que psíquicamente pertenece el transexual) tal como exige el programa terapéutico sueco».

La funcionaria optó entonces por el modelo usado en la RDA y sugirió un protocolo de atención basado en el secreto. Recomendó decir a los especialistas implicados que la persona atendida no era «transexual», sino que tenía «un problema de seudo-hermafroditismo o intersexualidad».

«Esta medida posiblemente será necesaria (sobre todo cuando se realice el trabajo quirúrgico) durante algún tiempo, pues no podemos pretender que se asimile de repente la necesidad de mutilar a una persona que aparentemente no tiene ningún problema de salud. La práctica será el criterio de la verdad; no podemos pronunciarnos ahora de manera más precisa al respecto», escribió Krause.

Para actualizar el género en los registros oficiales, la funcionaria planteó una solución similar. Su propuesta fue dar «una interpretación flexible a la ley ya existente que permite el cambio de nombre y estado civil en caso de intersexualidad».

«Creemos que por el momento no será necesario elaborar una ley específica», señalaba Krause.

El informe también se refiere a la situación de las personas trans después de la cirugía genital. La funcionaria recomendó en este caso la designación de «una trabajadora social, la cual tendrá que ayudar al paciente a resolver su situación laboral (que frecuentemente resulta difícil por el rechazo históricamente condicionado a que están sometidos los homosexuales, con los cuales se confunde al transexual».

Krause concluyó el informe diciendo que «la corrección de sexo no necesariamente tiene que convertirse en un problema político ni en algo escandaloso si los involucrados por parte del equipo de salud manejan la situación con la discreción y ética profesional requeridas».

Sierra Madero, en su presentación de los documentos, consideró que «el informe da cuenta de las tensiones políticas e ideológicas que provocaba el tema en la cultura oficial y las estrategias que se siguieron para no reconocer la identidad trans».

El historiador reflexionó también sobre la manera en que «el cuerpo y la sexualidad de los niños y jóvenes fueron intervenidos de modo sistemático y científico» desde el triunfo revolucionario de 1959, cuando «los homosexuales fueron representados como sujetos enfermos y perversos, asociados a “conductas impropias”».

Sierra Madero añadió que, después de la Revolución Cubana, «el afeminamiento, el travestismo y la transexualidad estuvieron, como nunca, en el centro de las políticas correctivas».

El historiador mantiene una columna titulada «Fiebre de archivo» en esa publicación cubana donde, desde su primera entrega, prometió a los lectores compartir algunos de los documentos de su archivo personal.

Sierra Madero es un escritor y catedrático cubano que se ha dedicado principalmente a la historia de la sexualidad. Su doctorado en Historia lo realizó en la Universidad de La Habana. Tiene otro, en Literatura, por la Universidad de Nueva York. ​ Además, obtuvo el premio Casa de las Américas en 2006 por su libro «Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana».

 

Alexis Jiménez Yang

Alexis Jiménez Yang

Periodista

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